miércoles, 28 de noviembre de 2018

De puente a puente...

Y tiro porque me lleva la corriente. Esto de tener tres puentes en un mes y poco no sé si es mejor o peor, porque se acostumbra el cuerpo a lo bueno y después de navidades viene una época muy árida sin un sólo festivo hasta Semana Santa. Pero bueno, que nos quiten lo bailao. El puente de los Santos trabajé, así que tampoco fue para mucho. Hicimos una excursión a Aranjuez el sábado y nos hizo un día estupendo, así que paseamos por el palacio, comimos y después de comer paseamos por los jardines. Estaba muy otoñal y bonito, así que aproveché para sacar la cámara un rato. Comimos en un sitio que se llamaba La Pitaya, que nos gustó bastante.






El siguiente finde también fue puente en Madrid, porque se celebra la Almudena, que es la patrona de Madrid. Aunque en Alcorcón no es fiesta, la chiquinina se fugó el cole y aprovechamos para hacer gestiones. Y el domingo nos fuimos de brunch a El Ferry. Era la primera vez que nos íbamos de brunch, aunque para nosostros fue más una comida tempranera que un desayuno tardío, porque la peque se despertó a las ocho de la mañana. Nos pusimos las botas y después nos fuimos rodando a dar un paseo por Madrid.




Y hablando de paseos por Madrid, el viernes pasado, que era Black Friday, también era el encendido de alumbrado navideño y la inauguración de la Gran Vía, no se nos ocurrió mejor idea que irnos para allá, pensando igual que el resto de madrileños XD Nos lo pasamos muy bien viendo el ambiente prenavideño, los artistas callejeros y las luces. Nos clavaron tomando una caña en un sitio de pinchos y nos volvimos para casa.





Y ya queda ná para el siguiente puente. Justo una semana para coger el coche y tomar rumbo a Navarra. Vamos cuatro días con intención de conocer la zona sur: desde el palacio de Olite a las Bardenas Reales, pasando por Ujué, el castillo de Javier, el foz de Lumbier o Tarazona. Tengo muchas ganas de esta escapada en familia, y de disfrutar de la gastronomía navarra. No digo ná de escribir sobre ello porque tengo ya unas cuantas escapadas pendientes de traer por aquí. A ver si ahora que estoy editando fotos, me animo.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Octubre de veroño a frío polar.

En octubre hemos tenido tiempazo hasta hace dos días. La verdad es que se agradece porque yo no tenía muchas ganas de invierno, aunque parece que ya está aquí. Ha sido un mes de rutina, cole y trabajo, tardes de parque y fines de semana que pasan volando, sobre todo el que pudimos ir al pueblo, que lo disfruté cosa mala. Dimos un paseo por el campo, cogimos castañas y comimos y bebimos de lujo. ¡Quiero volver! También ha sido un mes de cambios en casa, porque hemos trasladado a los conejines a su ubicación que parece definitiva. Ahora están en el salón y la chiquinina se pasa el día queriendo jugar con ellos. Y ahora nos toca la adaptación al frío. Menos mal que la calefacción central de nuestra casa nueva es una maravilla :)



Últimos días de terraza, pruebas fotográficas y saltar charcos.
Atardecer rojo, varita mágica y conejines de estreno.
Castañas, #laruralidad y juegos con las mascotas. 

Y que nos quedan sólo dos meses de año. Esto ya está finiquitado.

martes, 30 de octubre de 2018

Jaula CyC para conejos.

Desde que nos mudamos los conejos estaban en la habitación de la chiquinina, que está abonada al colecho y su habitación sirve de almacén de juguetes, básicamente. Allí teníamos nuestra jaula de dos pisos y el parque para que tuvieran bastante sitio para estar. Pero era un sitio provisional, porque en algún momento la niña querrá dormir en su propio cuarto. Y cuando eso ocurra, mejor que tenga la habitación bien montada, no sea que perdamos la oportunidad y se quede con nosotros hasta que vaya a la universidad XD

Bueno, el caso es que en el salón, que era el sitio al que quería trasladar a los conejos, la jaula de dos pisos ocupa mucho espacio. Aparte de que está toda comida por ser de madrea, y estaban empezando a mear fuera de la esquinera. Al principio miré como hacer una jaula en algún mueble que quedase bien en el salón. Pero era un poco follón y demasiado bricolaje para una familia con poca afición a ello. Y buscando más información encontré las jaulas CyC o "cages cubes" que son básicamente unas jaulas que se hacen con paneles de reja metálica que se unen fácilmente y puedes hacer a tu gusto en forma y tamaño. Los packs que venden de estas jaulas suelen seer caros y están pensados para cobayas, por lo que suelen ser pequeños y para dos conejos necesitas comprar varios packs, lo que sube aún más el precio.

Peeeeero, en Amazon vi unas estanterías que están hechas de la misma manera, con los mismos paneles y mucho más baratas. Así que compramos una estantería que venía con 56 paneles y bastantes uniones, y también compramos unas planchas de plástico corrugado para hacer la base y unas bridas de plástico por si necesitábamos más uniones. La estantería es esta, y las planchas de plástico y las bridas las compré en la tienda de bricolaje Aki.

Y en una tarde nos montamos una jaula de dos pisos, toda metálica, con cubeta de plástico, a nuestro gusto de tamaño. Y con posibilidad de modificarla como queramos en un futuro.

Montaje. 
Jaula montada 
Conejines explorando la casa nueva. 

Me gusta bastante cómo ha quedado, aunque tiene un inconveniente bastante grande, y es que muerden el plástico de la cubeta... Habrá que pensar otra opción, como buscar una cubeta más rígida.

Y la ventaja grande es que los conejines han vuelto a la vida familiar. Cuando estoy en casa les dejo sueltos por el salón y Paul va interaccionando más con nosotros (Dama es más reservada). Mola mucho que el conejín se suba al sofá a saludar (y pedir chuches XD).

Pidiendo chuches



martes, 16 de octubre de 2018

Adaptación al cole.

En septiembre, además de estar ausente aquí, la chiquinina ha empezado el cole de mayores. Cuando elegimos ese cole lo hicimos, entre otras cosas, porque nos gustó que es un cole bastante flexible, respetuoso con los ritmos de los peques (dentro de lo que cabe, a ver, que es un cole público y tienen que cumplir con las exigencias de la conserjería) y muy familiar o abierto a las familias, como ellos dicen. Esto quiere decir que no es un cole cerrado, en el que no sabes qué pasa o cómo se trabaja. Y durante el periodo de adaptación ya lo hemos notado.

Lo del periodo de adaptación da para otro debate, sobre todo por el tema de la conciliación con el trabajo. Mi idea es que conciliar debe ser para estar todos mejor, no para cumplir las exigencias de la empresas. Es decir, que dejar a los niños en el cole de siete de la mañana a seis de la tarde no es conciliar, es aparcar a los niños porque los horarios de trabajo de los padres son incompatibles con la vida personal (ni siquiera digo familiar). Entiendo que hay familias que no tienen más remedio, y no lo estoy criticando, mi reflexión es que la lucha debe ser por conseguir mayor flexibilidad en los horarios, menos necesidad de "presentismo", flexibilidad en coger días libres o incluso días sin sueldo. Que luchar porque los colegios estén abiertos más horas no es conciliación, es estar al servicio de la patronal y el sistema capitalista (de vez en cuando me sale el lado rojeras).

Vuelvo a mi tema.

En nuestro cole la adaptación ha durado diez días. Había padres que se quejaban, que decían que sus hijos no lo necesitaban. Entiendo que es complicado estar diez días con los horarios de la adaptación. Probablemente a la peque no le hubieran hecho falta tantos días, pero hay otros niños que necesitarían más, y creo que siempre hay que intentar cuidar al que más lo necesita. Es decir, los niños que van sin problemas desde el primer día no va a tener consecuencias negativas hacer una adaptación más larga, pero para los niños que sí lo necesitan, sí que puede perjudicarles no hacerlo bien. Y por esos perjuicios me refiero a que lo pasen mal, no quieran ir al colegio, tengan dificultades para integrarse con el resto de niños, etc. Y también hay gente que dirá que antes nos dejaban todo el día desde el primer día y no nos han traumatizado. Bueno, antes se hacían muchas burradas, y querer mejorar las cosas nunca está de mas.

En fin, que me gustó mucho que el primer día estuviéramos los padres presentes en el patio de recreo con los niños. Estuvieron un rato jugando y a casa. De segundo al quinto día los padres pasamos de pasar con los niños a la clase y esperar en el pasillo a dejarles ya en la puerta del cole. Del quinto a noveno día fueron aumentando el tiempo que estaban en clase. Fue bastante progresivo, y la mayoría de los niños lo han llevado bien, incluída la chiquinina, que sólo lo pasó mal un par de días que estuvo medio mala y entró llorando a clase. Después ha entrado contenta todos los días.

Y yo estoy pletórica. No pensé que se iba a adaptar tan bien y que le iba a gustar tanto el cole. La verdad es que ha conectado muy bien con su profe y con los compañeros de clase, dice que se lo pasa bien, e incluso en el comedor (que era lo que yo más temía) dice que está bien. En fin, que esta adaptación ha conllevado un mes sin sueldo, una reducción de jornada y dos semanas de vacaciones sin estar de vacaciones. Pero ha sido algo que sólo va a ocurrir una vez en la vida, y esos pequeños sacrificios (sobre todo económicos) creo que han valido mucho la pena y que le van a servir a la chiquinina para el resto de su vida escolar.

lunes, 1 de octubre de 2018

Septiembre de vuelta e inicios.

Si hay algo que no he cumplido de mis deberes veraniegos es escribir en el blog. He desconectado tanto, que sólo he publicado cositas en Instagram. Y me he aburrido tan poco, que no me entraban ganas de escribir. De todas formas tengo varios temas pendientes, como la adaptación al cole de la peque o la despedida del verano (o del veroño ya a estas alturas), que me imagino que escribiré pronto. De momento le digo adiós a septiembre y hola a octubre de buen humor, a pesar de la vuelta al trabajo, porque el buen tiempo siempre ayuda :)

Últimos días en Conil, dedicatorias frikis y amor de primos.
La feria, cumpleaños de Dani y cuentos.
Primer día de cole, el flequillo ha vuelto y noches toledanas.