sábado, 3 de octubre de 2015

Seis meses.

Hace seis meses que la chiquinina llegó para quedarse y a mí me parece increíble lo rápido que se ha pasado este medio año. Este mes ni siquiera me ha dado tiempo a escribir la entrada con antelación, así que si me queda un poco churro, es porque está hecha así, sobre la marcha.

Este mes la peque ha mejorado un montón la coordinación mano-boca. Ya se lleva a la boca cualquier cosa que cae en sus manos, y los juguetes y mordedores los manipula para morderlos por la parte que más le guste. Ha empezado a echar mano a las cosas que quedan a su alcance, con lo que hay que tener mucho cuidado cuando la tenemos sentada encima. Se mantiene sentada con apoyo y ya hace la croqueta para ambos lados con bastante soltura. En el carro ya la llevamos un poco más incorporada, porque si no, no hay manera de que aguante un rato. Empieza a hacer los cinco lobitos cuando se lo canto, o algo parecido, y se ríe un montón cuando la lanzo al aire. Hemos pasado de los ajos y los nnngaaanngaanngaa, a variaciones con ma, pa y ba... Eso sí, es la campeona mundial de pedorretas, es un no parar.

El sueño es lo que me trae por el camino de la amargura. Desde hace una semana o diez días ha empeorado bastante y se despierta entre cinco y ocho veces por la noche. Vamos, que no aguanta ni dos horas seguidas a veces. Sé que es una etapa, que su sueño está evolucionando, está adquiriendo las fases del sueño, y eso hace que se despierte cuando pasa de una fase a otra. Llegará un momento en que vuelva a dormir varias horas seguidas, pero ahora es agotador para mí. La mochila sigue siendo su mejor amiga para las siestas. Eso sí, para dormirse por la noche, cada vez tarda menos rato.

Seguimos con la teta a todas horas. El lunes, que vamos a revisión, la enfermera nos contará cómo empezar con la alimentación complementaria. De momento la peque ha probado la pera, la manzana y el zumo de naranja. No le he dado ninguna papilla, sólo trozos grandes de esas frutas cuando yo las estaba comiendo, para que las chupe y vaya experimentando con el sabor y la textura. La pera le gusta mucho y la chupa con tanta intensidad que va sacando algo de chicha. No sé si le están saliendo ya los dientes porque a veces muerde los juguetes como si le molestase, y está todo el día babeando. Los baberos no le duran medianamente secos ni medio asalto.

Estuvo un par de días medio mala, vomitó varias veces y las cacotas eran raras, pero como no dejó de comer y estaba contenta, no fuimos al pediatra. De peso, debe andar cerca de los siete kilos, aunque ya nos lo dirán el lunes en la revisión. A ver si esta vez no le dan fiebre las vacunas.

Al coche le ha cogido un poco de manía últimamente, no sabemos por qué. Antes se quedaba siempre dormida y ahora no hay manera. Siempre se coge un berrinche antes de dormirse en la silla. Lo único que le calma un rato son los tarados que cantan en peto (léase cantajuegos), sobre todo si son los pollitos o la taza en bucle unas treinta veces. Así luego me levanto yo tarareando soy una taza, una tetera... y no sé por qué...

En fin, que cada día está más guapa. Tiene unos ojazos enormes y lo mira siempre todo con mucha curiosidad. Le está saliendo bastante pelo en la cabeza, por las zonas que antes sólo tenía pelusilla, y lo tiene bastante más claro que cuando nació. Sigue siendo bastante tranquila y mientras tenga a su madre cerca y esté en brazos de su padre o míos, ni se la oye. Yo la llevo conmigo a todas partes, en estos seis meses aún no nos hemos separado más que lo que tardo en ducharme o alguna siesta que me echo mientras ella se queda con papá. Creo que es lo que ahora necesita (o necesitamos las dos). Ya vendrá la "conciliación familiar" dentro de un par de meses a golpearnos con la dura realidad. Pero hasta entonces, nos seguiremos disfrutando.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Megamilf y de otros superhéroes.

Antes de empezar esta entrada, dos aclaraciones: a) cuando uno está falto de sueño, las funciones cognitivas no están al cien por cien, y puede que el filtro falle y se digan algunas tonterías, y b) desde hace un año o poco más, mi maridito ha ido dejando las magic y ha vuelto a querer jugar al rol. Y quiere que yo juegue con él. Y yo, que soy bastante pasivo-agresiva, ejerzo mi resistencia pasiva ante su insistencia. Y en eso estamos.

Pues resulta que el sábado estamos dando un paseo, a ver si la niña se duerme un rato, y me dice Dani, "¿Quieres ser una superheroína? ¿Con superpoderes?" Yo, que ya sé de qué va el tema, le miro con cara de circunstancias (porque igual me podía haber dicho una elfa, una contrabandista espacial, un pistolero o una padawan jedi). "Podrías ser superbuenorra... O supermamá... Vestida con una licra ajustada..." (Aquí empezó una parrafada de barbaridades* que incluían no sé qué de un rayo de plasma y unos pechotes. Eso sí, siempre consigue subirme la moral) Y le contesto, "sí, supermilf**... No, espera... Megamilf." "Y tendrías superpoderes de madre. Hacer croquetas..." "Y encontrar cualquier cosa... ¡Hasta calcetines desparejados!" "Y podría dormir a cualquier bebé... ¡O a cualquier persona!" "Y tu lema sería ¿a que voy y lo encuentro?"

En fin, que el cansancio es mu malo para las conversaciones filosóficas.

Y ayer vimos, por fin, Los Vengadores 2. A Dani le gustó. A mí me gustaron Thor y Ironman, como siempre. Y se me hizo eterna. Que son dos horas y veinte de película. Y la vimos con cinco o seis interrupciones de la peque. Así que creo que no fue la mejor película para volver a intentar ver algo de cine en casa.

Y qué suerte tiene la Pataki, qué bien se lo ha montado la jodía :P

*Pobrecito, estamos pasando una época un poco árida. Tenemos una bebé de cinco meses y tal...
**MILF es una cosa muy bonita que me dice mi marido, a la cual he ganado el derecho desde que soy madre. No está mal... Por lo menos mi marido me sigue viendo frungible XD

sábado, 26 de septiembre de 2015

Y sigo (más o menos) igual.

Hace ya un tiempo, bastantes años de hecho, puse por aquí mi yo simpsoniano y mi yo southparkiano. Un tiempo después puse mi yo pocoyizado. Pues hoy traigo mi yo peanutizado, de Peanuts, o de Snoopy y Carlitos, para que nos entendamos...


Pues sí, sigo rubia, con flequillo y vaqueros, poco cambio con los años. Últimamente un poco más de ojeras y arrugas, del cansancio, pero el estilo es similar.

Bueno, el que quiera moñear un rato y verse cómo queda, aquí.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Saben aquél que diu...

...que una noche, de repente, de la forma más inesperada, tu hija duerme ocho horas seguidas. Muy inesperadamente, porque te costó dormirla un montón y al final cayó a las diez y media. Y tú te acuestas a las once y pico, como todos los días. Y a las cuatro y media te despiertas, miras el reloj, y piensas qué raro que no se haya despertado todavía, a ver si aguanta media horita más... Y te vuelves a despertar a las seis y media, miras el reloj y no te lo crees. Miras que la niña sigue en su cuna, y como no ha cambiado de postura, la tocas a ver si respira y está bien. Tu marido te pregunta que qué pasa, que si no se ha despertado aún y os miráis en la cama con una mezcla de felicidad y estupor. Y ya la niña se despierta y dice que tetita, que lleva muchas horas sin comer. Bueno, o es lo que se interpreta de sus quejas.

Y ese día mola, te las prometes felices, imaginando un mundo en el que vuelves a dormir del tirón toda la noche, con una bebé que es una bendita a tu lado en su cuna, durmiendo como un tronquete. Pero la noche siguiente (y todas las subsiguientes) la realidad te abofetea en la cara y te espeta pringá, que te lo has creído. Y sigues durmiendo a ratos, con despertares cada cinco, cuatro, tres o dos horas. Unas noches dos veces y otras cinco o seis (esas noches que se pierde la cuenta). Unas noches se despierta, come y sigue durmiendo, y otras se desvela a las cuatro durante un par de horas...

Y caes en la cuenta de que sigues siendo la madre de una bebé de cinco meses, y que lo normal es eso, que se despierte, unas noches más y otras menos. Y que lo de dormir toda la noche no va con la mayoría de los bebés lactantes. Aunque algún día llegará.

Y será tan bonito cuando llegue...

martes, 22 de septiembre de 2015

Y se acabó el verano.

Mañana por la mañana empieza el otoño y siento una mezcla de nostalgia y vértigo.

Este verano ha sido agotador, por el calor y por la falta de sueño de tener una bebé tan pequeña. Este verano no he ido a la playa (fui en primavera unos días), y he ido dos ratos a la piscina, literalmente. Este verano sí que hemos terraceado mucho, casi todos los días, después del preceptivo paseo por el parque. Este verano no me he tomado ni un tinto de verano, sí que he tomado un par de copas de albariño, pero la cerveza sin y el agua sucia (o cocacola light sin cafeína) han sido mis bebidas. Este verano no hemos ido de viaje fuera de España, pero los días en Coruña y el finde en la casa rural estuvieron muy bien. Este verano he disfrutado a tope de mi chiquinina, aunque algunos ratos han sido desesperantes, pero creo que ha sido cuando he empezado a disfrutar realmente de la maternidad. Este verano siempre lo recordaré con mucho cariño. Este verano se me ha hecho muy corto y cada vez veo más cerca el momento de reincorporarme al trabajo y me da una pereza que me muero.

A ver si el otoño lo disfruto tanto o más que el verano, pero que no se me pase tan rápido, porfa, que noto cómo se me escapan los días a puñados.