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lunes, 28 de diciembre de 2015

Aplicaciones para antes, durante y después del embarazo.

Ya se sabe que hay apps para cualquier cosa que te puedas imaginar. Está bien porque algunas nos facilitan un poco la vida. Yo no sabría vivir sin alguna de ellas. Pero bueno, pues más que hacer una reseña de aplicaciones varias, quiero hablar de las que he usado antes y durante el embarazo, y los primeros meses de la peque. Vaya por delante que todas son para Android, porque en mi casa el de lamierdalaifon es mi maridito.

Calendario menstrual. Esta la usé durante la búsqueda del embarazo. Me ayudó porque, al llevar mucho tiempo tomando anticonceptivos orales, no sabía muy bien cómo iban a ser mis ciclos de regulares cuando los dejé. Me gustó porque es un calendario muy sencillo, puedes apuntar todos los síntomas que tengas rápidamente, y te calcula de forma automática los días fértiles (más o menos, tampoco es muy exacto). También se puede llevar un control de la temperatura basal, aunque yo no usé ese método. Al final, como suele pasar, me quedé embarazada cuando menos pendiente estaba de fechas y calendario...

Gestograma. Fue la primera aplicación que bajé del embarazo. Es muy simple. Te calcula tu FPP, y te va contando cosas del embarazo semana a semana. También te dice el tamaño del embrión/feto, el aumento de peso o el número de contracciones que deberías tener según la semana.

Mi embarazo día a día. Otra aplicación de seguimiento del embarazo. También te va contando los cambios en el cuerpo y en el bebé semana a semana. Te guarda selfies de la tripa y tiene acceso a foros de discusión. Es bastante más completa que la anterior.

Contraction timer. Es un contador de contracciones. Me la descargué a mediados del embarazo porque tenía muchas contracciones de Braxton Hicks, y con ella podía controlar que no fueran regulares ni muy seguidas. También pensaba haberla usado al principio del parto, pero como rompí aguas lo primero de todo, ya me controlaron las contracciones en el hospital.

Baby Daybook. Es un diario de bebé. Puedes apuntar de todo de una forma muy sencilla. Los primeros días, que tenía la cabeza nublada por la hormonas y el cansancio, me vino genial para acordarme de qué teta le había dado la última toma, si ese día había hecho suficientes pises y cacas, cuándo le habíamos bañado, o cuándo me sacaba leche. Se pueden apuntar más cosas, pero yo lo usé para eso principalmente. Y sólo un mes y medio o dos meses, porque luego ya me agobiada ver todas las tomas que hacía y el tiempo que tardaba.

White noise baby. Al principio, cuando le costaba dormir o tenía un berrinche, nos ayudaba ponerle ruido blanco, sobre todo el secador del pelo. A falta de secador, esta aplicación tiene varios tipos de sonidos para elegir.

Otras que he usado mucho los primeros meses fueron el Preguntados y el Feedly, pero estas han sido para entretenerme durante las tomas y que no se me hicieran eternas :P

domingo, 17 de mayo de 2015

El día P, o de cuando nació la chiquinina.

Me había imaginado muchas veces cómo sería el día del parto, y poco tuvo que ver mis pensamientos con lo que luego fue. Aunque es algo que me está pasando con la maternidad, no tiene mucho que ver con lo que me había imaginado. Y mi hija me está enseñando que si las cosas no salen como quieres, tampoco pasa nada...

En fin, al tema. Llevábamos semanas de cachondeo Dani y yo, con que la chiquinina no podía nacer en Semana Santa, que a su padre le venía fatal perder días libres, y le habíamos pedido que viniera a partir del 6 de Abril. Saliendo de cuentas el día 9, no era un deseo descabellado, pero la peque tenía ganas de conocer a sus papis y de enseñarles que tiene sus propias ideas.

El jueves santo, 2 de Abril, habíamos quedado para comer con mis padres. Ese mismo día hacía 39 semanas, así que sobre la una del mediodía nos estábamos vistiendo y yo me estaba haciendo fotos de la tripa. Empecé a notar que perdía un poco de líquido y no sabía si era flujo, pis o qué. Me senté en el váter y salió un chorrete que no podía parar, aunque apretarse como para parar el pis. Ahí me empecé a mosquear. Me puse un salvaslip limpio y me fui a vestir, pero a los dos minutos estaba empapado otra vez. Me senté de nuevo en el váter y salió otro chorro, no muy abundante pero evidente. Salí del baño con cara de circunstancias (estaba un poco acojonada) y Dani me enseñó no sé qué chorrada en el móvil, pero al verme la cara me dijo "¿no estarás de parto?" y yo le contesté "creo que he roto aguas". Así que terminamos de vestirnos, cogimos las bolsas y nos fuimos para el hospital tranquilamente.

Yo iba un poco con la sensación de estar viviendo algo ajeno, y esa sensación me duró hasta varios días después del parto. Además, no queríamos avisar a nadie hasta que la cosa no estuviera avanzada o casi terminada, pero como habíamos quedado con mis padres les tuve que llamar para decirles que nos íbamos al hospital y que no se les ocurriera ir, que les iríamos contando porque seguramente iba para largo. Entramos por la puerta de urgencias sobre las dos. No había casi gente así que me pasaron al triaje enseguida. Le dije a la enfermera que creía que había roto aguas y nos llevaron a obstetricia bastante rápido. Yo estaba tan pichi, sin una sola contracción. Me había puesto una compresa tocológica para no empaparme la ropa y seguía perdiendo líquido muy despacio pero continuo. En obstetricia esperamos diez minutos y me pasaron a la consulta. Lo mismo, contar que creía que había roto aguas y que el líquido era claro y que ni rastro de contracciones. Me explora la matrona y según subo a la camilla, del esfuerzo sale un buen chorro de líquido, y me dice la cachonda "sí, va a ser que has roto la bolsa, pues ya te tienes que quedar ingresada". Me explora y tengo el cuello del útero borrado un 70% y dos centímetros de dilatación. Hizo pasar a Dani y le explicó lo mismo que me había dicho a mi. Yo que esperaba aguantar en casa un poco con mi pelota de pilates, y lo mismo me iban a tener que inducir si no me ponía de parto pronto yo solita. Mi gozo en un pozo.

En fin, nos llevaron a una habitación de dilatación, me puse el camisón sexy con el culo al aire, aunque me dejaron quedarme con las bragas para no ir chorreando por ahí. Me pusieron monitores y vino la matrona a presentarse. Era una chica joven y embarazada, que cuando le pregunté si me podía tomar un cariban (porque no iba a comer en muchas horas) me pidió uno porque la pobre estaba vomitando. Así que me la gané con mis drogas :P Estuvimos hablando un poco de como quería que fuera el parto, le dije que quería ver si aguantaba sin epidural y que quería un parto lo menos intervenido posible, aunque no me cerraba a la epidural ni a intervenciones que fueran necesarias. Ella era comprensiva y dialogante, y me sentí muy apoyada por ella, hasta el cambio de turno... Me puso una vía (primera intervención que no quería, pero bueno, la ponen porsiaca). Dani se fue un rato a coger unas cosas del coche y comer algo y yo me quedé moñeando con el móvil, en la cama, con alguna contracción ya pero muy leve. Al poco vino la ginecóloga que estaba de guardia y sin preguntar ni nada me dijo que en un rato me pondrían oxitocina. Segundo disgusto, porque con la oxitocina sintética no iba a poder aguantar las contracciones, que son mucho más intensas, así que me tocaría epidural...

Dani volvió con agua y aquarius, y al rato vino la matrona y le comenté que me preocupaba lo de la oxitocina. Me dijo que en principio no me la iban a poner si me ponía sola de parto y que iban a esperar a ver si eso pasaba, pero que el tiempo corría en nuestra contra porque si la peque no nacía dentro de las primeras 18 horas después de haber roto la bolsa, por protocolo la tendrían que ingresar unas horas en neonatos para hacerle unas pruebas y ver que no tuviera infección. Me dijo que yo tenía la última palabra, pero que normalmente las madres prefieren un poco de intervención a que ingresen al recién nacido. Vamos, que me vendió un poco la moto. Por fin me pusieron la monitorización para poder moverme y me levanté de la cama y empecé a pasear por la habitación como una loca, a ver si la cosa se animaba un poco.

Como a las cuatro y pico volvió la matrona y me pidió permiso para hacerme otra exploración. Yo ya sentía las contracciones más intensas y regulares, y me tenía que parar y respirar cuando venía alguna. Me dijo que ya estaba de parto, dilatada cuatro centímetros, y que seguramente no haría falta la oxitocina. Me ofreció métodos alternativos a la epidural para controlar el dolor: la pelota de pilates y óxido nitroso. La pelota me iba bastante bien, pero el óxido nitroso no me hizo nada, porque estaba controlando el dolor con la respiración profunda y el óxido hay que hacer varias respiraciones mientras dura la contracción, así que perdía el control un poco y lo dejé. Vino la gine y me dijo que la dinámica era muy buena, que siguiera así. Las contracciones cada vez dolían más, pero las iba controlando bien. Como tenía las contracciones de riñones (las notaba más en la espalda) la matrona me ofreció otro método para controlar el dolor que consiste en inyectar un poco de agua estéril en la epidermis de la espalda a nivel lumbar, para que notes como una presión que suele aliviar el dolor. La inyección es MUY dolorosa, más que las contracciones, sientes un ardor y un picor inmenso durante unos segundos, y por desgracia tampoco me alivió mucho.

Sobre las ocho y pico seguía aguantando el tirón, controlando bastante las contracciones con la respiración. Las tenía cada dos o tres minutos y me daba tiempo a recuperar bastante entre ellas. Lo malo fue que nos pidieron que nos cambiásemos de habitación a una que estaba al lado, pero con el cambio perdí la concentración y empecé a descontrolar en las contracciones. El dolor era muy intenso (tanto que tenía que gritar un poco para aliviarme) y no sabía ni como ponerme, ni me daba tiempo a recuperar entre contracciones. Ahí Dani pasó un mal rato porque me vio muy apurada y el pobre no podía hacer nada. Así que al rato pedí la epidural. La matrona me dijo que si quería me exploraba antes para ver como iba, y estaba todavía de siete centímetros, así que avisaron al anestesista. Firmé el consentimiento y vino enseguida un anestesista muy majo que me explicó todo lo que iba a hacer con detalle. No me enteré de mucho por el dolor, y mientras me la ponía tuve un par de contracciones, pero por suerte un celador me ayudó a mantener la postura. A las nueve ya la tenía puesta y me empezó a hacer efecto a los pocos minutos. Tuve sensación de tener las piernas acorchadas, pero las podía mover bien y seguía sintiendo un poco de molestia, pero nada que ver con las últimas contracciones. También me dio un poco de temblores, sobre todo en las piernas, pero se me pasó al rato.

Ahí pudimos descansar un rato, y menos mal porque yo estaba bastante agotada. Al rato vino la nueva matrona, porque hubo cambio de turno, una señora más mayor, que al principio fue un poco seca, pero luego resultó maja. Estuve de charla con Dani, moñeando con el móvil e incluso nos echamos una cabezada, yo dormitando entre contracciones, porque aunque no me dolían las seguía notando y eran molestas, y Dani en el sillón se echó una siestecica. Sobre las doce me volvió a explorar y ya estaba completa, así que empecé a empujar. La matrona venía de vez en cuando para ver como lo iba haciendo. Como tenía la epidural puesta, me sondaron un par de veces para vaciar la vejiga, pero no noté nada. También vino alguna vez la gine para controlar como marchaba la cosa. A la peque le costó un poco bajar, aunque estaba bien encajada, y hasta las tres no me llevaron a paritorio. Justo unos minutos antes me entraron unas náuseas terribles y vomité el agua y el aquarius que había estado bebiendo durante la tarde. Muy bien, terminando el embarazo con náuseas y vómitos, para no variar. La matrona me dijo que no me preocupase, que había un dicho "parto vomitado, parto terminado"... Un poco escatológico pero me dio ánimos. 

En paritorio la cosa fue rápida, aunque hubo un par de intervenciones que no me gustaron, pero nada es perfecto, que se le va a hacer... A Dani le dieron el uniforme verde para pasar al paritorio, y al minuto estaba a mi lado. Estábamos en el paritorio nosotros dos con la matrona, la gine y una auxiliar. Me dijeron que si quería un espejo para ver salir a la peque y dije que por supuesto. La gine me dijo que me iba a ayudar empujando desde fuera (con la maniobra Kristeller), le entraron prisas porque ya llevaba tres horas de expulsivo y yo no tuve fuerzas para negarme. Aparte de eso, la matrona me hizo una episiotomía sin decirme nada en uno de los pujos, cosa que me pareció fatal, pero una vez hecho ya no tenía remedio. Así que lo de parto respetado y de baja intervención, pues regular, pero bueno...

La cosa es que a las tres y doce, en unos pocos pujos, salió la cabeza de la chiquinina, venía con una vuelta de cordón y la matrona se la quitó y me pidió que la cogiera y me la pusiera encima. Así que terminé de sacar a mi hija yo misma, la sensación es muy rara, como de repente de vacío, pero me puse encima esa cosa pequeña, caliente y resbaladiza, y se me pasó todo el cansancio y todos los males de golpe. Me la dejaron unos segundos y se la llevaron un momento porque no terminaba de arrancar a llorar. Después de unos minutos, que la limpiaron un poco y la pesaron mientras su padre lo veía todo, me la volvieron a poner encima. Dos kilos ochocientos gramos de peso y cuarenta y siete centímetros de ternura, mi chiquinina. No lloramos ni nos embargó una emoción y un amor inmediato. De hecho, durante los primeros días tenía un poco de sensación de extrañeza mezclada con una necesidad muy grande de estar continuamente en contacto con la peque, no separarme de ella ni un segundo y cuidarla. Luego ya vino el enamoramiento total, y en eso estamos un mes y medio después, con una preciosidad pequeña, que sólo llora cuando tiene mucha hambre y que nos está poniendo las cosas bastante fáciles a sus primerizos y torpes padres. 

Después de alumbrar la placenta y coserme la episiotomía, con la niña encima de mi en todo momento, volvimos a la habitación de dilatación y me ayudaron a engancharla al pecho. Allí estuvimos dos horas disfrutando de la chiquinina y a las cinco nos subieron a la planta. El resto de la estancia en el hospital lo recuerdo con bastante confusión, demasiadas visitas (es lo que tiene parir en Semana Santa), mi recuperación fue un poco lenta (estuve floja y dolorida bastantes días) y el inicio de la lactancia fue complicado, pero eso creo que da para otra entrada. 

En resumen (después del tocho que me ha salido) fue un parto largo y cansado, no fue el parto ideal que hubiese querido pero no hubo complicaciones y fue bastante bien en general. Así que para ser primeriza no me puedo quejar. Además, las hormonas ya han hecho su función y un mes y medio después ya no lo recuerdo con mucho dolor o molestias. Qué sabia es la naturaleza... 

jueves, 14 de mayo de 2015

Compras de ropa premamá.

Es curioso cómo cambia el cuerpo en muy poco tiempo después de quedarte embarazada, y donde primero se nota es en la ropa. Yo lo empecé a notar en mis vaqueros hacia las ocho semanas, por suerte era verano y con los vestidos me apañé muy bien hasta más allá de los tres meses. Por otro lado, he tenido la suerte que mi cuñada, que estuvo embarazada un año antes y prácticamente en las mismas fechas que yo, me dejó un porrón de pantalones premamá, que es lo que me parece más complicado no comprar o sustituir durante el embarazo. Al principio me compré un pantalón vaquero en HM, porque los prestados me estaban muy grandes, pero el resto de ropa casi lo he apañado con los préstamos y ropa normal que sigo usando ahora.

Otras cosas específicas premamá que me compré, fueron medias para usar con los vestidos cuando empezó el frio, unos leggins, un abrigo para los tres últimos meses porque seguía haciendo frío y los míos no me cerraban y un vestido para nochevieja, que fue un capricho, todo en H&M.

Del resto de ropa me he ido apañando como he podido:

Ropa interior he usado mis bragas normales casi todo el embarazo. Solo al final me compré alguna de una talla más grande, pero no de las de embarazada, sino de las que uso siempre. Sujetadores sí que he tenido que comprar unos cuantos porque he aumentado varias tallas progresivamente. Hasta los últimos dos meses cambié los que uso normalmente por una (o dos) tallas más y sin aros, para que no me apretasen de más. Para la recta final me compré alguno de lactancia que sigo usando ahora.

Camisetas y jerséis he usado normales todo el embarazo. Me compré alguna camiseta más larga de lo normal, para cubrirme toda la tripa y alguna camiseta interior de una talla más de las que suelo gastar. El resto me he ido apañando con mi ropa porque durante el embarazo de repente no te importa ir bien pretía y marcando curvas para que se te note bien tu barriguita preciosa.

Zapatos también he usado mis botas todo el invierno, menos las últimas semanas que se me hincharon un poco los pies y pasé a las deportivas hasta el día que parí.

Antes de quedarme embarazada pensaba que era mejor pasar los últimos meses en verano, más fácil adaptar mi ropa y no tener que comprar mucha ropa premamá, que suele ser cara. Pero ahora, viéndolo en perspectiva, tampoco he tenido que gastar mucho en ropa, como suelo usar ropa amplia, me han servido mis camisetas de punto y jerséis de lana, aunque al final iba bastante petona XD

Aún así, siempre hay que comprar alguna cosa, y por suerte ahora hay tiendas baratas, que tampoco es plan de gastar una pasta en algo que vas a usar tres o cuatro meses como mucho, como HM, CyA o Kiabi. Que la cosa no está para derrochar y menos cuando viene una peque en camino.

domingo, 26 de abril de 2015

Una cuna de colecho (o en sidecar) de Ikea.

Tres cosas nos llevaron a querer hacer una cuna de colecho (o en sidecar) a partir de una cuna comprada en Ikea:


-Quiero, si es posible, que la peque se alimente con lactancia materna exclusiva y a demanda hasta los seis meses, por lo menos, entre otras cosas porque es lo que recomienda la OMS. 
-Nos gusta hacer las cosas fáciles, y mantener una lactancia a demanda es mucho más fácil y descansado si no te tienes que levantar por la noche a dar el pecho, cuando lo puedes hacer directamente en tu cama.
-Cuando miré las cunas de colecho ya fabricadas pasaban dos cosas: a) son carísimas, más de 200€ seguro, y b) la mayoría son minicunas, que sirven sólo 3 o 4 meses.

Así que, investigando en internet (lo que no esté en internet, no existe), vi en páginas como Ikea Hackers o Mi Llave Ällen, que bastante gente ha fabricado su propia cuna de colecho a partir de una de Ikea, como esta o esta. No somos grandes amantes del bricolaje, ni especialmente manitas, pero adaptar la cuna ha sido bastante fácil hasta para nosotros :P

Materiales que hemos usado:
-La cuna, lógicamente. Nos decidimos por el modelo Sundvik, porque es barata, es blanca como el resto de los muebles de la habitación y, lo más importante, se puede montar sin uno de los laterales, lo que facilita mucho el trabajo. Además, también podremos usarla de camita cuando la peque sea un poco más mayor, así que 2x1. Nos costó 99,99€.
-Un taladro, para hacer los agujeros donde va anclado el somier a la altura adecuada. Esto ya lo teníamos.
-Dos correas para asegurar la cuna al somier de la cama y que no se separen. Compramos estas en el Leroy Merlin. Nos costaron 5,20€. 

¿Cómo lo hemos hecho?

Primero, montamos la cuna, siguiendo las instrucciones normales, para poder medir la altura de la cuna con el colchón y compararla con la altura de nuestra cama también con colchón, porque ambos colchones es importante que queden a la misma altura. El somier de la cuna tiene dos posiciones. Entre la más alta y la altura de nuestra cama había una diferencia de 7 cm de más, así que habría que hacer los agujeros para el somier a 7 centímetros de los que ya están hechos. 

Segundo, hicimos los agujeros a la altura que necesitamos. El somier de la cuna va encajado en cuatro agujeros que están en el cabecero y los pies de la cuna. Medimos 7 centímetros desde los agujeros superiores y marcamos para hacer los agujeros con el taladro. Buscamos una broca del tamaño de los agujeros que ya están hechos y taladramos donde hemos marcado los nuevos agujeros.

Los agujeros donde va anclado el somier.

Tercero, montamos la cuna de nuevo, pero sin el lateral y poniendo el somier en los agujeros que hemos hecho. En lugar del lateral, la cuna trae un listón para mantener la estabilidad de la cuna. 

Cuarto, aseguramos la cuna al somier de la cama con las correas que hemos comprado.



Las correas para asegurar la cuna. 
Al final la cuna va pegada a la parte de arriba, quitando mi mesilla de ahí, porque así es más cómodo para llegar a la peque. 

Y ya está. Lo dicho, si lo hemos conseguido nosotros, que somos muy poco manitas, muy difícil no puede ser, y tenemos una cuna de colecho por menos de la mitad de lo que cuestan las que venden ya fabricadas :)


martes, 21 de abril de 2015

Pruebas y seguimiento del embarazo (tercer trimestre).

Voy a ir publicando entradas que tenía ya escritas, porque con la peque enganchada todo el día al pecho,  veo que no actualizo hasta que vaya a la universidad :S

Así que termino de contar el seguimiento que he hecho durante el embarazo. Si a alguien le interesa el tema, aquí puede leer el primer trimestre y aquí el segundo trimestre.

En el tercer trimestre, que va de la semana 29 a la 40, tuve las siguientes pruebas y consultas:

Curso de educación maternal y paternal. O lo que se conoce como la preparación al parto. Lo hice (junto con Dani) un día a la semana desde la 27 a la 31. La matrona me dijo que era algo pronto, pero el siguiente (que sería de la 32 a la 38) iba a ir un poco justa si se me adelanta el parto. Lo he hecho en mi centro de salud con mi matrona de primaria, que es la que me ha hecho el seguimiento todo el embarazo. Fueron cinco sesiones y el contenido ha sido:
  • Tercer trimestre y suelo pélvico (enseñándonos los ejercicios de Kegel).
  • Parto (enseñándonos cómo hacer la respiración durante la dilatación y los pujos para el expulsivo).
  • Puerperio (o posparto).
  • Lactancia (a esta sesión, que me gustó mucho, podían venir las abuelas, así que se apuntaron mi madre y mi suegra).
  • Recién nacido y papeleo administrativo.
Visita a la matrona del hospital, en la semana 28. Esta consulta principalmente la hacen para preparar el plan de parto. En mi hospital el protocolo es que el parto sea de baja intervención obstétrica, así que mi plan de parto se parece bastante a lo que ellos consideran protocolo: el acompañante puede estar en todo momento (excepto si el parto es instrumental o es cesárea), no enema ni rasurado, en principio no vía si no te pones epidural, la monitorización que hacen permite que se pueda deambular, piden permiso para hacer todos los tactos y exploraciones, el expulsivo es con el mínimo personal posible, fomentan el piel con piel desde el primer minuto de vida y por protocolo no separan al recién nacido de la madre a no ser que haya una urgencia, ni para hacer las pruebas y controles que hacen nada más nacer. Todas estas preferencias quedan registradas en mi historia clínica, para que no dependa del personal que haya en el momento en que voy a dar a luz.

Seguimiento con la matrona de primaria. Otra visita a mi matrona en la semana 31, con el mismo procedimiento que en las anteriores: pesarme, tomarme la tensión, doppler para escuchar el corazoncito de la chiquinina, comentar síntomas y molestias que había tenido y reñirme por coger más peso del deseable (por gorda y tragaldabas, vamos).

Analítica del tercer trimestre. Me los hice con 34 semanas, los típicos análisis de sangre y orina, en el hospital, en ayunas.

Ecografía del tercer trimestre. También me la hicieron con 34 semanas, la misma ginecóloga que hizo la eco de  las 20 semanas, que se acordaba de nosostros. Por suerte, esta eco fue lo que esperábamos. Nos confirmó el ARSA (arteria subclavia derecha aberrante) y nos volvió a repetir que es algo totalmente funcional y que no supone ningún problema para la peque. También nos confirmó que los riñones estaban bien y todo lo demás seguía con normalidad. Nos dio un informe con las medidas y el peso aproximado de la peque y una foto de la naricilla y los morritos de nuestra niña (que ya es tan grande que no cabe más en la foto). Salimos contentos y tranquilos.

Consulta en anestesia y charla sobre la epidural. El día que cumplía 36 semanas, dos anestesistas nos dieron una charla a unas cuantas mamás y acompañantes sobre la epidural: beneficios, riesgos, complicaciones, posibles efectos secundarios, etc. Fue en un aula del hospital y duró unos 20 minutos. Ahora ya no nos dan el consentimiento informado de la epidural antes del día del parto porque tiene que ir con el nombre de la paciente y del anestesista (y no se sabe qué anestesista vas a tener hasta ese día).

Visita al paritorio. También la hice el día que cumplía 36 semanas, después de la charla de la epidural, con el mismo grupo de madres y acompañantes. Me gustó mucho porque un matrón nos enseñó las habitaciones de dilatación, los paritorios, el quirófano, las habitaciones de maternidad y la UCI neonatal. Duró más de una hora y según íbamos viendo cada unidad nos iba explicando todo el proceso por el que vamos a pasar el día del parto y mientras estemos ingresadas después, además de responder a todas las dudas que nos iban surgiendo. La visita hace que sepas qué es lo que te espera cuando vayas a dar a luz, lo que tranquiliza bastante, pero también lo concreta y lo hace muy real, lo que hizo que estuviera un par de días un poco de los nervios XD

Seguimiento con la matrona de primaria. Esta vez en la semana 36+4. Vimos los resultados de la eco del tercer trimestre y repetimos el procedimiento habitual: peso, tensión y doppler para escuchar a la peque. Creía que era la última vez que la matrona me iba a decir que no cogiera más peso, pero me citó una vez más para la semana 38 porque aún no tenía los resultados de la analítica.

Consulta en obstetricia del tercer trimestre. En esta consulta en la semana 36+6, me dieron los resultados de la analítica del tercer trimestre. También me hicieron el exudado para hacer la prueba del estreptococo. Los resultados no te los dicen hasta el día del parto, con lo que me quedé con la intriga hasta entonces. Me tomaron la tensión, me pesaron y me hicieron una eco un momento para ver el corazón de la chiqunina, la posición (seguía en cefálica), el líquido amniótico y la placenta. Me dijeron que si notaba algún síntoma de parto que fuera a urgencias y que si no pasaba nada que volviera para revisión el día de mi FPP.

No monitores. La matrona de primaria nos explicó en el curso de preparación al parto que en nuestro hospital ya no se hace monitorización a todas las embarazadas en las últimas semanas del embarazo, porque han visto que no supone ningún beneficio, sólo lo hacen en los embarazos de riesgo.

Consulta con la matrona de primaria. En la semana 38, con el mismo procedimiento que en el resto. En esta semana no había cogido  nada de peso respecto a la última consulta. Después me cuadró más cuando me puse de parto la semana siguiente, ya que dicen que en las dos últimas semanas de embarazo no se suele coger peso.

Consulta de obstetricia de las 40 semanas. A esta no llegué, porque me puse de parto a las 39 semanas. Pero esa es una historia que contaré próximamente :P

jueves, 9 de abril de 2015

Las 40 semanas que no llegaron.

Hoy hubiera hecho las 40 semanas de embarazo, hubiera sido mi fecha probable de parto, si no fuera porque la chiquinina tenía ganas de conocernos y nació el viernes pasado de madrugada. Hoy tiene seis días y sólo come, duerme y algunos ratos llora un poco, sobre todo en el cambio de pañal que no le gusta mucho, pero en general es muy buena.

Estos días ha sido como si un huracán hubiera pasado por nuestra vida, lo ha puesto todo patas arriba y me encuentro totalmente desubicada y desorientada. Pero poco a poco parece que nos vamos conociendo y acoplando, nosotros a una personita que no conocemos apenas y depende totalmente, y ella a sus padres torpes y primerizos, que muchas veces la miran con una mezcla de incertidumbre y adoración. Y su padre le dice "eres muy pequeña" con un cariño que me derrite, y su madre todavía no se acaba de creer del todo... casi nada.

En fin, que el parto fue bastante duro, pero salió todo bien. La lactancia también está siendo un poco complicada, aunque vamos remontando poco a poco. Y las horas de sueño ya no pasan de dos o tres seguidas. Espero más adelante tener más tiempo para contar estas cosas con detalle, pero ahora llevo un horario de recién nacido que no me permite escribir entradas del blog, sólo comer, dormir e ir al baño de vez en cuando. Pero es lo que toca ahora, compartir los horarios de mi pequeñina.

Ains, todavía me cuesta ser consciente, pero ya soy mamá :)

lunes, 23 de marzo de 2015

Aumento de peso durante el embarazo.


Este es un tema que a menudo trae por la calle de la amargura a las futuras madres, sobre todo cuando tienes una matrona un poco estricta y no muy actualizada... Así que aquí va mi alegato contra las matronosaurias-sargento-poco actualizadas (la mía sólo es un poco sargento) :P

Creo que lo peor es no tener en cuenta las características personales de cada mujer y saber de donde viene el aumento de peso si realmente es excesivo. Porque las recomendaciones que se daban hasta ahora, entre 9 y 12 kilos, parece que son demasiado estrictas y que no deben ser iguales para todas las mujeres. Sin ir más lejos, yo que llevo once kilos y estoy de ocho meses y medio, es decir, que estoy dentro de la ganancia de peso recomendada (antes) por los expertos, no hago más que recibir broncas de mi matrona desde el cuarto mes de embarazo, que es cuando empecé a ganar peso.

Según las nuevas recomendaciones del Institut of Medicine y la OMS, es importante tener en cuenta el índice de masa corporal pregestacional. No es lo mismo una mujer que antes del embarazo esté en infrapeso (IMC por debajo de 18) que una que esté en normopeso (IMC entre 18 y 25), sobrepeso (entre 25 y 30) u obesidad (por encima de 30). Lógicamente las madres con infrapeso tendrán que aumentar más de peso, para tener más reservas durante el embarazo y poder alimentar mejor al bebé cuando nazca. Estas recomendaciones dicen que sería saludable aumentar entre 12,5 y 18 kilos si hay infrapeso, entre 11,5 y 16 kilos si hay normopeso, entre 7 y 11,5 kilos si hay sobrepeso y entre 5 y 9 si hay obesidad.

Así que, según esto, mi matrona me está exigiendo un aumento de peso como si tuviera obesidad (porque para ella el máximo debería ser un kilo por mes de embarazo), cuando yo siempre he estado en normopeso, tirando a infrapeso a temporadas... Cuando la dieta que hago no es una maravilla (no me he privado de los pocos antojos que he tenido), pero como de todo, variado y no en cantidades muy exageradas... Cuando no es que me mate, pero llevo un estilo de vida normal sin haber reducido mucho mi actividad...

En fin, que no es algo que me preocupe mucho, ya me lo tomo a cachondeo cuando voy a revisión, entiendo que a mi matrona le preocupen los peligros de un aumento de peso exagerado (hipertensión, preeclampsia, diabetes gestacional, macrosomía fetal, no tener un buen estado de forma para el parto...), pero no me parece bien que no se tengan en cuenta las recomendaciones actuales (igual que me pasa con las de atención al parto normal, pero de esto ya hablaré) por las convicciones personales de cada profesional. Y más cuando se acaba presionando tanto a las futuras mamás con este tema.

Creo que es mejor concienciar a la gente de la importancia de tener un peso dentro de la normalidad y hacer una vida sana antes (y después) del embarazo, que presionar a las mujeres únicamente en ese periodo, precisamente cuando además no deben restringir lo que comen ni hacer dietas.

Foto de Torsten Mangner

sábado, 14 de marzo de 2015

Cuando la realidad acojona.

Llevo una semana durmiendo fatal. Entre las veces que me levanto a hacer pis, el calor y los sofocos, la peque que me patea la costilla o le entra hipo, y mis propios ronquidos o los de Dani, llevo ya unas cuantas noches que no duermo más de dos horas seguidas. Supongo que me viene bien como práctica, porque dentro de un mes será así todas las noches durante unos meses, pero me jode no poder descansar ahora que puedo.

El culmen fue el jueves por la noche, que me desperté a las seis y ya no pude dormir más. Creo que aparte de todo lo anterior, tiene que ver con la visita que hice esa tarde al paritorio en el hospital. Es una visita que hacen en la semana 36 los matrones, para que el día del parto vayamos sabiendo lo que nos espera. Está muy bien porque te permite concretar muchas cosas, y acojona porque de repente todo es muy real. Después Dani se reía un poco de mi, porque me puse bastante ñoña, y me preguntaba si no me había dado cuenta de que iba a ser mamá (con la peazo panza que me gasto ya). Y me di cuenta que no. No he interiorizado que voy a parir y a tener una hija. Hasta ahora sólo había asumido que estaba embarazada de una chiquinina. Que parece lo mismo, pero no lo es...

El hecho de estar allí, aparte de hacer que me visualizara a mí misma en el momento del parto, también me hizo ser más consciente de las cosas que pueden ir mal, porque también nos enseñaron el quirófano y la unidad de neonatos. Todo tiene su parte buena y mala, me confirmaron cosas que me gustan bastante de mi hospital (intentan partos de baja intervención, la unidad de neonatos es de puertas abiertas para los padres, dicen que apoyan la lactancia materna...), pero también me hizo bajar de mi nube rosa del embarazo y darme de morros contra la realidad de mi futura maternidad.

Buf...


miércoles, 11 de marzo de 2015

Síntomas y molestias del embarazo.

Hoy voy a hablar de algo muy divertido, la peor parte del embarazo, las benditas molestias que he tenido a lo largo de estos meses de preñez. Sí, porque no todo es fantástico y maravilloso en el milagro de la vida. Hay veces que estás con la cabeza dentro del váter echando el higadillo o con los pies doloridos como si hubieras andado veinte kilómetros, que te preguntas ¿por qué esta mierda me parecía tan buena idea hace unos meses? Tiene sus cosas geniales, claro, pero hoy voy con las putadillas :P

Tengo que hacer un inciso y comentar que esta entrada ha pasado por el filtro de Dani debido a que las hormonas y la mente humana son maravillosas y ya casi no me acuerdo de lo mal que lo pasé en el primer trimestre, y eso que todavía no ha terminado el embarazo. Aún así, el recuerdo de ese periodo no es muy agradable, pero creo que lo pasé peor de lo que mi cabeza ha guardado. En fin, voy a ello.

En el primer trimestre tuve una amplia variedad de molestias gastrointestinales. De hecho, mi médico de cabecera no sabía si era cosa del embarazo o que tuve varias gastroenteritis bastante seguidas. Al principio, nada más enterarme que estaba embarazada, e incluso unos días antes de hacerme el test, tenía molestias como de regla y dolor en los pechos, los sentía como con mucha tensión y dolor cuando me movía. Esto duró unas cuantas semanas, por lo menos hasta la semana 10-12. Sobre la semana 5 empecé con retortijones y algo de diarrea, sobre todo por la tarde-noche, no me pasaba todos los días y en dos o tres semanas se me pasó del todo, pero tuve días de no poder ir a trabajar. Y en la semana 6 llegaron mis amigos, las náuseas y los vómitos, que se han quedado todo el embarazo conmigo, aunque por suerte bastante controlados con el cariban. Creo que la última vez que vomité fue sobre la semana 23, porque la matrona me pidió que intentara dejar el cariban. No lo he vuelto a intentar, claro. Durante todo el primer trimestre, a pesar del cariban, he tenido sensación de asco y revoltijo por la tarde-noche, pero sobre la semana 15 o 16 por suerte se pasó. También he tenido muchos ascos con los olores que también desaparecieron sobre esas semanas. El cuerpo me pedía sólo hidratos de carbono, y los tres primeros meses me he alimentado casi en exclusiva de pasta, arroz y sándwiches de jamón y queso. El dulce y la fruta no lo podía ni oler, cosa que ha cambiado radicalmente a partir del quinto mes, que me he puesto ciega de chocolate valor puro con almendras y he comido mucha más fruta de la que como habitualmente. He notado desde el principio del embarazo que me mareo mucho más en el coche o el bus, cosa que no me pasaba desde que era pequeña. Era más intenso en el primer trimestre, pero me sigue pasando todavía. También he tenido dolores y calambres abdominales, que eran por la distensión de los ligamentos que sujetan el útero, según va creciendo éste. Me recomendaron tomar paracetamol si era muy molesto pero no lo he necesitado y con reposo se pasaba rápido. Y por último, para cerrar un maravilloso primer trimestre que me casqué, desde la quinta o sexta semana, hasta la 16, que dejé de currar, tenía muchísimo cansancio. Creo que no he estado tan cansada en toda mi vida, un agotamiento tan intenso que llegaba a casa por la noche y sólo me podía tumbar en el sofá, y eso que dormía unas diez horas diarias...

El segundo trimestre lo recuerdo algo mejor. Ya no tenía dolor de pechos, ni tanta sensación de asco, ni tanto cansancio. Sí he tenido alguna náusea matutina, pero casi siempre las podía controlar sin llegar a vomitar. He empezado a comer como una descosida al sentirme mejor en ese aspecto. Cuando la tripa ha empezado a crecer, yo he empezado a dormir peor, porque tenía la costumbre de dormir boca arriba o casi boca abajo, y con la tripa no se puede. Desde que empecé a dormir de lado lo hago con un cojín entre las piernas, para que no me duelan las caderas. También he empezado a hacer pis con mucha más frecuencia, y ya desde la semana 20 me he tenido que levantar todas las noches una vez (sobre las cinco era mi hora clave). Desde antes de la semana 20, más o menos, empecé con contracciones de Braxton Higgs, sobre todo al andar, cuando la peque se mueve mucho y al dar vueltas en la cama por la noche, pero sólo las he tenido seguidas y regulares en un par de ocasiones. Otra cosa que noté, bastante molesta, entre la semana 24 y la 30, aproximadamente, ha sido mucho picor en la barriga. Ha coincidido justo cuando más me ha empezado a crecer la tripa, había días que no me podía dormir del picor y se me empezó a aliviar cuando empecé a echarme aceite de almendras antes de irme a la cama.

En el tercer trimestre he tenido algún día de reflujo y ardor de estómago, pero pocos días (para lo que soy yo con el estómago y las digestiones). En estas últimas semanas me tengo que levantar alguna noche a tomar un Almax, por el reflujo que no me deja dormir. Como la tripa ha crecido un montón, y mi peso a la par, he tenido dolores de espalda y de pies después de estar un tiempo de pie o andando, o después de estar mucho tiempo sentada en la misma postura. He dormido cada vez peor. Aparte de seguir dando vueltas, por no encontrar la postura, como en el segundo trimestre, he empezado a levantarme un par de veces o tres a hacer pis, y he tenido muchas noches de desvelarme y no dormirme en un par de horas, dándole vueltas a lo que nos espera en unas pocas semanas... También he notado que tengo la capacidad pulmonar de una pulga, y me ahogo subiendo escaleras o cuestas. Algo del síndrome del nido he tenido, aunque no muy exagerado (todavía me quedan unas semanas así que no canto victoria aun). Otra cosa que noto desde hace unas semanas, que no es mía pero como si lo fuera, es que la peque tiene ataques de hipo. Hipo fetal, que lo llaman. He leído que es síntoma de bienestar fetal, que sus pulmones y su diafragma están madurando. Pero para mí es raro, porque se nota como una vibración rítmica, como si tuviera un tic en toda la tripa. Y cuando le pasa a las cinco de la mañana contribuye bastante a mis despertares y desvelos... Sobre el séptimo mes me ha empezado a salir la línea nigra, que es un oscurecimiento de la línea alba, y el ombligo también se ha oscurecido y ha empezado a salirse para fuera, aunque todavía no llega a salirse del todo, dependiendo de la postura está plano o un poco hacia fuera. De los últimos síntomas que he empezado a tener desde hace unas semanas también, como en la semana 32, son sofocos. Ahora entiendo por qué me dicen que qué suerte por haberme librado del calor, porque de vez en cuando me entran unas calorinas y unos sudores que parezco menopáusica. De hecho, he empezado a llevar un abanico en el bolso. Y desde hace unos días (tres o cuatro) he empezado a tener alguna contracción dolorosa, muy aislada, como mucho dos o tres al día, pero se nota que no son las contracciones "de prueba". Esperemos que la chiquinina quiera esperar al menos una semana más, para estar a término.

Y hasta ahí todo lo que me ha ocurrido hasta ahora, que no es poco, aunque quitando las náuseas y vómitos descontrolados del principio, tampoco creo que haya tenido un mal embarazo. En general creo que está siendo bueno con los achaques típicos. De aquí al final del embarazo todavía espero más insomnio y molestias musculares, por el peso de la tripa, y no sé si me libraré de la hinchazón en los pies, las hemorroides y el estreñimiento. De momento sí, crucemos los dedos :)

jueves, 5 de marzo de 2015

35 semanas y sigue la cuenta atrás.

Siento que últimamente no hablo de otra cosa, pero tener una barriga del tamaño de un balón reglamentario de baloncesto, con una personita dentro que le gusta patearme las costilla, no ayuda a pensar en otra cosa. Hoy hago 35 semanas de embarazo, lo que significa que me quedan dos semanas para estar a término (es decir que si nace la chiquinina ya no se consideraría prematura) y cinco semanas para salir de cuentas. Y como muchísimo me quedan seis semanas y seis días para conocer a la peque. Ainssss... se acerca el momento de la verdad.

Mientras tanto intento seguir haciendo vida "normal" (o todo lo normal que se puede hacer a estas alturas. Se agradecen mucho estos días que está haciendo tan buen tiempo y tan buena temperatura. Mola que ya estén floreciendo los almendros que hay por la calle y apetece más salir a la calle, dar paseítos y quitarse capas de ropa. Aunque lo paseítos cada vez son más cortos y más lentos, porque como me pase medio pelo, ahí están las contracciones acechando para saltar. De hecho el domingo a última hora me acongojé un poco porque eran bastante regulares, cada diez minutos, y me duraron dos o tres horas, no se me pasaba ni en la cama, y durante la noche tuve molestias y dolores como de regla. Por suerte la cosa no fue a más, pero me sirvió para platearme preparar las cosas que nos falta.

Así que esta semana he estado preparando la maletilla de la peque para el hospital (ya está preparada en su cuarto) y he empezado a meter cosas en nuestra bolsa (mudas limpias, sujes y camisetas de lactancia, una bata, ropa para salir del hospital después de...), aunque no puedo tenerla finiquitada hasta el día que nos vayamos a parir, porque hay cosas que usamos todos los días, sobre todo las de aseo.

También hemos terminado de montar la cuna de colecho que nos hemos currado, a partir de una de Ikea. Esto tendrá su propia entrada, aunque se puede ver en muchos sitios ideas de gente que ya lo ha hecho (que es de donde yo saqué la idea), en sitios como Ikea Hackers o en Piratas del Ikea. Ya puedo decir que si nosotros lo hemos conseguido, más fácil no puede ser, porque no somos muy manitas ni aficionados al bricolaje. Lo que sí somos es muy ahorradores y nos ha costado como una cuarta parte de lo que pueden llegar a costar las cunas de colecho que venden.

Y lo que nos queda es elegir guardería, cosa que me trae un poco por el camino de la amargura, no sólo por tener que ir a ver guarderías, que es un coñazo pero no lo podemos posponer ya más, sino porque me recuerda el momento que tendré que dejar a mi peque al cuidado de unos desconocidos y me tendré que ir a trabajar. Y eso, que será casi después de un año (o más) sin currar, me va a dar una pena infinita. En fin, no voy a pensarlo aún, que me quedan unos cuantos meses para que esto ocurra.

Por lo demás, nos quedan cositas, pero no muy importantes, así que se puede decir que estamos preparados para que la chiquinina venga cuando quiera. Otra cosa es a nivel psicológico, que eso creo que no me haré a la idea hasta que la tenga en brazos, pero no quita que tenga ya muchas ganas de que llegue ese momento.

Ainsssss, qué ganas de tener a esa cosita pequeña y tierna en brazos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Pruebas y seguimiento del embarazo (segundo trimestre).

Bueno, sigo contando cómo ha sido el seguimiento en mi embarazo. Si a alguien le interesa el tema aquí puede leer lo que pasó en el primer trimestre.

En el segundo trimestre, que va de la semana 13 a la 28, tuve las siguientes pruebas y visitas:

Visita a urgencias (esto no es seguimiento normal del embarazo, aunque creo que todas las primerizas hacemos alguna que otra vista a urgencias durante el embarazo). Estando de 14+3 hice mi primera visita a urgencias por un dolor abdominal que me duraba ya un par de días y no se me pasaba con el reposo. Fue tras un fin de semana duro con mis padres ingresados en el hospital, lo que creo que contribuyó bastante. Me hicieron una eco para ver que estaba todo bien, una analítica de orina y tomaron las constantes. El diagnóstico fue dolor mecánico y el tratamiento paracetamol cada ocho horas y un poco de reposo.

Segunda visita a la matrona. Fue en la semana 16. Básicamente me pesó y tomó la tensión. Me dijo que de peso iba bien. También me hizo un monitor doppler durante unos segundos para escuchar el latido del feto. Al principio me avisó que no me asustara si no lo encontraba rápido, porque al ser el feto pequeño aún se mueve mucho, pero lo encontró muy rápido. Me dio cita para la semana 22.

Ecografía del segundo trimestre. Fui justo estando de 20 semanas. En esta ecografía nos llevamos el mayor susto de todo lo que llevo de embarazo. La ginecóloga nos avisó de lo mismo que en la semana 12, que iba a mirarlo todo con calma y que nos diría algo al terminar, que no nos preocupáramos. Empezó con una ecografía vaginal para medir el cuello del útero (esto lo hacen para ver el riesgo de parto prematuro), y luego siguió con una eco abdominal para ver y medir todos los órganos del feto. Esta vez no había residente, así que no nos enterábamos de mucho. Nos hizo cambiar de ecógrafo porque decía que no se veía bien un riñón de la niña, y después vino otra ginecóloga para confirmar lo que ella veía en la exploración. En ese momento ya estábamos de los nervios porque se veía claramente que la cosa no iba bien. Nos dijeron que se veían unos quistes en los plexos coroideos, que por sí solos no eran indicativos de nada, que lo más probable es que se reabsorbieran sin más, pero que también se veía una anormalidad en la arteria subclavia derecha y que no veían bien los riñones por la postura de la niña, pero que parecían que eran más grandes de lo normal. Que cualquiera de esas cosas por separado no era preocupante, pero que los tres hallazgos juntos podían ser indicativos de una anomalía cromosómica. Nos dieron cita para cuatro días más tarde, el lunes siguiente, para repetir la eco y si se confirmaban los hallazgos, me recomendaban hacer una amniocentesis. Nos confirmaron que era niña (no se veía colita), pero salimos tan chafados y preocupados que casi ni lo asimilamos.

Segunda ecografía del segundo trimestre. Como os podéis imaginar pasamos los peores cuatro días de todo el embarazo esperando a hacer esta ecografía. Nos la hizo otra ginecóloga diferente, experta en diagnóstico prenatal, y también estaban presentes las dos ginecólogas que nos hicieron la anterior. Confirmó que los quistes eran más pequeños que cuatro días antes, por lo que les quitó mucha importancia y dijo que no aumentaban el riesgo de síndrome de Down (aumentan el de síndrome de Edwards únicamente, pero si también hay otros marcadores). Nos confirmó el ARSA (arteria derecha subclavia aberrante), pero nos explicó que es algo completamente funcional, que muchas personas lo tienen y no lo saben porque no implica ningún problema. Por último nos dijo que los riñones estaban bien. El ARSA aumentaba un poco el riesgo de síndrome de Down, pero aún así seguía siendo bajo (menos de 1/1500), por lo que no me recomendaba hacer la amniocentesis, y continuar con el seguimiento normal del embarazo. Nos enseñó un momento a la niña en 3D y nos dieron fotos de la ecografía. Como es normal, salimos muy (extremadamente) aliviados y contentos de esta consulta, sabiendo que nuestra niña estaba bien.

La chiquinina a las 20 semanas

Tercera visita a la matrona. Fue en la semana 22, y marcó el inicio de las regañinas de mi matrona (por el peso, claro). La dinámica fue la misma que en las otras visitas: peso, tensión y doppler para escuchar el corazón de la nena. También me revisó los resultado de la ecografía. Me comentó que había cogido más peso del recomendado y que intentase salir a caminar todos los días, moderarme con la cantidad de comida y que probase a dejar el caribán. Me dio cita para la semana 28 y para comenzar el curso de preparación al parto también en la semana 28.

Analítica del segundo trimestre y test de O'Sullivan. Me los hicieron en el hospital estando de 24 semanas. Me hicieron análisis de sangre, de orina y la curva corta de glucosa. Lo primero fue entregar el pis. Y después, antes de la analítica, me dieron un bote de líquido que tiene 50 gramos de glucosa, me dijeron que me lo tenía que tomar en menos de 10 minutos y después esperar una hora sin moverme mucho (estando sentada la hora entera, aunque podía ir al servicio). La bebida no está mal, sabe a naranja dulce pero no mucho, y estaba fresquita y me la tomé bastante rápido porque estaba en ayunas y tenía hambre. No tuve mareos ni náuseas y a la hora fui a que me sacaran la analítica y ya está.

Consulta segundo trimestre en obstetricia. Estaba de 26+4. Me dieron los resultados de la analítica. Todo bien menos la glucosa, que salió un poco alta después del test de O'Sullivan, así que el médico me dio una dieta para hacerla durante tres días y al cuarto volver a hacerme la curva de glucosa larga. Me miraron la tensión, el peso y me hicieron un doppler para escuchar a la chiquinina.

Segunda visita a urgencias. Toda primeriza va a urgencias de vez en cuando y yo no iba a ser menos :P Fue estando de 26+6, por contracciones regulares, no dolorosas que no se me pasaban con el reposo. En parte me acojonó un poco el ginecólogo que me vio unos días antes, porque le pregunté si era normal tener contracciones (las tenía desde la semana 20 aproximadamente, pero no me parecía importante porque no me dolían) y me dijo que si tenía contracciones que fuera a urgencias, sin explicarme si tenían que doler, ser regulares ni ná de ná (un figura el gine, vamos). Me hicieron una ecografía vaginal para medir el cuello del útero y otra abdominal para ver a la peque, una analítica de orina y me tomaron las constantes. En principio todo estaba bien pero me dijeron que me iban a hacer monitores un rato para ver las contracciones, al ver en los primeros veinte minutos que había dinámica de contracciones cada 5 minutos, me dejaron durante dos horas. Después de 45 minutos ya no tenía, pero por si acaso estuve allí las dos horas. Después me hicieron otra ecografía vaginal para ver que el cuello del útero no se había acortado. El diagnóstico fue dinámica no efectiva. Tratamiento: reposo cuando me ocurra y volver a urgencias si van a más o las contracciones son dolorosas.

Test de tolerancia oral a la glucosa o de sobrecarga oral de glucosa. Es lo que llaman la curva larga. Me la hice en la semana 27. Es parecida a la curva corta pero dura tres horas. Antes de la prueba hay que hacer una dieta bastante estricta durante tres días. Es una dieta muy rica en hidratos de carbono, de más de 2000 calorías, por lo que para mi era bastante abundante. Tenia que comer casi una barra entera de pan al día entre todas las comidas y yo no como casi nunca pan, y hay que pesar los alimentos en crudo, pero aparte de eso no fue muy horrible (la dieta, la curva un poco más). El día de la prueba al llegar me pincharon de entrada para ver la glucosa basal (en ayunas), después me dieron un bote que tiene 100 gramos de glucosa (en lugar de 50) para tomarlo en diez minutos. También sabe a naranja y está fresquito aunque cuesta más tomarlo que el de 50 porque es muy dulce y un poco más espeso. Después te pinchan otras tres veces a los 60, 120 y 180 minutos, para tomar los niveles de glucosa. Yo a la media hora me empecé a encontrar fatal, muy mareada, pero no con náuseas sino como si tuviera un bajón de tensión y me fuera a desmayar. Me tumbaron en un sillón reclinable y me pusieron frío en la nuca y se me pasó un poco, pero allí me pasé las tres horas de la prueba porque cuando me incorporaba me volvía a marear. Al final ya me encontraba mejor, pero menos mal que fui acompañada.

Segunda consulta del segundo trimestre en obstetricia. Fue estando de 27 semanas, para los resultados de la curva larga. Me volvieron a tomar la tensión y escuchamos el corazón de la peque. Me dijeron que estaba todo bien, así que terminamos las pruebas y el seguimiento del segundo trimestre con buenas noticias: todo va dentro de la normalidad :)

viernes, 27 de febrero de 2015

La próxima vez, en personita.

Ayer fuimos a la ecografía del tercer trimestre y también me hice los últimos análisis del embarazo. Justo ayer hacía 34 semanas. A la eco iba mucho más nerviosa que a cualquier prueba que me hayan hecho durante el embarazo. Después del susto de la eco del segundo trimestre, pues iba pensando cagüenlaleche a ver si está todo bien... Los malditos "y si", ya se sabe. Encima la consulta llevaba mucho retraso y más de una hora esperando da para pensar muchos "y sis"... Por suerte tengo un marido que no me lo merezco y nos hemos estado riendo un rato pensando en qué pasaría si de repente le encontraban la colita en esa eco, y pasaba de chiquinina a chiquinino. Con la cantidad de ropa rosa que me han dejado ya. Y lo que me gusta a mi el rosa :S

En fin. Al final por suerte todo está perfecto (y seguía sin haber colita, ¡yuju!). Hemos entrado con una hora y pico de retraso, éramos los últimos de la consulta pero la gine ha sido muy maja, era la misma que en las otras ecos y se acordaba de nosotros. Se ha tomado tiempo para ir viéndolo todo con tranquilidad y después nos ha dedicado un rato para que pudiéramos ver a la peque y explicarnos que estaba todo normal. Ha sido un gran alivio. La chiquinina ya está colocada para el parto, aunque tiene que esperar todavía un poco (¿Verdadquesíiiii, chiquininaaaaa?), sus medidas son normales y no va a ser muy grande, aunque viéndonos a Dani y a mi era de esperar, ninguno de los dos somos de complexión nórdica, más bien de complexión españolamediaperomuguaposysepsis. De momento pesa poco más de dos kilos y mide unos 43 centímetros.

Cuando hemos salido de la consulta, más contentos que unas pascuas, he pensado que ya era la última vez que vamos a ver a la chiquinina a través de una pantalla (si todo sigue bien), y que la próxima vez que la veamos será para conocerla en personita. Y eso produce una mezcla de subidón y acojone muy curiosa. Y es que el momento se acerca a marchas forzadas, ya sólo me quedan tres semanas para estar a término y seis para salir de cuentas. Ay, madre, que ya no queda ná :)

miércoles, 25 de febrero de 2015

Pruebas y seguimiento del embarazo (primer trimestre).

Estaba pensando si abrir un blog sólo sobre el embarazo y la maternidad, para no aburrir con el tema, pero después me he dado cuenta que éste es un blog personal, que cuento mi vida y que en este momento de mi vida lo más importante es la llegada de mi hija. Así que, el que se aburra, que se busque otro entretenimiento, que por aquí creo que va a haber mucha barriga, pañales, dudas, hormonas, teta, cacas, lloros, más dudas y esperemos que mucha alegría y sueño atrasado.

Bueno, voy a lo que quería contar.

No quiero ser muy exhaustiva, ni hacer un artículo de divulgación sobre el seguimiento del embarazo, sino contar un poco mi experiencia en este sentido. Y mi experiencia tiene dos condicionantes: he tenido un embarazo de bajo riesgo (por edad y por no tener ninguna enfermedad) y he hecho el seguimiento en un hospital público de Madrid. Supongo que los embarazos de riesgo o aquellos que se lleven por lo privado serán diferentes.

Me enteré que estaba embarazada cuando tenía dos días de retraso (y eso que no soy muy regular), así que estaba de 4+2 (cuatro semanas y dos días). Lo primero que hice fue ir al médico de atención primaria. Estaba de 4+6. Me dio la enhorabuena y citas para obstetricia en el hospital, para la matrona en primaria y para hacerme la analítica del primer trimestre. Es importante, si el médico de cabecera no se acuerda, recordarle que te derive a la matrona de primaria, que es la que hace el seguimiento del embarazo, las del hospital sólo atienden el parto.

Esa semana también fui a mi ginecóloga privada (que me hace la revisión anual), por temas que no vienen al caso. Estando de cinco semanas escasas no creía que se fuera a ver nada, pero me hizo una eco y me dijo que se veía la vesícula (o el saco) gestacional bien implantado. De hecho cuando empezó a hacer la eco me dijo ¡Estás embarazadísima! lo que me hizo mucha ilusión :)

La primera foto de la chiquinina.
Analítica del primer trimestre. Me la hice en mi centro de salud estando de 5+1. Fue un análisis de sangre y de orina normal y corriente, en ayunas.

Primera consulta en obstetricia. Fue estando de seis semanas y me hicieron una ecografía. No me dijeron si se veía latido (aunque en la siguiente cita me enteré que sí lo habían visto). Me dijeron que era pronto todavía y me dieron cita para la semana siguiente porque no estaban los resultados de la analítica. También me dieron un calendario con todo el seguimiento del embarazo, las pruebas y las fechas aproximadas de cada visita y cada prueba.

Primera consulta con la matrona. Fue estando de seis semanas. Me hizo la historia clínica, preguntándome muchas cosas sobre mi estado de salud, me pesó, me tomó la tensión. También me dio recomendaciones dietéticas (básicamente me dijo que NO tenía que comer por dos y que en el primer trimestre NO tenía que coger peso).

Segunda-primera consulta de obstetricia. Fue estando de siete semanas. En mi hospital hacen un seguimiento temprano (antes de la semana 8) para detectar complicaciones o anomalías importantes. Hicieron otra eco y pude escuchar el latido. Me dieron los resultados de los análisis, que estaban bien, y recomendaciones para evitar coger la toxoplasmosis (porque no la he pasado).

Cribado bioquímico del primer trimestre. Es lo que, junto con la eco de las doce semanas, llaman el triple screening, que da la probabilidad de que el feto tenga alguna anomalía cromosómica. Es un análisis de sangre normal que me hice en el hospital en la semana 9. Con los marcadores que salen en este análisis y algunos marcadores de la eco de las 12 semanas (la traslucencia o pliegue nucal, la presencia del hueso nasal...) te dan la probabilidad de que el feto tenga trisomía 21 (síndrome de Down), trisomía 18 (síndrome de Edwards) y trisomía 13 (síndrome de Patau).

Ecografía del primer trimestre. Me la hicieron justo el día que hacía 12 semanas. En esta ecografía, que me hicieron abdominal, la ginecóloga nos avisó que se iba a tomar su tiempo para hacer bien las mediciones, pero que no nos preocupásemos si tardaba, que al final nos contaría todo. La suerte es que estaba con una estudiante o residente y le iba contando a ella todo lo que veía en la pantalla, con lo que nosotros también nos enteramos bastante bien de todo lo que vio. Nos dijo que las medidas correspondían al tiempo de gestación y nos dieron los resultados del triple screening, que fueron buenos. También nos enseñó durante un momento al feto en 3D y nos dio unas fotos. Nos dijo que podía ser un niño pero que hasta la semana 20 es muy difícil saberlo. Y menos mal que no nos lo tomamos muy en serio, porque al final no había colita. Total, que salimos muy contentos y de subidón este día.

A las 12 semanas ya se veía una personita.
Y este ha sido el seguimiento que he hecho en el primer trimestre. La verdad es que desde la semana 7 que me vieron en obstetricia, hasta la 12 que me hicieron la eco y me dieron los resultados del cribado, se me hizo un poco largo, sobre todo porque durante el primer trimestre no hay forma de saber a ciencia cierta si todo va bien, sólo el que no haya señales de que algo va mal, que no es mucho. A partir de la semana 16, que empecé a notar a la peque, lo llevé con bastante más tranquilidad, pero ya lo contaré en la siguiente entrada.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La paradoja del tiempo en el embarazo.

Cuando estás embarazada el tiempo de repente pasa a medirse en semanas, y no sabes muy bien dónde quedan los meses. Al principio es un poco lío, pero acabas acostumbrándote a hacer la cuenta de la vieja cuando alguien te pregunta de cuanto estás, porque si le dices "de X semanas" se te quedan mirando con cara de "mi no entender nada" (a no ser que sea una madre reciente). Pero vamos, por si le aclara algo a alguien que tenga la duda, ahí van unos datos:

El embarazo se empieza a contar desde el primer día de la última menstruación, que es una fecha objetiva y fácil de recordar. Realmente no estás embarazada hasta que ovulas, se produce la concepción y se implanta el cigoto, pero a no ser que seas muy regular es muy difícil saber cuándo ocurre esto exactamente. El primer día se conoce como fecha de última regla o menstruación (FUR o FUM).

La fecha de parto se calcula cuarenta semanas después de la FUR, que es lo que se supone que dura el embarazo: cuarenta semanas, que son más de 9 meses, y son realmente 10 meses o ciclos lunares. Se llama fecha probable de parto (FPP), aunque suele ser más bien fecha improbable de parto porque muy pocos niños nacen en el día en que les corresponde.

Así que la conversión semanas-meses no puede ser cada cuatro semanas porque al final del embarazo (si se retrasa un poco) puedes estar de más de 40 semanas, lo que serían más de diez meses. En mi libro del embarazo hacen más o menos la siguiente conversión:

Primer mes: semanas 1 a 4.
Segundo mes: semanas 5 a 8.
Tercer mes: semanas 9 a 13.
Cuarto mes: semanas 14 a 17.
Quinto mes: semanas 18 a 22.
Sexto mes: semanas 23 a 27.
Séptimo mes: semanas 28 a 31.
Octavo mes: semanas 32 a 36.
Noveno mes: semanas 37 al parto.

Y por lo tanto los trimestres serían el primero entre la semana 1 y 13, el segundo entre la 14 y la 27 y el tercero entre la 28 y el parto.

Yo, como tengo memoria pez, cuento los meses de forma normal, es decir como vienen en el calendario. No es muy exacto, pero es más fácil de recordar. Como mi FUR fue el 3 de Julio (jueves), cuento como cambio de mes el primer jueves de cada mes. Es decir, el primer jueves de Agosto hice un mes, el primer jueves de Septiembre hice dos meses, y así hasta hace dos semanas, primer jueves de Febrero, que hice siete meses. A primeros de Abril, que es cuando salgo de cuentas, haré los nueve meses.

Es un poco la cuenta de la vieja, pero es lo que me resulta más fácil.

lunes, 19 de enero de 2015

Libros (y más) sobre el embarazo y la maternidad.

Hoy me apetece escribir sobre algunos libros que he leído y quiero leer, que tratan sobre el embarazo y la maternidad.

Qué se puede esperar cuando se está esperando, de Heidi Murkoff. Dicen que es la biblia del embarazo, así que me lo compré. La verdad es que está bastante bien, tiene muchísima información y la transmite de una forma sencilla y llana. Desde antes del embarazo y mes a mes va describiendo todo el proceso y respondiendo a casi cualquier duda imaginable. También tiene algún capítulo sobre el parto y el posparto, así como un capítulo para los futuros padres (que según Dani no es muy útil, pero bueno...). Desde mi punto de vista es muy recomendable.

Nueves meses de espera, de Josefa Ruiz Vega. Este me lo prestaron hace unos meses. También es un buen libro sobre el embarazo con mucha información práctica, aunque la parte del parto creo que está un poco desfasada y no me gustó mucho, porque describe como lo normal un parto muy intervenido (con enema, rasurado, vía intravenosa, epidural, oxitocina sintética y episiotomías como algo sistemático).

Comer, amar, mamar, de Carlos González. Este lo he pedido para Reyes. Es un compendio de los tres libros más famosos de este pediatra: Un regalo para toda la vida (sobre la lactancia), Mi hijo no me come (sobre la alimentación infantil) y Bésame mucho (sobre la crianza con respeto los primeros años). Ya me los había leído, porque me los dejó una amiga cuando le contamos que estábamos pensando ser padres, pero me parecen muy buenos libros de consulta, y que me está gustando releerlos antes de que llegue la peque.También me han prestado Creciendo juntos, que trata sobre la crianza en la infancia y la adolescencia, pero todavía no lo he leído.

Guía para padres desesperadamente inexpertos, de Manel Fontdevila. Es una recopilación de viñetas de La Parejita, sobre el tema de la búsqueda, el embarazo y la paternidad. Me lo regaló Dani las navidades del año pasado y me gustó un montón porque es muy divertido, pero ahora que estoy pasando por ello me veo reflejada en casi todas las situaciones que plantea (por las que estoy pasando o ya he pasado), lo que lo hace aún más divertido. Este año también me ha regalado la segunda parte que se llama ¡Somos padres, no personas!

Primeros auxilios para padres primerizos. Nos lo regalaron estas navidades y es muy cachondo. Es una caja de metal muy chula con un libro porque tienes mil dudas, unos tapones porque los bebés lloran mucho, un preservativo porque no querrás tener una sorpresa  y un babero para papá (o mamá) porque se te va a caer la baba con tu bebé. Es gracioso, un buen regalo divertido para entretener un poco a los padres.

En el vientre materno, de National Geographic. Es un documental muy conocido y han ido haciendo "secuelas" sobre embarazo múltiple, gemelos idénticos, animales, etc. Me parece muy recomendable y entretenido para saber qué pasa dentro de la barriga y cómo se desarrolla el bebé desde la concepción al parto.

Qué se puede esperar el primer año, de Heidi Murkoff. Como el del embarazo, parece que es un libro ante todo muy práctico. Todavía no lo he leído pero está en mi lista porque parece que ayuda a resolver muchas dudas de primerizos (y de ésas me sobran).


viernes, 9 de enero de 2015

En la recta final, entrando en el tercer trimestre.

Como ya conté en una entrada anterior, el día de Año Nuevo hice 26 semanas de gestación, lo que significa que he entrado en el sexto mes de embarazo y en el tercer trimestre. Vamos, que me queda sólo la parte final.

La verdad es que el segundo trimestre se me ha pasado volando. Me he encontrado mucho mejor del cansancio, gracias a estar en casa, y de las náuseas y los vómitos, gracias al caribán, aunque sigo tomándolo porque el día que no lo tomo vuelvo con el malestar y las náuseas. En mi caso parece que es un síntoma que me va a durar todo el embarazo, qué se le va a hacer... Otros síntomas que tengo han sido congestión nasal, que no me resulta muy molesta pero hace que por la noches ronque (o eso me dice Dani). También estoy un poco estreñida, pero nada que no solucionen los kiwis. Y algunas noches me duele la espalda, las lumbares, sobre todo si he estado mucho tiempo levantada y/o andando. Esto se debe a la hiperlordosis o que la curva de la espalda a nivel lumbar se hace más pronunciada por el peso de la tripa y el cambio en el centro de gravedad de mi cuerpo. Lo suelo solucionar poniéndome a cuatro patas y relajando la espalda durante unos momentos.

La tripa ya ha crecido considerablemente y desde hace un mes algunas personas me ceden el asiento en el metro, con lo que he comprobado que mi tripa ya no es cervecera y es más evidente. Sigo usando los mismo pantalones desde hace tres meses, con lo que imagino que lo que más ha crecido ha sido la tripa, del resto sigo un poco igual. He cogido más peso del deseable, pero estando las navidades de por medio y encontrándome mucho mejor y con más hambre, era algo de esperar. Tampoco es que me haya cortado de comer lo que me ha apetecido.

Lo mejor de todo es que desde hace ya dos meses noto a la chiquinina todos los días. Y eso me da bastante tranquilidad, porque sé que está bien. Cada vez los movimientos son más evidentes y enérgicos. Hay veces que por las noches me pega unas patadas que me asusta y todo, sobre todo si estoy medio dormida. Y hay ratos que me quedo embobada mirando los bultos y ondulaciones que hace mi tripa cuando la peque está de juerga :)

Lo peor de todo es que he empezado este tercer trimestre bastante regulera. Antes de navidades me hice los análisis y el test O'Sullivan que es una prueba que descarta la diabetes gestacional. El lunes fui a por los resultados y me salió positivo, es decir, que puedo tenerla, así que hoy me han hecho una prueba más larga, que es la que confirma si hay o no diabetes. Lo he pasado bastante mal, porque me he mareado, pero por suerte estaba mi maridito conmigo. Ya contaré otro día esta prueba con más detalle. Ahora me toca esperar al lunes para que me den los resultados. Me toca cruzar los dedos, porque si no me tendré hacer dieta para diabetes lo que queda de embarazo. Y para
completar una semana bastante movida, el miércoles me pasé la tarde en urgencias, con dinámica de contracciones, que por suerte se me pasaron con reposo. Afortunadamente me dijeron que no era nada y que puedo seguir haciendo vida normal... porque reposo y dieta para diabetes iba a ser demasiado para mi cuerpo :S

Por lo demás, empiezo a vislumbrar el final o el principio de todo, y eso supone un poco de presión. Ya empiezo a tener la necesidad de tenerlo todo preparado para cuando llegue la chiquinina. Intento no pensarlo mucho, pero a veces es inevitable pensar en todo lo que está por venir, lo que queda de embarazo, el parto, si estará sana, si saldrá todo bien, la lactancia (o no), la crianza, si nos dejarán criarla como queremos, cómo reaccionaré ante las opiniones de los demás, si conseguiremos que todo salga bien... Sé que es absurdo anticiparse tanto, pero cuando es una de las cosas más importantes que van a ocurrir en mi vida, es difícil no pensar tanto.

En fin, que voy a intentar disfrutar de estos tres meses que quedan, pasarlos lo más tranquila posible y coger fuerzas (y mucho sueño) para lo que está por venir, que me da que lo voy a necesitar :P

jueves, 4 de diciembre de 2014

Veintidós semanas.

O lo que viene a ser lo mismo, cinco meses de embarazo que hago hoy. No sé si se me ha pasado rápido o despacio. La verdad es que se me ha hecho largo, pero cuando pienso que me queda menos de la mitad me entra un poco de vértigo.

Se me ha hecho largo porque el embarazo no es eso tan idílico y bonito como lo pintan. Pero como todo en esta vida, también me pasó con la boda, aunque luego ha sido uno de los mejores días de mi vida. En fin, que me voy del tema. Ahora la cosa va un poco mejor, pero esto de crear un vida en tu interior tiene sus incomodidades. En este momento del embarazo dormir empieza a ser un poco suplicio (y me quedan cuatro meses, no quiero ni pensarlo). Y aparte de las náuseas, ardores, pesadez, dolores varios, la más importante es que tu cuerpo deja de serlo. Es algo parecido a lo que ocurre en la adolescencia, cuando te desarrollas. Tus medidas cambian, tus "cosas" dejan de estar en su sitio, aparecen volúmenes y pelos donde menos los esperas. Tu cuerpo, ese que tienes desde hace unos veinte años, que has aprendido a convivir con él y quererle tal y como es, deja de serlo y se convierte en... otro cuerpo. Que desde luego no es el tuyo (¿Dónde está mi cintura? ¿Por qué de repente tengo más pelo que Chewacca? ¿De quién son estos pechos enormes? ¿Por qué me vuelven a salir estrías?). Hay que pasar por una especie de duelo, porque sabes que ese cuerpo de veinteañera que te gastabas nunca volverá a ser el mismo. Por lo menos parece que a quien le tiene que gustar no le disgusta demasiado... Sobre todo porque todo lo anterior va acompañado por un aumento de varias tallas de sujetador. Por suerte mi tripa va aumentando de volumen y va disimulando ese crecimiento exagerado, porque el que el tamaño de mis lolas sea el tema de una conversación es algo que me incomoda bastante.

Bueno, pero no todo es negativo, que conste. Tiene sus cosas buenas. Eso de estar creando una personita dentro de mi cuerpo creo que es lo más flipante que voy a hacer en mi vida. Mola ver tu tripa crecer poco a poco, porque eso significa que tu peque se va haciendo grande ahí dentro. Mola cuando empiezas a notar sus movimientos (y después sus patadas), porque hacen que sea muy real. Me encanta cuando Dani me pregunta por la peque o llega a casa y dice ¿Cómo están mis niñas?, es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca. Y uno de los mejores momentos del embarazo, además de ver a la peque en las ecografías (y que nos dijeran que estaba bien), fue ver la cara de Dani la primera vez que sintió una de las patadas de su hija. Todas estas cosas compensan con creces las incomodidades y los achaques, aunque es cierto que eso ha empezado a suceder hace poco, y que los achaques van cambiando según pasa el tiempo.

Así que el embarazo tiene cosas que molan, pero no es rosa e idílico como lo pintan algunas. Cinco meses pueden ser muy largos y cuatro pueden parecer demasiado cortos. Y de por qué pueden parecer demasiado cortos, como si estuvieras en la bajada de una montaña rusa, ya hablaré otro día.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Del reloj biológico.

Antes no creía mucho en eso del reloj biológico, era bastante escéptica cuando oía hablar de él. Nunca me había planteado si quería tener hijos o no. Tampoco había tenido nunca una situación (de pareja, de independencia o económica) que me permitiera planteármelo seriamente. Cuando pensaba en ello, el que mi cuerpo iba a llegar un momento que me dijera "Nena, que se nos pasa el arroz... ¿no quieres un bebé de esos taaaaannn mono?" me daba un poco de risa. Finalmente cuando el reloj biológico ha llamado a mi puerta, no ha sido así, aunque sí que hay una parte difícil de explicar, como instintiva. Pero al fin y al cabo, somos animales, ¿no?

En mi caso, fue una conjunción de varias circunstancias, la más importante de ellas, los cinco años de maravillosa relación que llevaba con Dani. El que nos queramos tanto, nos entendamos tan bien y nos llevemos estupendamente ha ayudado a que me plantee hacer algo tan importante, acojonante y descabellado como querer tener hijos (con él, claro). Pero mi planteamiento era, si en nuestra relación todo ha sido fácil, incluso lo que para otros es una prueba (pérdidas importantes, inicio de la convivencia, preparación de una boda, estar 24 horas juntos en vacaciones, pasar festividades con las respectivas familias políticas :P), por qué esto va a ser diferente. Seguramente encontraremos la manera de que funcione.

Luego se juntan otros factores. Hay amigos cercanos, gente de tu edad (¡incluso más jóvenes!¡qué osados!) que están teniendo hijos. Ya sabemos cómo funciona el cerebro humano... Si todo el mundo lo hace tan malo no puede ser, ¿verdad?... ¡Si hasta hay algunos que repiten! Si fuera tan horroroso ya nos habríamos extinguido como especie, ¿no? En fin, que te empiezas a plantear qué tendrá eso de tener hijos, si hay tanta gente que se anima. Y después está tu ginecóloga, que en la revisión anual te va recordando la edad que tienes (aunque tú piensas que eres joven y lozana), que el arroz se puede pegar a la cazuela, que tener hijos siendo mayor de 35 no es muy recomendable... Vamos, que te pide que te plantees de una vez si quieres o no quieres, que para ti el momento ideal no va a ser nunca, pero que tu momento biológico ideal ya se va perdiendo por el horizonte... En fin, razón no le falta. Si esperamos a que a nivel laboral y económico nos vaya tan bien como a nuestros padres, nos vamos a acabar saltando una generación a este paso.

Así que durante unas semanas, meses, dentro de ti existe un diálogo interno, sopesando los pros y los contras de ser madre, de tener hijos, de formar una familia. Al final, lógicamente, ganan los pros, a pesar del acojone que da tomar esta decisión. Y llega el momento de planteárselo a la parte contratante de la primera parte... que no tiene reloj biológico alguno... que tampoco tiene ginecóloga que le presione porque se le pasa el arroz... que es inmune a los encantos de los bebés que nacen en su entorno... que nunca se ha planteado nada de eso que tú llevas semanas pensando... que formar una familia no entra de momento en sus planes... que vive feliz en su ignorancia, el angelito.

Releyendo La guía para padres desesperadamente inexpertos, de Manel Fontdevila, hay una viñeta que es como la vida misma en ese momento:


En fin, que en aquel momento no había leído tanta sabiduría junta, pero lo de ir colando el tema fue el primer paso de la siguiente etapa... Tomar la decisión.

El tener que plantearle a tu pareja que quieres formar una familia con él, cuando él nunca se lo ha planteado tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Las ventajas son que tienes que replantearte firmemente tu decisión y compartir de forma explícita las razones que te han llevado a ella. Esto es una ventaja porque no vale pensar "quiero tener un bebé, porque son muy monos" o "quiero estar embarazada, que seguro que es una sensación muy bonita"... Tienes que pensar más allá, porque tener un hijo (o hija) implica el resto de tu vida. Es difícil explicitar los motivos por los que tomas esta decisión que va a cambiar tu vida. Y mucho más difícil entender por qué tu marido decide acompañarte en esta locura. Supongo que eso es amor ^-^

Sí que tengo la convicción (hasta donde se puede estar convencida de algo que aún no ha ocurrido) que va a ser algo que va a cambiar nuestra vida a mejor. Si no, no me hubiera metido en esto de ser madre.

lunes, 24 de noviembre de 2014

De montañas rusas maternales.

Mira que estoy llevando bien el embarazo a nivel emocional, eso de que las hormonas del embarazo hacen que sea una montaña rusa anímica no iba conmigo. Pero claro, supongo que si no sufres tú misma la montaña rusa emocional, en algún momento alguien te la tiene que provocar.

El caso es que es curioso pasar de estar hundida en la miseria el jueves, porque te dicen que es posible que tu hija tenga algún problema grave, y tu mente se dispara y se pone en lo peor aunque intentes racionalizar la situación; a pasar hoy a estar en la cresta de la ola, porque han repetido la eco y han visto que la nena está perfectamente sana, y pasas a sentirte más feliz que una perdiz, con ganas de gritarlo al mundo y decirle a todos que vas a tener una niña preciosa y sana, que va a ser lo más bonito del mundo mundial.

Bufffff...

Esperemos que durante unos cuantos meses me vuelvan a dejar en mi llanura emocional, sin subidas ni bajadas, sin cuestas ni caídas, estando muy tranquila y calmada.

Y ya lo he dicho pero.... ¡¡¡ES UNA NIÑA!!! ^-^

Voy a ver si consigo volver a mi estabilidad hormonal y emocional, que se estaba muy agustito.

viernes, 31 de octubre de 2014

Cosas raras que te pasan cuando estás embarazada.

Hay veces que me pasan unas cosas que Dani me mira como si me las estuviera inventando. En serio. Me cuesta creerlas hasta a mi. Y eso que las sufro en mis carnes.

Lo de los olores es terrible. Desde que empecé con las náuseas, allá por Agosto, no puedo limpiar la jaula de los conejines. Y eso que no huele muy mal, pero es superior a mi. Le he cogido manía al jabón de manos que usamos normalmente porque el olor me da náuseas. No puedo soportar el olor de algunas colonias. Me he comprado una crema antiestrías y a los pocos días de estar usándola el olor me empezó a revolver un poco (pero con esto me aguanto, que son muy caras).

El Caribán (un medicamento para las náuseas y los vómitos) es mi nuevo mejor amigo.

De repente me parece que vuelvo a tener siete años y cada vez que monto en el coche (sobre todo por la tarde-noche) lo paso fatal porque me mareo un montón.

Un día, sin verlo ni olerlo ni nada, se me ocurrió que me apetecía un sandwich de fuagrás, de los de tapa negra de toda la vida... Y no lo comía desde hace veinte años por lo menos. Cada vez que he comido fruta he vomitado, así que me he perdido medio verano de melocotones y sandía, que es mi fruta favorita. Ha habido semanas que sólo podía alimentarme de pasta, arroz y sándwiches, porque era lo único que me pedía el cuerpo (por suerte ya voy comiendo de todo otra vez).

Al principio estaba tan cansada que no me lo creía ni yo. Nunca me he sentido tan agotada como al volver de currar. Entre el cansancio y el malestar por las náuseas muchos días sólo podía tirarme un rato en el sofá y de ahí a la cama. Por suerte desde hace un par de semanas o tres la cosa ha mejorado mucho.

El increíble caso de la barriga creciente... y menguante. Bueno, no es tan increíble porque todas las que ya han sido mamás me confirman que a ellas también les ocurría. Me ha pasado desde que empiezo a tener un poco de barriguita. Por las mañanas me levanto como si no estuviera embarazada (con esto hemos tenido un poco de cachondeo), y por la tarde-noche me sale un barrigón  que no veas. Tiene que ver con la retención de líquidos, que se acumula a lo largo del día. Así he estado el último mes, ahora que estoy de casi cuatro meses ya me noto algo de tripa hasta por las mañanas acostada en la cama.

Ni burbujitas, ni aleteos, ni pataditas... He empezado a notar a mi futur@ chiquinin@ por todo lo alto y sin lugar a dudas. Me pasó un día, recostada en el sofá, noté como una presión en la parte baja del abdomen y al tocarme tenía un bulto duro que a los pocos segundos se quitó. Esa vez dudé si había sido un gas o algo así, pero lo sigo notando todos los días, como una presión desde dentro, a veces con un bulto que sobresale si estoy tumbada boca arriba, en diferentes sitios donde está ahora mi útero, y un par de veces hasta Dani lo ha podido tocar :)