domingo, 26 de octubre de 2008

Horario de invierno.

Que sean las cinco y media y ya esté anocheciendo me sume en una penita muy penosa. Vale que levantarse por la mañana y llegar al hospi casi de noche también es bastante deprimente (y la mitad de los días llego con el ojo pegao todavía...), pero que las tardes sean taaan cortas es lo peor. Parece que el día no te cunde. Supongo que dentro de un par de semanas ya me habré acostumbrado, pero el primer día cuesta un pelín. Y encima es domingo. Hay que joerse.

Por lo menos la hora de sueño extra me ha sentado divinamente. Y la he aprovechado para dormir, no como los gambiteros ésos que sólo piensan que tienen una hora extra de juerga y borrachera. Nos estamos haciendo mayores... XD Anoche nos quedamos en casa de Víctor jugando a la consola, cenando tranquilamente y viendo capítulos de La Casa de los Dibujos [Inciso: Esta serie, que trata de un Gran Hermano en el que los concursantes son dibujos animados, no es apta para menores ni para corazones sensibles. Es extremadamente absurda y grosera. Avisados quedan], casi todos con una resaca de campeonato. Si es que no se puede beber tanto, lo tengo dicho.

Total, que a las dos estábamos en la cama y me he levantado a las doce, no sé si hora de ayer o de hoy (Tengo desorientación temporoespacial) y he dormido como una bendita.

En fin, lo que da de sí un cambio de hora.

PD: Tras unas primeras escuchas, el nuevo disco de Oasis me parece de lo mejor que han sacado en bastantes años. Y particularmente Falling Down me pone los pelos como escarpias.


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