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martes, 27 de abril de 2021

Y siguen estigmatizando.

Ayer salió a la luz la noticia de unas amenazas contra la ministra de turismo, y lo primero que se supo de la persona que está siendo investigada por esas amenazas es que tiene un diagnóstico de esquizofrenia. 

Primero, la información clínica de cualquier persona es confidencial y no sé cómo c*ño pueden disponer los medios de comunicación de esa información, porque el que la haya transmitido seguramente esté cometiendo un delito. 

Segundo, a nadie se le ocurriría mencionar en una noticia si la persona que ha hecho eso tuviera VIH, diabetes, una cardiopatía o estuviera pasando por un proceso oncológico. A nadie nos interesa esa información porque no es relevante para lo ocurrido. Sin embargo se sigue presentando desde los medios de comunicación a las personas con trastornos mentales como personas violentas per sé, lo que es mentira y fomenta el ESTIGMA de estas personas. 

Tercero, que me digan que una persona tiene esquizofrenia me da tanta información como que me digan que es diabética. Sé que esa persona tiene un trastorno y que sería recomendable que estuviera en tratamiento (en ambos casos), pero no puedo saber cómo es esa persona a través de su diagnóstico. No sé si esa persona es rica o pobre, si tiene estudios o no, si es reflexiva o impulsiva, si es sociable o tiende a aislarse, si es violenta o pacífica, si es trabajadora o vaga, si es feliz o infeliz, si tiene familia y amigos o no, si tiene pareja o no... Que mencionen ese diagnóstico (sea diabetes o esquizofrenia) sólo informa de que esa persona tiene o ha tenido una serie de síntomas a lo largo de su vida, y ninguno de esos síntomas es ser violento o querer hacer daño a los demás. 

Y por último, BASTA YA. Estoy hasta las pelotas de que se siga estigmatizando a las personas con trastornos mentales. He conocido en mi vida a decenas, sino cientos de personas con esquizofrenia y no son como la imagen que se intenta dar de ellos en los medios de comunicación.  Las personas con algún trastorno psicótico tiene más probabilidad de sufrir o haber sufrido violencia que de ejercer la violencia contra otros. Tienen más probabilidades der hacerse daño a sí mismos que de hacérselo a los demás. 

Y hasta aquí mi cabreo de hoy. 

lunes, 18 de mayo de 2020

Ejercicios de respiración (para relajarte o dormir).

Parece mentira que haya retomado el escribir sobre mi trabajo después de tantos años, pero creo que la situación lo merece, sobre todo si le sirve a alguien para aliviar parte de la ansiedad que se puede sentir en estas circunstancias.


Aquí conté algunos trucos que pueden ayudar en el día a día, y aquí algunos recursos de ayuda más profesionales. Hoy traigo ejercicios de respiración o meditación que pueden servir cuando nos encontramos angustiados o cuando nos cuesta conciliar el sueño. Todos estos ejercicios y sus variantes tienen como objetivo el centrar la atención en el aquí y ahora, intentando que nuestros pensamientos nos se vayan hacia el futuro o el pasado, y que la respiración se haga más lenta y profunda, lo que activa el sistema nervioso parasimpático y las sensaciones de relajación y calma a nivel vegetativo.

Os propongo probar estos dos ejercicios:

Respiración 4-7-8

Vamos a inhalar siempre por la nariz y exhalar por la nariz o la boca según nos resulte más cómodo. Podemos hacer este ejercicio en cualquier situación, pero es más fácil lograr una respiración abdominal o profunda cuando no tenemos mucha práctica si estamos tumbados o reclinados. Inhalamos contando hasta 4, retenemos el aire en los pulmones contando hasta 7 y exhalamos despacio contando hasta 8. Repetimos tantas veces como necesitemos hasta sentirnos más tranquilos. Si nos sentimos mareados al hacer este ejercicio, habría que intentar hacer las inspiraciones y espiraciones más lentas, porque puede que estemos hiperventilando. 

Atención en la respiración 

Con este ejercicio podemos centrar nuestra atención en la respiración durante diez minutos y resulta de mucha ayuda si no estamos acostumbrados a hacerlo. Es como contar ovejitas, pero centrándose en la respiración, por lo que puede ser de ayuda cuando nos cuesta coger el sueño. Al principio vamos a contar mentalmente las inspiraciones y las espiraciones, siempre las hacemos por la nariz y a un ritmo normal y cómodo, no es necesario forzar una respiración profunda. Inhalamos y cuando exhalamos nos decimos 50, al inhalar nos decimos 49, al exhalar nos decimos 48, al inhalar nos decimos 47, al exhalar nos decimos 46... Seguimos así hasta el 0. 

Si aún no hemos conciliado el sueño, vamos a continuar sólo contando las exhalaciones desde 50 otra vez: cogemos aire despacio y al exhalar nos decimos 50, cogemos aire despacio y al exhalar nos decimos 49, cogemos aire despacio y al exhalar nos decimos 48... Y así hasta el 0. 

Si aún no hemos conciliado el sueño continuamos respirando fijándonos en el ritmo de la respiración, en cómo el aire entra y sale por nuestra nariz, en cómo cambia de temperatura al inhalar y al exhalar, en cómo lo notamos en la garganta, como se mueve nuestra caja torácica, nuestras costillas, nuestro abdomen...

Con estos ejercicios el objetivo no es evitar las emociones negativas, sino aprender a regularlas, a que no se hagan tan intensas que nos acaben condicionando, dejar de hacer determinadas cosas que intensifican la emoción (normalmente darle vueltas y quedarnos enganchados en pensamientos negativos o que nos generan ansiedad). En definitiva, a aprender a convivir con ellas.

Ánimo y serenidad. 

martes, 28 de abril de 2020

Del arte de la crispación.

Si de algo me está sirviendo esta cuarentena, tanto a nivel personal como profesional, es para confirmar que es mucho más fácil mirar para fuera que para dentro. Esta reflexión la estoy teniendo de forma muy intensa desde el principio del confinamiento. Es algo que con mucha frecuencia intento transmitir a los pacientes cuando hacen terapia: Es muchísimo más fácil enfadarse con los demás que con uno mismo, es mucho más sencillo poner el foco en los demás que en ti mismo, mirarnos por dentro y vernos tal y como somos nos suele producir miedo, rechazo, dolor, si no estamos acostumbrados a hacerlo.

La primera vez que tuve este pensamiento fue en los primeros días del confinamiento, cuando algunas personas que sigo en IG, que son de fuera de Madrid, compartían fotos de atascos un viernes por la tarde, echando pestes como si los madrileños fueran los únicos culpables de lo que estaba pasando. Luego resulta que el atasco había sido en una carretera porque había un accidente, pero era mucho más fácil volcar toda la rabia y la frustración de lo que estaba pasando con los madrileños, y que les encierren a todos en casa. Fueron muy famosas las imágenes de la Pedriza el primer fin de semana de confinamiento. También pasó más tarde con barceloneses que se iban a la Cerdanya, los vascos que se iban a Cantabria o los sevillanos que se iban a Cádiz. Mira, al final hemos acabado encerrados todos en casa.

También me ha ocurrido en las dos o tres primeras semanas, cuando una amiga se quejaba en un grupo de guasap de lo mal que lo hacían sus vecinos, de que todo el mundo estaba en la calle, de que la gente salía de paseo. Ha sido también noticia los policías de balcón, increpando a todo aquel que pensaban que estaba incumpliendo. Hasta el punto de increpar a trabajadores esenciales que iba a o volvía de trabajar o plantear el marcar a las personas con TEA (con una muñequera azul) para que no tuvieran que aguantar insultos de los demás. Mi pensamiento era ¿y de qué te sirve fijarte en los que lo hacen mal? Para sentirte frustrada, para sentirte tonta porque ellos son unos "listos", para enfadarte y estar crispada. ¿Acaso puedes controlar lo que hacen los demás, por mucho que creas que lo están haciendo mal? Seguramente no. A día de hoy sabemos que casi todo el mundo lo está haciendo bien.

La última situación en la que he tenido estos pensamientos ha sido el domingo, con el desconfinamiento de los niños. Tres o cuatro fotos y un par de vídeos que han sido virales, mostrando lo malos que son los padres y las madres, lo mal que lo están haciendo, y tuiter ardiendo en llamas contra ellos, vomitando toda su rabia y su odio (como de costumbre). Que sí, que siempre va a haber quien lo haga mal, que siempre está quien se cree más listo que los demás por saltarse las normas, y más en este país donde está tan ensalzada la "picaresca". Las cuestiones son: ¿De qué me sirve a mí fijarme en esas personas que lo hacen mal? ¿Cómo me hace sentir? Y lo que es más importante, si no estoy pendiente de los demás, ¿cómo me siento? Porque lo mismo la cuestión está ahí, que prefiero estar enfadada con los demás a sentirme triste, sola, aburrida, nerviosa...

Esta situación nos está dando una buena oportunidad de conocernos mejor, de empezar a aceptar cómo somos, de entender las cosas que nos gustan y las que no de uno mismo, de aprender a convivir con nuestras emociones y a gestionarlas, de querernos un poco más. No la desperdiciemos estando constantemente enfadados con los demás, intentando cambiar o controlar situaciones que no podemos cambiar ni controlar, estando mas pendientes de los demás que de nosotros mismos. Seamos más responsables de nuestros actos, en lugar de juzgar a los demás de forma indiscriminada.

viernes, 27 de marzo de 2020

Ayuda psicológica para la cuarentena (II): Recursos.

Como decía en la entrada anterior, una situación de confinamiento tiene sus consecuencias a nivel psicológico. Si ya antes tenías algún trastorno ansioso-depresivo, es probable que con esta situación aumente algunos de tus síntomas. Es normal. Piensa que es una situación temporal, que pasará, y pide ayuda profesional si la necesitas.

La mayoría de los centros de salud mental continúan con su actividad, ya sea presencial o de forma telefónica. También la mayoría de las consultas privadas están buscando la manera de seguir atendiendo de forma remota a las personas que lo necesiten. Pero si no hacías tratamiento previo al confinamiento y te encuentras mal a nivel psicológico, consulta telefónicamente con tu médico de cabecera y sabrá cómo orientarte.

También se están poniendo en marcha en las distinas comunidades autónomas programas de ayuda psicológica, normalmente organizadas por el Colegio de Psicólogos correspondiente. Se orientan a dar apoyo psicológico vía telefónica a personas en situación de aislamiento o con pérdidas de familiares por el COVID-19. En el COP Madrid hay información para las personas que residan en la Comunidad de Madrid y requieran de estos servicios. Por parte de la conserjería de sanidad de la Comunidad de Madrid se está preparando un teléfono para atención psicológica a afectados por esta situación. En el caso específico de haber perdido un ser querido por el COVID-19 el Colegio de psicología de Madrid ha puesto en marcha un dispositivo de atención al duelo, al que se puede acceder enviando un correo a ayudaduelocopm@cop.es

Edito: el teléfono de atención psicológica que ha puesto en marcha el COP de Madrid es el 900124365, gratuito y disponible todos los días, las 24 horas.

Para otras personas sin un trastorno previo, esta situación puede desencadenar ciertos síntomas de ansiedad y/o depresión. Que no son simple tristeza o estar nervioso, va un poco más allá. Si queréis más información sobre las emociones, los trastornos de ansiedad y depresión, y cómo intentar aliviarlos, en la página de Bienestar Emocional del Ministerio de Sanidad hay muchísimo que leer, información, ejercicios de relajación, y cierta introducción a la terapia cognitiva. Me gustan mucho las guías de autoayuda elaboradas por la Conserjería de Sanidad de la Junta de Andalucía y el entrenamiento en relajación, que es un audio que nos guía por ejercicios de respiración y relajación muscular progresiva.

Si habéis oído hablar alguna vez del mindfulness y la meditación, y os interesa empezar a practicarlo, hay muchísimos vídeos en Youtube que ayudan a iniciarse en ello. Si vemos que es algo que nos interesa y queremos profundizar un poco más, hay un programa online gratuito que puede merecer la pena. Para niños, el libro Tranquilos y atentos como una rana, de la terapeita Eline Snel, tiene varios ejercicios que pueden hacerse con los peques, en el Canal la ranita hay muchos del propio libro. Para adolescentes, de la misma autora, se puede descargar un audio del libro Respirad en la página de la editorial. En el Canal de Youtube La Ranita también hay ejercicios de mindfulness para padres, que pueden servir para adultos en general.

Para niños también me ha gustado mucho un documento de recomendaciones elaborado por el psicólogo clínico David Moreno Sandoval, del Servicio Canario de Salud. Pero creo importante recordar que son recomendaciones, que nos pueden ayudar, pero si nos genera más estrés cumplirlas tal vez a nuestro para caso particular no nos sirvan.

Estos son recursos algo más específicos que creo que pueden ayudar en el caso de estar experimentando síntomas de ansiedad o depresión, reactivos a esta situación de estrés e incertidumbre.



martes, 24 de marzo de 2020

Ayuda psicológica para la cuarentena (I): En el día a día.

Estamos viviendo tiempos interesantes, parafraseando a mi querido Terry Pratchett. No es la primera pandemia de la humanidad, no somos los primeros en sufrir una cuarentena, y precisamente por eso sabemos que estas situaciones suelen tener consecuencias psicológicas para las personas que las sufren. Es una situación de mucha incertidumbre, en la que además nos sentimos obligados a hacer o dejar de hacer actividades que nos suelen proporcionar bienestar (pasear, hacer ejercicio al aire libre, ver a nuestros seres queridos, etc).

Por lo tanto es absolutamente normal que nos sintamos:

  • Más nerviosos, con ansiedad o miedo. Por la incertidumbre, no saber qué va a pasar, el miedo a enfermar, el miedo a perder a alguien querido...
  • Más irritables. Tenemos que lidiar con una situación que no es fácil y que nos está generando mucha tensión y frustración.
  • Más tristes. Por la pérdida de libertad, de contacto con otros, menor actividad.
  • Más aburridos. Porque habrá muchas cosas que nos entretenían que no podamos hacer. 
  • Más inestables. Podemos pasar por varias emociones en poco tiempo, nos afectan más las cosas pequeñas, porque es un situación poco agradable a la que no estamos acostumbrados y es normal tardar en adaptarse. 
Cosas que pueden ayudar a sentirse mejor en esta situación.

Aceptar como me siento. Lo primero de todo, aceptar que es normal que tengamos esas emociones, intentar convivir con ellas de forma que nos perjudiquen lo menos posible. No hay emociones buenas o malas, todas tienen su función. En una situación de peligro e incertidumbre como ésta nos sirve es adaptativo estar alerta, nos sirve para estar preparados para actuar. El problema es cuando las emociones nos desbordan. Siempre es peor intentar huir o evitar esas emociones, porque suele acabar aumentándolas aún más. Vamos a intentar que sean un poco menos intensas, que no condicionen nuestro día a día, pero es inevitable tener emociones desagradables en esta situación.

Intentar ser flexibles y adaptarnos. Se dice que ayuda llevar una rutina, tener cierta actividad física, contacto con otros, realizar actividades gratificantes. Todo esto nos lo sabemos de memoria, pero no lo tenemos que tomar como una verdad universal para todo el mundo. Lo que a mí me ayuda, a otra persona le puede estresar. Y como nunca nos hemos visto en otra igual, es normal que no sepamos lo que nos viene bien y nos ayuda. Es cuestión de ir probando.

Estar activos. Contra el aburrimiento nada mejor que hacer cosas. A lo mejor puedes volver a leer, a escribir, a pintar, a coser o tejer, a jugar a juegos de mesa, a desempolvar la consola, hacer una maratón de una serie, hacer puzzles, crucigramas, sopas de letras, sudokus, escuchar música, cantar, bailar, poner una clase de zumba, aprender a resolver el cubo de Rubik, descubrir canales de Youtube, cuidar las plantas, hacer limpieza, aprender nuevas recetas, hacer un bizcocho... Con los niños pasa un poco igual. Por ejemplo la chiquinina ha descubierto que le encanta fregar los platos (o guarrear con el agua en el fregadero) y así se puede tirar media hora entretenida. O a veces le dejamos que se dé un baño de espumita, que juegue un rato en el agua, y es otro buen rato que se pasa entretenida. Vamos buscando cosas que le ayudan a pasarlo lo mejor posible. Pero intentando no volvernos locos, como explico en el siguiente punto.

Bajar la exigencia. Llevar una rutina no significa tener un horario estricto (a no ser que tengas que cumplir un horario laboral) y planificar cada minuto de mi día. He visto horarios para niños por IG que no podría cumplir ni yo. Si nos ponemos un nivel de exigencia tan alto, lo normal es que no lleguemos y nos acabemos frustrando. Tomar como ejemplo a seguir las redes sociales, donde todo el mundo da una imagen de perfección, tampoco es buena idea. A lo mejor no pasa nada, sobre todo si estamos pasando esta situación con peques en casa, porque la casa esté un poco más desordenada o porque la ración de pantallas sea un poco mayor de lo habitual. Los adultos también estamos viendo series a cholón y nadie nos dice nada. Si llevo meses sin hacer ejercicio, a lo mejor me ayuda moverme un poco estos días (bailar, hacer estiramientos, algo de bici estática, un poco de calistenia), pero ponerme a hacer un programa fitness de una hora al día tal vez no sea la mejor idea. Si nunca he cocinado o no me ha gustado cocinar, tal vez no sea el mejor momento para pretender que mi casa es un restaurante de alta cocina francesa. A lo mejor no es el mejor momento para liarme la manta a la cabeza y hacer una limpieza general (cortinas, armarios, cocina, etc). O sí... Piensa en si te ayuda a sentir mejor o no. Si te sientes mejor vaciando armarios o haciendo un crucigrama.

Protegernos de la información que nos llega. Y no estoy pensando sólo en las noticias. Está bien mantenerse informado en esta situación, porque ayuda a reducir un poco la incertidumbre, pero tampoco es bueno estar sobreexponiéndose a noticias sensacionalistas todo el tiempo, ni a cifras de muertos, ni a agoreros catastrofistas. Si ver las noticias aumenta tu ansiedad, no las veas. A mí me sirve con escuchar la radio un rato mientras comemos, o con ojear los titulares de algún periódico online. Más exposición a la información me agobia. Y también hay que tener en cuenta la información que nos llega a través de las redes sociales: fake news, memes o recomendaciones y consejos de influencers sin ningún sentido.

No te compares. Ver las casas perfectas, las rutinas fitness para preparar un ironman, las recetas gourmet y realfood, las cenas de gala en el comedor de casa... son cosas que a lo mejor no te hacen sentir bien porque probablemente no sean reales. O si lo son... a costa de cuánto esfuerzo físico y psicológico. ¿Es saludable? Tampoco te compares con las personas que no están cumpliendo con la cuarentena. Sí, todos sabemos quienes son los que salen todos lo días de casa con la excusa de ir a comprar el pan o ir a la farmacia, o lo que aprovechan que tiene perro para salir a dar un paseo, pero centrarnos en ellos lo único que nos genera es rabia. Además, no conocemos las circunstancias de cada persona. Caraduras los habrá, seguro, pero a lo mejor el señor que sale a comprar el pan todos los días tiene un trastorno de ansiedad y lo necesita para no acabar con una crisis. Centrémonos en lo nuestro, que bastante tenemos encima.

Centrarme en el día a día. Buscar certezas absolutas en una situación de incertidumbre no nos ayuda. No sabemos cuanto va a durar esto, no sabemos qué consecuencias va a tener a nivel social, laboral, económicas o de salud para mucha gente. No lo podemos saber. Mejor no pensar en ello. Intentar vivir el día ayuda a no anticipar. A mí me sirve pensar que hoy voy a estar en casa con mi pequeña y mi marido, disfrutando de ellos, mejor que pensar que lo mismo tengo que estar aquí encerrada hasta mayo. Me sirve pensar que cuando me levante vamos a desayunar juntas, veremos un poco dibujos, luego haremos las tareas que nos manda su profe, jugaremos un rato, haremos la comida, después de comer toca ver una peli, merendamos, jugamos o hacemos tareas de la casa, luego Dani termina de trabajar y pasa un rato con la niña para que yo pueda tener un rato para mí (para hacer yoga, puzzles o lo que me apetezca), hacemos la cena, vemos algún capítulo alguna serie los tres juntos mientras cenamos y a dormir. Nuestro día a día no es nada del otro mundo, pero nos sirve para ir sobrellevando esta situación bastante tranquilos y sin discusiones ni mucho conflicto.

Toma el control. En una situación en la que casi nada está bajo nuestro control, nos podemos sentir más angustiados por ello. También genera mayor tensión psicológica el pensar que estamos obligados a estar encerrados. Por ello está bien recordar que hay determinadas cosas que podemos controlar, incluso el quedarnos en casa. Puedo controlar lo que yo hago. Sí, tenemos que quedarnos en casa, nos obligan a ello, pero prefiero pensar que lo hago porque quiero hacerlo, porque soy responsable y quiero colaborar en esta situación, quiero que pase lo antes posible y para ello sé que tengo que quedarme en casa y salir lo mínimo indispensable. También tengo control sobre lo que hago en mi día a día, sobre cómo me relaciono con las personas con las que convivo, sobre lo que como, sobre las horas que duermo, sobre mi ocio aunque ahora sea algo más limitado. Céntrate en lo que puedes controlar tú y para lo demás pasará lo que tenga que pasar.

Practica el altruismo. Hacer cosas por los demás es una de las situaciones que suele producir mayor bienestar emocional. Puedes hacer algo por quienes están contigo en casa. Puedes hacer algo por tus vecinos. Puedes hacer algo por tu comunidad. Aunque sólo sea agradecer a la cajera del supermercado el trabajo que está haciendo, exponiéndose al riesgo, ya te hará sentir mejor. A través de internet también hay muchas formas de practicar el altruismo y hacer cosas por los demás. A mí me sirve escribir esto y esperar que le sirva a alguien.

Comparte lo que sientes y mantente conectado con otros. Una de las mejores maneras de manejar las emociones es expresarlas. Si estás triste, ansiosa, enfadada, dilo. Díselo al que tengas al lado. Probablemente no pueda hacer mucho, pero te servirá para desahogarte. Busca a quien te sepa escuchar y te deje expresar lo que sientes, porque hay mucha gente que no tolera el malestar en los demás (probablemente porque su malestar propio es muy elevado y lo están evitando) y no son capaces de escuchar tu malestar. Si no encuentras a nadie, escríbelo. Haz un diario de cuarentena o confinamiento para ir volcando ahí lo que sientes. O escribe un blog, que viene a ser lo mismo. Pero aún así, aunque no puedas desahogarte con tu familia y amigos, habla con ellos, llama todos los días por teléfono, haz videollamadas, manda mensajes, no dejes que pase el día sin hablar con otra persona, sobre todo si estás solo en casa.

Y cuídate mucho. Duerme, descansa si puedes, intenta comer bien (aunque no pasa nada si comes un poco más de guarrerías estos días), haz cosas que disfrutes, escucha a tu cuerpo.

Como esta entrada se me ha alargado un poco, en la siguiente escribiré sobre recursos más específicos y profesionales que pueden ayudar a pasar por el malestar emocional que estamos sintiendo estos días.

martes, 6 de febrero de 2018

Parar a pensar (porque no te queda más remedio).

A veces intento explicar a mis pacientes la función que tiene la tristeza y para lo que sirve. Suelen ser unos evitadores patológicos, así que no se suelen quedar con la copla. ¿Como va a ser bueno estar triste, con lo desagradable que es? Pues sí, es bueno. Aquí lo explican muy bien. La tristeza nos sirve para parar. La tristeza hace que queramos quedarnos en la cama, nos deja sin ganas de hacer nada, queriendo estar solos. Sola conmigo misma. Y con mis pensamientos. Ése es el quid de la cuestión. La tristeza nos ayuda a reflexionar, a procesar lo que nos ha pasado, a elaborar. Haciendo cosas constantemente es imposible pensar a fondo, pero si estoy metida en la cama sin ganas de nada ni de nadie, se crea un ambiente propicio para la reflexión y la introspección. Estoy hablando de la tristeza normal, que tiene que formar parte de la vida de todos y que tiene su función, no de la depresión, que es otro cantar.

Bueno, esta introducción tan profunda para la chorrada que voy a contar... Antes de los smartphone había otro espacio propicio para la reflexión: la taza del váter. Y yo no estoy triste, pero sí que me he pasado mucho rato ahí sentada en las últimas veinticuatro horas. Mucho más del que me gustaría. Es lo que tienen los virus que la chiquinina se trae de la guardería, que a veces atacan al resto de la familia, y con ganas.

Es verdad que tengo mi móvil, pero cuando llevas todo el día del sofá al váter y viceversa, al final te terminas interné. Y te da tiempo a pensar cosas. Cosas bastante profundas, oye. Como para replantearte tu estilo de vida y todo. Unas cosas muy raras. Yo creo que la futura mudanza me está agobiando y me entran ganas de tirar la mitad de las cosas que tengo a la basura (o darlas, o venderlas). También tendrá que ver con que he visto este documental. Y con que últimamente leo cosas relacionadas con gente que se dedica más a la experiencias que a las cosas, y me gusta la idea. También la filosofía del yoga va en ese sentido y como últimamente leo muchas cosas sobre yoga, no sé si se me está pegando.

De momento he hecho unfollow a un montón de blogueras, páginas y demás relacionadas con la moda, que para lo único que sirven es para crearme necesidades que no son reales. Y me estoy planteando seriamente probar la experiencia de no comprar ropa durante un año (con la cantidad que tengo seguro que no me hace mucha falta nada).

Pues eso, que no sé si estoy deshidratada y eso me hace desbarrar o es el inicio de algo. El tiempo lo dirá :)

domingo, 22 de marzo de 2015

La felicidad.

El día 20, aparte de tener un eclipse de sol y dar la bienvenida a la primavera, fue el día internacional de la felicidad. Durante mi corta (bueno, ya no tanto) vida me he encontrado con algún cínico (bueno, casi siempre cínicas) que me han echado en cara que mi actitud feliz ante la vida era una pose, que la felicidad no existe. Pero bueno, es difícil convencer a quien no quiere ser feliz de que tú realmente sí que lo eres, y que no es por fastidiar(le), sino que es un trabajo que haces día a día, un esfuerzo para que tu vida merezca la pena.

Está claro que si no quieres ser feliz, siempre vas a encontrar algo que te lo impida. También es verdad que hay períodos que es complicado ser feliz, cuando te faltan cosas básicas como la seguridad, la salud o tener a alguien que te quiera y a quien querer (y no hablo de amor romántico). Pero igual que la felicidad no creo que sea un estado continuo, tampoco creo que haya alguien que no tenga sus momentos de felicidad (alegría, satisfacción) por muy mal que le vayan las cosas.

Por eso creo que la felicidad es más una actitud ante lo que la vida te depara que un estado. Creo que se trata de buscar lo que te produce satisfacción, alegría, paz, etc. e intentar potenciarlo o darle la importancia que se merece, intentar que lo bueno no desaparezca entre lo neutro o lo malo, intentar no dejarse dominar por el tremendismo, no exagerar ni perder la medida de las cosas que nos ocurren. También creo que gran parte de la infelicidad que sentimos actualmente tiene que ver con el intentar ser perfectos y que tu vida sea perfecta, no tolerar la frustración que supone que las cosas nunca van a salir o ser exactamente como quieres, no aceptarse a uno mismo y a los demás como somos. No digo que no haya que intentar mejorar, pero hay muchas cosas que no podemos controlar, y en la medida en que no podamos hacer nada, hay que aceptarlas.

En resumen, la felicidad no viene de algún sitio para iluminarnos, es más una actitud que necesita ser trabajada día a día, buscar qué es lo que nos aporta algo bueno incluso en las cosas más pequeñas, aprender a aceptarnos y aceptar lo que no podemos controlar. O por lo menos es lo que es la felicidad para mí. Cada uno tendrá que buscar su propia forma de sentirse feliz con su propia vida.

Y ya :)

miércoles, 30 de julio de 2014

El TDAH o echar balones fuera.

Antes de las vacaciones estuvimos cenando con una buena amiga, su pareja y su hijo de tres años. El peque siempre ha sido un niño movido, le gusta jugar y no se está mucho tiempo quieto, pero es un niño que se porta bien, hace caso a sus padres y es un solete de cariñoso y simpático. Mi amiga me contaba que el peque había terminado su primer curso de educación infantil y que lo habían pasado un poco regular: no le gusta hacer fichas y tenía deberes todos los días, lo que ha sido un poco suplicio para él y sus padres. Además, la profe al parecer está empeñada en que el niño no atiende en clase y dice que apunta maneras para tener déficit de atención.

En ese punto de la conversación me empecé a poner de una mala leche impresionante. Me pasa desde que trabajé en salud mental infanto juvenil y nos mandaban muchísimos niños para diagnosticarles TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). Puedo decir que ni el 1% de los niños que venían cumplían criterios para el diagnóstico. Pero es que además, la forma de diagnosticar TDAH me parece absurda, porque depende de lo que informan los padres y profesores, y esa información suele ser bastante sesgada.

Primero, es muy arriesgado hacer el diagnóstico antes de los seis años, ya que muchas de las conductas que se tienen en cuenta para hacer el diagnóstico son normales antes de esa edad. Es normal que un niño de tres años se levante sin permiso en clase, interrumpa conversaciones ajenas, le cueste guardar el turno. En un niño de diez años ya no es tan normal.

Segundo, el estudio de desarrollo cognitivo del niño nos dice que mantienen la atención en periodos muy reducidos de tiempo: de 0 a 1 año, 2 a 3 minutos. De 1 a 2 años, 7 a 8 minutos. De 2 a 3 años hasta 10 minutos. De 3 a 4 años hasta 15 minutos. De 4 a 5 años hasta 20 minutos. De 5 a 6 años hasta 25 minutos. No se puede pretender que un niño de tres años esté más de 10 o 15 minutos haciendo algo y menos si le resulta aburrido.

Tercero, para diagnosticar un déficit de atención, el problema tiene que ser a nivel global. Al niño con este trastorno no sólo le cuesta atender en clase, sino que también le ocurre con actividades que le gustan, como jugar o ver dibujos. Si se tira una hora viendo a Dora o a Pocoyo sin problemas, no tiene dificultades de atención. Si sólo le pasa en clase, es probable que sea un problema de motivación. Vamos, que se aburre. Pero para el profersor/a suele ser más fácil echar balones fuera y poner el problema en el niño, en lugar de adaptarse.

Que no digo que sea culpa de los profesores, que bastante tienen con lo suyo. Es más bien un problema del sistema educativo, que es muy poco flexible y no permite variabilidad en los niños. Pero al hacer eso y etiquetar a los niños que se salen de la norma, estamos estigmatizando a niños muy pequeños, con su identidad y autoestima en pleno desarrollo. Le estás diciendo que no es normal y que tiene un problema cuando no es cierto.

Todo eso sin entrar al tema de medicar con anfetaminas a los niños diagnosticados de TDAH... Que de sobra es conocido el interés de los laboratorios farmacéuticos en hacer negocio, aunque sea a costa de los más pequeños e indefensos. Seguro que si cualquier adulto nos tomamos un Rubifen o un Concerta (fármacos estimulantes indicados en el TDAH), nuestra capacidad de atención y concentración aumenta significativamente, así que en los niños, tengan TDAH o no, pues también.

Y todo esto sin entrar también en el debate sobre si es una enfermedad ficticia, información que anda rodando por la red, no muy fiable, por cierto. No niego que haya personas que tengan este problema, que es real y que les afecta a su funcionamiento en el día a día y les produce malestar. Pero sí creo que es algo que actualmente está sobrediagnosticado, que tiene que ver con la cultura actual de medicalizar cualquier malestar o problema que tengamos. Vivimos en una cultura de echar balones fuera y no responsabilizarnos de los problemas, por eso es más fácil atribuir que un niño no funcione bien a nivel académico a una supuesta enfermedad, a asumir que hay que hacer un esfuerzo para que los niños mantengan la atención en clase, hay que buscar la forma de motivarles, hay que cambiar un sistema educativo rígido que no tiene en cuenta sus necesidades, hacer el esfuerzo de dedicar más dinero a la educación para que eso pueda cambiar... En fin, que me voy a otro tema que tiene que ver pero no es éste. Ahí ya entraría en las causas del fracaso escolar y eso da para mucho. 

En conclusión, que un niño que es feliz y sano, que no tiene ningún problema en su vida, sólo a nivel académico, y está claro que no es un problema de capacidad del niño porque es un niño listo, me parece una barbaridad etiquetarle con tres años con un diagnóstico psiquiátrico, que al fin y al cabo es lo que es el TDAH.

domingo, 24 de abril de 2011

De la psicología en el noveno arte.

Esta entrada la tenía pendiente desde hace tiempo, pero como últimamente estoy un poco vaga pa' esto, pues la he ido dejando en el cajón de los borradores sin publicar (que ya está un poco lleno, por cierto). Bueno, esto más que una entrada es una recomendación de un par de cómics que tienen relación con la psicología o la salud mental.

El primero es María y yo, que me lo regaló Andrea por mi cumple el año pasado. Es la visión del padre de una niña con un trastorno autista, Miguel Gallardo, en formato de viñetas y bocadillos. Creo que ya hay un documental y todo, que como sea como el cómic debe merecer mucho la pena. Altamente recomendable para todo el que tenga interés en saber qué es el autismo, desde una perspectiva muy sencilla y cercana.


El segundo es El Frenopático, el primer tomo de la serie Psiquiátrico, de Lisa Mandel (y el único que me he leído por ahora). Al parecer la madre de la autora era enfermera en un psiquiátrico a finales de los años sesenta y el cómic está basado en las historias que escuchaba en su casa. Una visión de la psiquiatría antes de la reforma, es decir, la visión que todavía se tiene, de los locos que se creen Napoleón en el psiquiátrico lúgubre y penoso, como de película de miedo. Espero que en los siguientes tomos se vea la evolución de la psiquiatría. Muy recomendable para interesados en el tema.


Y ya.

lunes, 11 de abril de 2011

Mitología y psicopatología.

Bienvenidos a otra estúpida a la par que entretenida entrega de psicología de pacotilla, y más vale tarde que nunca, que conste :P

Hoy quiero hablar de la agradable mezcla que se da entre la mitología clásica y la psicopatología. Muchos de los conceptos que se utilizan en psicopatología están tomados de personajes, dioses y héroes de las mitologías griega y romana. Esto no pretende ser un repaso exhaustivo de todos ellos, sino de los que me han llamado la atención.

Voy p'allá.

Ecolalia y ecopraxia. En la mitología griega, la ninfa Eco, no podía utilizar su voz, sólo para repetir los gritos ajenos, como castigo por haber entretenido a Hera con sus relatos mientras las concubinas de Zeus, las ninfas de la montaña, escapaban de ella. En psicopatología ecolalia y ecopraxia son repeticiones involuntarias de palabras y gestos, respectivamente. Suelen darse como síntoma en trastornos psicóticos y del espectro autista.

Delirio erotomaníaco o síndrome de Clerambault. Viene lógicamente de Eros, el dios del amor en la mitología griega. Es un delirio que consiste en que la persona cree que alguien, generalmente importante o famoso, está enamorado de él o ella, normalmente en el contexto de una esquizofrenia, un trastorno delirante o un episodio maníaco. Relacionados, aunque no significan lo mismo, están la ninfomanía y la satiriasis, de las ninfas y los sátiros, que se refieren al deseo sexual exagerado en mujeres y hombres, respectivamente, aunque no existen como categoría diagnóstica en los manuales actuales.

Enfermedades venéreas. Venus (o Venera) era la diosa romana del amor, la belleza y la fertilidad, Afrodita para los griegos. En medicina una enfermedad venérea es una enfermedad de transmisión sexual.

Priapismo. En la antigua Grecia, Priapo era un dios menor de la fertilidad. Se le solía representar siempre con el pene en erección. En medicina, el priapismo consiste en una erección continua y dolorosa, por un tiempo prolongado, sin que haya excitación sexual.

Fobia. En la mitología griega Phobos era la personificación del temor y el horror. Él y su hermano Deimos, la personificación del terror, eran hijos de Ares, el dios de la guerra. En psicopatología una fobia es un miedo desproporcionado e irracional a un objeto o una situación concreta. Y, aunque parezca mentira, los profesionales de salud mental no usamos estos términos para las fobias (porque vaya tela...), es más fácil decir fobia a lo que sea directamente.

Ataque de pánico. Pan se refiere a el dios griego de los pastores y los rebaños y se corresponde con Fauno en la mitología romana. Se consideraba que representaba a la naturaleza salvaje y que podía generar un miedo enloquecedor, de donde proviene el concepto de pánico. El ataque de pánico es un episodio de miedo intenso, sin que haya una causa que lo justifique.

Hebefrenia. Hebe se consideraba la diosa de la juventud, hija de Zeus y Hera. La esquizofrenia hebefrénica es uno de lo tipos de esquizofrenia que existen, junto con la paranoide y la catatónica. También se denomina de tipo desorganizado, porque el pensamiento y la conducta presentan una gran desorganización. ¿Y qué tiene que ver la diosa de la juventud en esto? Pues que este subtipo de esquizofrenia es el que aparece antes, siendo su inicio más precoz que en los otros subtipos, tras la adolescencia.

Ilusión de Sosias. Este término proviene de la obra "Anfitrión" de Plauto, en la que Mercurio se hace pasar por Sosias, el criado del general Anfitrión, para ayudar a Júpiter a seducir a Alcmena, esposa del mismo general. En psicopatología la ilusión de Sosias es un delirio, que se da en ocasiones en la esquizofrenia paranoide o los trastornos delirantes, en el cual la persona cree que alguien muy cercano (generalmente sus familiares) ha sido sustituido por alguien idéntico físicamente.

Narcisismo. Bueno, el mito de Narciso es bastante conocido, que era tan bello que al ver su reflejo en un estanque se enamoró de sí mismo. En la mitología griega se suicida tras darse cuenta que el reflejo es él mismo y su cuerpo se convierte en la flor que lleva su nombre. En la romana, ve su reflejo al ir a beber, se enamora, y por no deshacer el reflejo no bebe y muere de sed contemplando su reflejo, y su cuerpo se convierte en flor también. En psicopatología moderna (sin entrar en el narcisismo freudiano), el trastorno de personalidad narcisista consiste en un patrón generalizado de comportamiento y pensamiento caracterizado por la grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

Que por cierto... qué bonitos son los narcisos, mi flor favorita junto con los tulipanes. Y una buena forma de cerrar una entrada.

XN Narcissus pseudonarcissus

A ver si cuela, que por pedir que no quede XD

sábado, 26 de febrero de 2011

¿Derechos o deberes?

La asertividad es una forma de comunicación en la que eres capaz de defender tus derechos, respetando los derechos de los demás. Se utiliza en contraposición a la comunicación agresiva (en que no se respetan los derechos de los demás) y la pasiva (en que no eres capaz de defender tus derechos). En teoría lo ideal sería ser capaz de ser asertivo, aunque nuestro estilo de comunicación puede variar dependiendo de la situación o la persona con la que queramos comunicarnos.

Otra de las cosas me parecen más interesantes de este tema son los derechos asertivos. Son algunas cosas que a veces no nos damos permiso a nosotros mismos a hacer o sentir. A veces conocerlos nos ayuda a reflexionar sobre nuestra forma de ser.

Tengo derecho:
A ser tratada con respeto y dignidad.
A decir "NO" y rechazar peticiones sin sentirme culpable o egoísta.
A tener mis propias necesidades, y que sean tan importantes como las de los demás.
A cambiar de opinión, idea o línea de acción.
A sentir y expresar el dolor.
A no responsabilizarme de los problemas de otros.
A no anticiparme a las necesidades y deseos de los demás.
A no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.
A ser independiente.
A detenerme y pensar antes de actuar.
A hacer menos de lo que humanamente soy capaz de hacer.
A ignorar los consejos de los demás.
A hacer cualquier cosa mientras no viole los derechos de otra persona.
A decidir no ser asertiva.

Estos son algunos de ellos, no todos. Quien tenga curiosidad puede preguntarle al señor Google que todo lo sabe.

Lo que yo me planteo es que sí, son derechos, pero en ocasiones me vendría bien que alguno fuese un deber, porque se me olvidan. Así que intentaré hacer los deberes de vez en cuando y recordarme que soy igual de importante que los demás, ni más ni menos.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Musica y locura.

Después de dos años y pico trabajando en Salud Mental puedo decir que hay de todo, como en botica. He conocido a gente que sólo necesitaba un poco de apoyo para pasar un mal momento y, en el otro extremo, a gente que en un momento dado parece que su mente ha dicho basta y su realidad es completamente diferente a cualquier cosa que hayamos conocido. Este trabajo me ha dado muchas alegrías y casi tantas penas, la vida a veces es muy miserable y tampoco está mal hacer lo que esté en tu mano para aliviarlo, aunque a veces no es mucho.

Bueno, de todas formas no quería ponerme a dar una charla metafísica sobre el mundo de la psicología y la enfermedad mental, sólo quería poner tres canciones que hablan de "la locura" desde el punto de vista del que lo vive. Cada una en su estilo me parecen tres grandes canciones, con bastante sensibilidad hacia el que sufre además de un trastorno que le hace sufrir, el estigma de los demás, que le ven como a alguien diferente y, en consecuencia, hasta peligroso. Me parece interesante parase a escucharlas además de disfrutar de ellas.



Unwell de Matchbox 20. Me gusta cómo expresa la persona, el ser humano, que a veces se nos olvida que está detrás de las conductas extrañas, del discurso incomprensible o de las reacciones insólitas: I'm not crazy, I'm just a little unwell. I know, right now you can't tell, but stay a while and maybe then you'll see a different side of me. I'm not crazy, I'm just a little impaired. I know, right now you don't care, but soon enough you're gonna think of me and how I used to be.




Paranoid de Black Sabath. De esta me gusta la forma que expresa el sufrimiento y la dificultad para disfrutar, para conectar, que padecen muchas personas: I need someone to show me the things in life that I can't find. I can't see the things that make true happiness, I must be blind. Make a joke and I will sigh and you will laugh and I will cry. Happiness I cannot feel and love to me is so unreal.




Spaceman de los Killers. Me encanta cómo refleja el discurso, muchas veces incompresible, de un psicótico con síntomas agudos. La pongo entera porque no tiene desperdicio. Toda una clase sobre trastornos del curso y del contenido del pensamiento (véase en cualquier manual de psicopatología o en Google, que lo sabe todo).

It started with a low light
Next thing I knew they ripped me from my bed
And then they took my blood type
It left a strange impression in my head
You know that I was hoping
That I could leave this starcrossed world behind
But when they cut me open
I guess I changed my mind
And you know I might
Have just flown too far from the floor this time
Cause they calling me by my name
And the zipping white light beams
Disregarding the bombs and satellites

That was the turning point
That was one lonely night

The songmaker says it ain't so bad
The dream maker's gonna make you mad
The spaceman says everybody look down!
It's all in your mind

Now I'm back at home and
I’m looking forward to this life I live
You know it's going to haunt me
So hesitation to this life I give
You think you might cross over
You're caught between the devil and the deep blue sea
You better look it over
Before you make that leap

And you know I'm fine, but I hear those voices at night
Sometimes, they justify my claim
And the public don’t dwell on my transmission
Cause It wasn’t televised

But it was the turning point
O what a lonely night

My global position systems are vocally addressed
They said the nile used to run from east to west
They said the nile used to run… from east to west

I'm fine,
but I hear those voices at night
Sometimes...

Y creo que ya es suficiente por hoy ;)

sábado, 22 de mayo de 2010

Cosas de R3.

Pues sí, a partir del 20 de Mayo pasé a ser R3. O, un poco mejor explicado, pasé a mi tercer año como psicóloga interna residente. Y esta circunstancia tiene varias consecuencias directas:

1. Tenemos chica nueva en la oficiiiinaaaa... No voy a decir su nombre porque sería de mal gusto, sin que ella los sepa, pero no es Farala, os lo puedo asegurar. Es la nueva R1, mi nueva R pequeña, y parece muy maja, así que me congratula que haya venido al hospi.

2. Ahora soy la R mayor y esto, aunque no lo parezca, me acongoja un poco (por no decir que me acojona). Mucha responsabilidad para una mindundi como yo, que no tiene ni idea de nada...

3. Como consecuencia de lo anterior: ya no tengo R mayor. Esto es lo que peor llevo. Mi R mayor ha sido el mayor apoyo y la mejor compañera que he tenido en estos dos años que llevo de residencia, y me da mucha pena que termine ya. Menos mal que se queda unos meses más trabajando en el centro de salud y no tengo que pasar el duelo todavía, pero cuando se vaya definitivamente me va a dar mucha, pero que mucha pena.

4. Me queda lo mismo de residencia que lo que llevo, día arriba, día abajo. Y, asumiendo que lo bien que estaba el primer año no va a volver, el balance en general no es malo. Sigo aprendiendo muchísimas cosas y sigo dándome cuenta de lo poco que sé. Este año he descubierto que me gusta mucho la consulta con niños, su capacidad de cambio y lo divertido que es trabajar con ellos, pero también es más duro ver a un niño que lo está pasando mal que a un adulto. Supongo que será por esa idea tan enquistada que tengo de que la infancia tiene que ser una época feliz, pero desgraciadamente no siempre es así.

Y bueno, espero que en estos dos años que me quedan siga el aprendizaje, las experiencias nuevas, los buenos ratos y que la cosa mejore un poco más (tengo gran confianza en esto porque me lo dijo una amiga medio bruja).

sábado, 26 de septiembre de 2009

¿Demasiado estrés?

El otro día hablaba con Dani sobre las obras en casa y el estrés que pueden llegar a causar. Me sonaba que en la facultad había leído o me habían contado que hacer una obra grande en casa puede ser tan estresante como sufrir un infarto. Creo que me lo he inventado un poco (bendita imaginación) porque no lo he encontrado por ningún sitio. Pero sí que he encontrado la escala de estrés de Holmes y Rahe.

Esta escala mide el estrés producido por evento vitales importantes y la posibilidad que existe de enfermar debido a un exceso de estrés. Es muy simple. Cada evento vital supone una puntuación. Si la puntuación de los últimos 12 meses supera los 300 puntos, la posibilidad de enfermar física o psicológicamente es alta.

1. Muerte del cónyuge 100
2. Separación o divorcio 70
3. Proceso judicial o problemas legales graves pudiendo terminar en la cárcel 68
4. Muerte de un familiar cercano 65
5. Enfermedad o accidente que requiere guardar cama 55
6. Contraer matrimonio 50
7. Quedarse sin trabajo 47
8. Jubilación laboral 45
9. Reconciliación con el cónyuge 45
10. Enfermedad de un miembro de la familia o mejoría marcada de una enfermedad crónica en un miembro de la familia 44
11. Rotura de un noviazgo o relación similar 42
12. Embarazo 40
13. Incorporación de un nuevo miembro a la familia 39
14. Muerte de un amigo 38
15. Cambio brusco de las finanzas familiares 38
16. Reajuste en la empresa o conflictividad laboral en la empresa en que trabaja 38
17. Cambio en el tipo de actividad laboral 38
18. Préstamo o hipoteca de más de seis mil euros 38
19. Embarazo del cónyuge 35
20. Cambio radical en el número de disputas familiares 35
21. Enamorarse o iniciar una nueva amistad íntima y profunda 34
22. El cónyuge o pareja pierde su empleo 33
23. Mudanza 32
24. Cambio de lugar de trabajo 31
25. Accidente o situación de violencia física 30
26. Un miembro de la familia deja de vivir en la casa familiar 30
27. La esposa comienza a dejar de trabajar fuera de casa 29
28. Peleas o desacuerdos con vecinos o familiares no residentes en la casa familiar (o desaparición de un estado de conflictividad habitual) 28
29. Éxito personal de gran envergadura 28
30. Exámenes 27
31. Promoción en el trabajo 27
32. Peleas o desacuerdos con colegas y compañeros de trabajo (o desaparición de conflictividad habitual) 26
33. Reformas en la casa (importantes) 25
34. Deterioro notable de la vivienda o del vecindario 25
35. Cambio en las costumbres personales (de salir, vestir, de estilo de vida, etc.) 24
36. Cambio importante en horario o condiciones de trabajo 23
37. Cambio en las opiniones religiosas 22
38. Cambio en las opiniones políticas 22
39. Modificaciones en la vida social aparte de los
posibles cambios en las costumbres o hábitos personales 20
40. Cambio en la manera o duración del sueño 18
41. Cambio en la frecuencia de reuniones familiares 17
42. Cambio en las costumbres alimenticias o apetito 16
43. Vacaciones fuera de casa 15
44. Fiestas de Navidad y Reyes o su equivalente 13
45. Problemas legales menores (p.e. multas de tráfico) 11

Pues eso, ¿cómo andas de estrés? Teniendo en cuenta que las vacaciones y las Navidades son fijas todos los años, ya se van 28 puntos por ahí. Y es curioso que las cosas muy buenas también resulten estresantes. No, si al final va a ser verdad los del hombre que le tocaron un porrón de millones en la lotería y se deprimió... Qué injusta es la vida XD

domingo, 9 de agosto de 2009

Más sobre el test de Rorschach.

Bienvenidos a otra hilarante entrega de Psicología de Pacotilla. Hoy hablaré una vez más del famoso test de las manchitas. Como ya describí un poco el test en un post anterior, voy a hablar un poco de curiosidades relacionadas con él.

Un poco de introducción. El test de las manchas fue creado por Hermann Rorschach, un psiquiatra y psicoanalista austriaco (que era bastante guapetón, por cierto), en 1921, sólo tres años antes de morir. Por ello este test ha sido desarrollado por otros autores posteriormente. En principio se concibió como un test proyectivo, es decir un test de personalidad en el que hay un estímulo ambiguo al que el sujeto tiene que dar un significado. Luego se analiza la respuesta, que se supone que está influida por las motivaciones inconscientes del sujeto, que no se manisfestarían ante un test con estímulos más estructurados. Como se puede comprobar, los test proyectivos están muy influidos por la corriente dinámica (o por los psicoanalistas, hablando mal y pronto).

Influencias: La kleksografía y Leonardo da Vinci. Pues sí, cuando Hermann iba al colegio estaba de moda un juego entre la chavalería que se ha llamado klecksografía (klecks significa mancha en alemán). El juego consistía en manchar un papel con tinta y doblarlo a la mitad. Al desdoblarlo los jóvenes hacían dibujos o poemas a lo que les inspiraba la mancha resultante. A Rorschach le gustaba tanto este juego que sus compañeros le llamaban Klecks.

Además, Rorschach quedó muy impresionado al saber que Leonardo da Vinci escribió lo siguiente: Con frecuencia he descubierto en muros como éste, en el musgo y en las grietas de las rocas, en la cenagosa superficie de las brasas estancadas, en las cenizas de las brasas que se van apagando, en los contornos de las nubes, las imágenes de batallas, extraños rostros de una belleza maravillosa, demonios y monstruos extraños y muchos otras cosas extra­ordinarias. De ellas elegía las que me podían servir para incluirlas en mis cuadros.* Y yo me pregunto, ¿quién no ha jugado a ver cosas en las nubes o ha visto caras en el gotelé de las paredes?

Un error genial: La impresión de las láminas. Al parecer la primera impresión de las láminas fue un desastre que más tarde contribuiría a un mejor desarrollo de la prueba. El impresor (un tío que o no se tomaba muy en serio su trabajo o no era nada bueno en él), redujo el tamaño de las láminas, cambió algunos colores, y las manchas negras que debían ser uniformes, aparecieron llenas de sombreados y claroscuros. Esta variable, el sombreado, ha llegado a ser muy importante en el sistema comprehensivo de Exner y se asocia normalmente con ansiedad o angustia ante una situación actual. Así que el error del impresor de las láminas le acabó dando mucha más riqueza al test, cosa que Rorschach supo en cuanto vio el desastre en sus láminas.

Proyección y sentido común. Los especialistas en el test que pertenecen a una orientación más dinámica, aseguran que cada lámina tiene un significado concreto. Esto está un poco en contra de la concepción actual del test, ya que ahora se considera un test perceptivo-cognitivo, en el que lo importante es cómo el sujeto estructura su respuesta y qué cosas tiene en cuenta a la hora de construir su percepto. Pero pensando un poco más allá, las afirmaciones que sostienen los más dinámicos también tienen su base en el sentido común. Para cada lámina pongo el significado más "dinámico" y luego lo que yo creo que significa.

Lámina I: Adaptación a una situación nueva. Es lógico que el exponernos a un estímulo totalmente nuevo y ambiguo pueda ser una muestra de cómo son nuestras reacciones ante situaciones nuevas y poco estructuradas.

Lámina II: Control de los impulsos. Es la primera lámina en la que aparece el rojo. Como ya dije, responder al color tiene que ver con la impulsividad de la persona, por eso esta lámina puede dar una idea de cómo una persona controla sus impulsos.

Lámina III: Vínculos interpersonales. En esta lámina la respuesta popular es una figura humana. Se suelen ver dos con un objeto entre ellas, por eso la respuesta, cómo cada uno relaciona esas dos personas, puede dar idea de los vínculos que crea.

Lámina IV: Percepción de la autoridad. En esta lámina la respuesta popular es una figura antropomórfica, normalmente un gigante o algo grande, que los analistas asocian con la visión que la persona tiene de el padre, de la autoridad.

Lámina V: Percepción de la realidad. Es la lámina más fácil y estructurada. Si alguien no ve una mariposa o un murciélago, es posible que esté alterada su forma de percibir la realidad.

Lámina VI: Sexualidad masculina
. Vale, a esta no le encuentro mucho sentido. Probablemente es porque la parte superior de la lámina puede parecer un falo (tampoco hay que echarle mucha imaginación), pero en todas las veces que he aplicado el test nadie me ha dicho nada parecido a eso, que yo recuerde... No le encuentro el sentido común por ningún sitio.

Lámina VII: Sexualidad femenina y maternidad. Según los analistas lo de la maternidad viene de un hueco que hay en la mancha de esta lámina, que asocian a la idea de la matriz. Yo lo veo más como que la respuesta popular a esta lámina es una figura humana y suele ser femenina, pero me parece un poco traido por los pelos.

Lámina VIII: Afectos y emociones. Es la primera lámina que contiene varios colores. Como ya he dicho, incluir los colores es un determinante que se asocia a la emocionalidad, así que el ver cómo responde a esta lámina una persona no puede dar una idea de cómo maneja sus emociones.

Lámina IX: Tolerancia a la frustración. Es la lámina más difícil con diferencia, resulta complicado dar una respuesta y a veces lleva bastante tiempo, así que puede ser una muestra de cómo la persona tolera una situación que tiende a ser bastante frustrante.

Lámina X: Adaptación al ambiente y pronóstico. Según la progresión de las respuestas, se puede uno hacer un poco la idea de cómo alguien se adapta a las situaciones. Como ya he comentado, este es un test muy poco estructurado y bastante frustrante. Si las respuestas mantienen su calidad o mejoran, podemos pensar que tiene recursos cognitivos y emocionales, lo que es indispensable para un buen pronóstico.

Y en fin, recalcar que el test debe ser valorado en su conjunto, mediante el sumario estructural (que es un sumario en el que están todas las respuestas codificadas) y por un experto en el test. No sirve de nada valorar sólo una respuesta o sólo una lámina, ya que nos daría una información muy sesgada de la persona que se evalúa. Además, la información que nos dé el test debe ser contrastada con otros test, entrevistas y observación. Lo que nos da el test de Rorschach es mucha información que se debe tratar como hipótesis, y estas hipótesis se deben contrastar para confirmarlas o no.

Y después de este tochazo, seguiré recopilando información para nuevas entregas de psicología de pacotilla. Seguramente pronto podré contaros algunas curiosidades y anécdotas sobre pacientes psicóticos, que dan para mucho.

*Visto en: http://www.rorschach.es/ear/testorigenes.htm

miércoles, 17 de junio de 2009

Ya es oficial: PIR de cuatro años.

Se rumoreaba desde hace unas semanas, pero ha sido hoy cuando se ha publicado en el BOE el nuevo programa formativo para la especialidad de Psicología Clínica. Pueden verlo aquí. Como es un poco largo, voy a intentar resumir un poco lo que significa este gran avance para mi (futura) profesión.

En primer lugar se equipara la especialidad de psicología clínica con las especialidades médicas, farmacéuticas, biológicas o químicas, ya que la mayoría de estos programas son de cuatro años. Y también, cito textualmente: Este programa formativo ha incrementado su duración en un año lo que permitirá una mejor cualificación de estos profesionales acorde con la importancia progresiva que la salud mental tiene en nuestro sistema sanitario.

En segundo lugar, este programa se aplicará a todos los residentes que obtengan su plaza en la próxima convocatoria de 2010. Los que ya estamos incorporados en nuestras respectivas plazas seguiremos el programa anterior. No obstante, y vuelvo a citar textualmente: a los residentes que hubieran obtenido plaza a partir de la convocatoria de pruebas selectivas 2006 para el acceso en 2007 [...], el tutor, con la verificación de la correspondiente Comisión de Docencia de la Unidad Docente en la que se haya obtenido plaza, podrá adaptar, a propuesta del mismo y con la conformidad del residente, los planes individuales de formación al nuevo programa formativo de la especialidad de Psicología Clínica con una duración de cuatro años. Esto mola ya que hay gente que sí le interesa acogerse a este nuevo plan, como a mí, a mi R mayor y a mi R pequeña, entre otros.

En tercer lugar, se establecen muchas rotaciones obligatorias y se especifica el contenido teórico y práctico de cada una de ellas. Hasta este momento teníamos tres rotaciones obligatorias: CSM durante 12 meses, Hospitalización 4 meses y Rehabilitación Psicosocial 6 meses. El resto dependía de cómo lo hubiera organizado el hospital que te tocara (o que eligieras). Ahora se establecen nueve rotaciones obligatorias, y continúo citando textualmente:
  • Atención comunitaria, ambulatoria y soporte de la Atención Primaria, 12 meses.
  • Atención Primaria, 3 meses.
  • Adicciones, 4 meses.
  • Rehabilitación, 6 meses.
  • Hospitalización y urgencias, 4 meses.
  • Psicología clínica de la salud. Interconsulta y enlace, 6 meses.
  • Psicología Clínica Infantil y de la Adolescencia, 6 meses.
  • Programas para el desarrollo de Áreas de Formación Específica, 4 meses.
  • Rotación de libre disposición, 3 meses.
En cada rotación se especifican las actividades teóricas y prácticas que tienen que llevarse a cabo, tanto en observación como con autonomía.

En cuarto lugar, de la penúltima rotación se desprende más información nueva. Los programas para el desarrollo de Áreas de Formación Específica son como una especialización dentro de la especialidad (qué galimatías). Vuelvo a citar: durante el último año de residencia se proponen seis posibles recorridos formativos, con el fin de que los residentes puedan acceder a campos de desarrollo teórico-técnico específicos de la psicología clínica no incluidos en el circuito básico de rotación. Se proponen como campos de especialización Psico-oncología, Neuropsicología, Psicogeriatría, Cuidados Paliativos, Salud Sexual y Reproductiva y Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Y en último lugar, pero no menos importante, está la Atención Continuada, que tantos quebraderos de cabeza nos trae a los PIR, ya que los que no la podemos realizar estamos bastante en desventaja frente a otros PIR que sí la realizan y, sobre todo, frente a los MIR, FIR, BIR, etc., tanto en el plano de aprendizaje como en el plano económico.

Así que cito textualmente por última vez: La prestación de servicios en concepto de atención continuada tiene carácter formativo, es un elemento central en la formación del residente que también contribuye junto a los profesionales del staff, a garantizar el funcionamiento permanente de los centros asistenciales. Los servicios prestados en concepto de atención continuada, con niveles crecientes de responsabilidad, se realizarán con carácter obligatorio desde el primer año de residencia.

Estas actividades se podrán organizar bajo diversas modalidades, dependiendo de las posibilidades, necesidades y disponibilidad de la Unidad Docente [...]. En el caso de realizar guardias se recomiendan entre tres y cinco al mes. Si las prestaciones se llevan a cabo en programas de interconsulta y apoyo, el tiempo deberá ser el equivalente al que se recomienda para las guardias en horario de tarde.

Ahí es ná.

Bueno, siento el tochazo, pero es algo que me interesa mucho y quería compartirlo, por si hay alguien más al que le interese. También es por lo eufórica que estoy, porque me parece una gran mejora para nuestra especialidad, y quiero agradecérselo a todos los que han trabajado para que esta mejora fuera una realidad (entre ellos mi tutor ^-^).

¡Enhorabuena, resis y futuros resis! :)

jueves, 11 de junio de 2009

Arturito...

Hasta hace una semana no he sido consciente que ya soy R2 (residente de 2º año, para los profanos, o R2D2 (Arturito) para frikis como mi niño). Todo ha sido gracias a mi nueva R1, que es muy maja, y me recuerda cómo estaba yo de perdida, acongojada e ilusionada hace un año... No me puedo creer que ya haya pasado todo un año desde que empecé con la residencia. Han pasado muchas cosas y muy deprisa, he aprendido mucho y cada día que pasa me doy más cuenta de lo poco que sé y de lo mucho que me queda por aprender.

Sigo teniendo esa sensación del principio, de ilusión y respeto frente al futuro. He pasado un buen bajón (darte cuenta de lo que sufre mucha gente es un buen palo), pero parece que estoy aprendiendo a tomar distancia y ya no me afecta tanto. Sigo con las mismas ganas de ayudar a la gente que lo necesita, pero soy más consciente de mis limitaciones.

También últimamente hecho de menos a mi R mayor (ahora R3) porque está rotando por ahí y no la tengo a mano, como la he tenido todo este año. Ha sido el mejor apoyo que he podido tener en mi primer año de residente. Ojalá yo pueda llegar a ser de igual ayuda para mi R pequeña.

Espero que los dos años que me quedan sean igual de buenos. Aunque lo mismo son tres años más, si finalmente se confirma el programa PIR de cuatro años y me puedo acoger a él (un año más trabajando en lo que me gusta y pudiendo aprender... ¡yuhu!). Ya iré informando más sobre este tema, si algún día se deciden a publicarlo en el BOE.

Poco más, hoy estoy de puente y mañana me voy a Asturias por cortesía de Andrea :P

jueves, 9 de octubre de 2008

Esos seres llamados pacientes.

Recuerdo que mi profesora de técnicas de modificación de conducta insistía mucho en llamar a las personas que acuden a consulta clientes. Ésta es una costumbre de los psicólogos que siguen la línea cognitivo-conductual, y la razón es que son personas que solicitan tus servicios (terapéuticos) y te pagan por ello (al estado o a ti directamente), y también porque se supone que tienen que tomar parte activa en su propia terapia, que van a hacer casi todo el trabajo para superar sus dificultades, y la palabra paciente implica una posición pasiva.

En el ámbito hospitalario es más común llamar a estas personas pacientes, sobre todo por la influencia de los médicos. A mí me cuesta llamarlos clientes porque me parece que me estoy llamando a mi misma putilla XD

Y ya el colmo es lo que me suelta mi niño, cuando me pregunta por mis usuarios (deformación profesional, supongo...).

En fin... Tras unos pocos meses currando con personas que requieren mis servicios como psicóloga, he hecho un pequeño esquema mental sobre ellos. Esto no tiene ningún rigor científico, ni clínico, ni ná de ná. Son ganas de cachondeo, simple y llanamente.

Tipos de pacientes:

1. El entrañable. Son personas más o menos sanas, con sus problemillas que les superan, que buscan ayuda para manejar su situación. Te caen bien desde el principio, ya que son personas razonables, con las que es facil trabajar y asimilan bien las direcciones que puedes darles. Ojalá todos se pudieran meter en este tipo.

2. El encantador/agresivo. Son personas que en un principio parecen dispuestas a hacer todo lo que les digas. Sueltan cosas del estilo de Eres una profesional y vas a ayudarme, lo cual chirría bastante. Parece que te adoran, pero en cuanto te apartas ligeramente de sus espectativas, se vuelven agresivos (casi siempre verbalmente) y pasas a ser escoria para ellos.

3. El negador. Suelen ser derivados por otros servicios del hospital, y lo primero que te dicen es Yo no sé qué pinto aquí, si no me pasa nada... A poco que rasques saldrán cosas bastante jevis para lo poco que cuentan, e intentan dar una imagen de tanta normalidad que acabas pensando que no puede ser normal.

4. El exigente/llorica. Suelen ser personas que dicen estar muy mal, desesperadas, que no le encuentran sentido a la vida. Lloran casi constantemente en la consulta y te exigen que le cures ya mismo. Dicen cosas como Tienes que hacer algo o Me tienes que ayudar. Hasta que no se den cuenta que curarse es cosa suya lo tienen crudo.

5. El loco. Sí, dentro de mis pacientes, algunos ostentan la categoría de loco. Cómo estarán los pobres... Son personas que te dice cosas como Soy una galleta María; Hay una conspiración mundial en mi contra (y están implicados Zapatero y la Guardia Civil, entre otros); He empezado a oir voces o Veo infidelidades en las paredes... Intentar no quedarte con cara de gilipollas ante estas sentencias es complicado.


Y seguro que podría haber alguno más, pero tampoco quiero pasarme...

viernes, 29 de agosto de 2008

¡Vacaciones!

Últimamente estoy más en la parra de lo acostumbrado. Será que estos últimos días sólo podía tener en mi cabeza "the final countdown", useasé los días que me quedaban para cogerme las benditas vacaciones. Y por fin han llegado. A ver si a partir de hoy mis neuronas empiezan a funcionar de forma coherente...

No es que no haya tenido tiempo para actualizar. Es que no se me ocurría nada interesante. Ya digo, todo el día pensando ains, me quedan seis madrugones... uf, sólo tres días más... y así sucesivamente. Vamos, lo que se viene llamando estar totalmente obsesioná y agilipollá con una idea.

En fin...

Voy a hablar un poco del curro, ya que estoy con el tema. Hoy me he dado cuenta que realmente soy una psicóloga de pacotilla. He visto una paciente con mi adjunto y tras unos veinte minutos de entrevista, cuando hemos terminado me pregunta ¿Qué te ha parecido? (Inciso: Siempre me pregunta lo que me parece la gente después de las entrevistas y yo me siento supertonta y como si me estuvieran examinando, y me doy cuenta de lo poco que sé).

Y yo le digo: No sé... Está muy agobiada por los problemas que tiene... blablabla... síntomas depresivos... blablabla... mucha angustia... y eso.

Y él: Ya, ¿pero de personalidad?

Y yo: No sé, me ha parecido una chica bastante normal...

Y él: Hombre, yo no la veo normal del todo... blablabla... rasgos muy agresivos... blablabla... estructura de personalidad límite... blablabla... lenguaje corporal... blablabla... rabia contenida... blablabla... ya está de vuelta de muchas cosas... ¿No te parece?

Y mi respuesta ha sido: O_o Sí... puede ser...

Y así me doy cuenta de lo mucho que me queda por aprender. Y de lo mucho, muchisisssísimo que estoy aprendiendo. Mola.

Bueno, el caso es que ¡¡¡ESTOY DE VACACIONES!!! (por si no lo había dicho) y para celebrarlo dejo un par de vídeos de la futura película de Crepúsculo, basada en la novela del mismo nombre de Estephenie Meyer. O como dice mi niño, los libros esos de los vampiros gayers XD

Trailer guan


Trailer chú.


¡Ole ole ole! Me siento como una adolescente quinceañera ^-^

lunes, 23 de junio de 2008

Más aventuras de una R1.

¡Me he estrenao! Y no me refiero a lo que todo el mundo estará pensando (siempre pensando en lo único, hay que joerse...), sino que hoy he dado mis primeros pasitos sola en esto de la psicología. Qué ilusión más tonta.

La verdad es que ha sido un poco de sopetón. Mi adjunto me ha cogido a traición y me ha dicho ¿Sabes pasar la batería neuropsicológica? Y yo Pseeeeé... Bueeeeno... El Wisconsin es un poco complicaaao... pero seeeeeeé... Y él ha dicho Pues vamos a buscar un despacho libre y se la pasas a este chaval que viene ahora. Y a mí se me han puesto de corbata. Arf!

Tengo que reconocer que al principio me temblaban un poco las rodillas, pero poco a poco me he ido sintiendo muy a gusto con el paciente (qué raro suena esto). Encima era del terruño chanante y yo pensando Como me diga que tiene regomello o que está asobinao, me parto... Aunque luego he pensado que no todos lo manchegos hablan como Marcial Ruiz Escribano.^-^'

Y mañana a pasar más pruebas. Estoy lanzada. También sigo observando con mi R mayor, con el adjunto y con el tutor, y aprendo un montón de ellos. Lo peor es que se han acabado las sesiones clínicas y los cursos hasta Septiembre. Con lo interesantes que eran. Bueno, no hay mal que por bien no venga, así sé que tardará un poco más en llegar el día en que tenga que presentar yo la sesión clínica. Arg!

PD: Llevo varios días con la dichosa cancioncita en mi cabecica...


PD2: Un poco de publi de unos cursos sobre técnicas proyectivas que están muy interesantes, por si hubiera o hubiese alguien interesado.

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