lunes, 30 de marzo de 2015

Cosas que pasan... a diez días del día P.

Anoche, en un momento de insomnio, entre mis reflujos y ardores, y los malestares de mi maridito, me enteré que Pedrosa deja de correr el mundial de MotoGP de forma indefinida hasta que se recupere de su lesión de antebrazo. Lo leí aquí. Para mí (y creo que para cualquier aficionado a las motos) es una mala noticia, porque Dani es un gran piloto y desde que subió a MotoGP ha estado siempre en primera línea. Es una pena, las carreras no van a ser lo mismo sin él. Cada vez me quedan menos razones (y facilidades) para verlas, pero bueno, por lo menos parece que este año Rossi y Dovi van a dar guerra y no serán tan aburridas como el año pasado...

Por fin llegó el buen tiempo, y este finde lo hemos aprovechado bastante: hemos paseado, hemos terraceado en casa y en la calle, hemos vuelto a la manga corta, hemos ido al parque con el sobri... Sé que aún no debo, y que todavía nos queda que haga mal tiempo, frío y lluvia, pero veo la ropa de verano en las tiendas y me tienta una barbaridad. Por suerte llevo una barriga de casi nueve meses, que hace imposible e impracticable casi cualquier prenda que no sea de premamá, así que todavía me queda esperar unas semanas para comprarme algo de ropa de verano o pensar en sacar la mía :)

Hablando del sobri, en un par de semanas ha pegado un cambio alucinante, se ha echado a andar solito (aunque todavía va agarrado de un dedo de vez en cuando) y ya parlotea un montón. No dice nada aún, pero se pega unas conversaciones en su idioma de bebé que molan un montón. Es más salao y más guapo mi sobri... ^-^

Y a diez días de mi fecha improbable de parto seguimos elucubrando sobre cuándo se animará la peque a salir a conocernos. Esperamos que sea a partir de este domingo, para que no le fastidie la Semana Santa a su papi (que perdería los días que le corresponden en la empresa por nacimiento). Tenemos debates sobre si influirá la luna llena o no, que será el día 4, y creo que existe o va a existir una porra en la que no me dejan participar (como si yo tuviera algo que decidir en el día que me voy a poner de parto...), pero ya he dejado claro que apuesto por el día 13, para que la peque comparta cumple con su bisabuela :P

En fin, que seguimos (incluyo a Dani, que lo está sufriendo casi lo mismo que yo) en esta espera, que ya no es tan dulce (cada vez más achacosa), empiezo a retener algo de líquidos y se me hinchan las manos y los tobillos, pero bueno, por lo menos me ha empezado a pasar sólo hace unos días, con el calorcito. He tenido que aflojar las deportivas y quitarme la alianza, gajes del final del embarazo. Hoy tengo (la que espero que sea) la última cita con la matrona. A ver si me riñe sólo un poquito.

Y ya. Seguiré dando el parte cuando tenga un ratillo.

lunes, 23 de marzo de 2015

Aumento de peso durante el embarazo.


Este es un tema que a menudo trae por la calle de la amargura a las futuras madres, sobre todo cuando tienes una matrona un poco estricta y no muy actualizada... Así que aquí va mi alegato contra las matronosaurias-sargento-poco actualizadas (la mía sólo es un poco sargento) :P

Creo que lo peor es no tener en cuenta las características personales de cada mujer y saber de donde viene el aumento de peso si realmente es excesivo. Porque las recomendaciones que se daban hasta ahora, entre 9 y 12 kilos, parece que son demasiado estrictas y que no deben ser iguales para todas las mujeres. Sin ir más lejos, yo que llevo once kilos y estoy de ocho meses y medio, es decir, que estoy dentro de la ganancia de peso recomendada (antes) por los expertos, no hago más que recibir broncas de mi matrona desde el cuarto mes de embarazo, que es cuando empecé a ganar peso.

Según las nuevas recomendaciones del Institut of Medicine y la OMS, es importante tener en cuenta el índice de masa corporal pregestacional. No es lo mismo una mujer que antes del embarazo esté en infrapeso (IMC por debajo de 18) que una que esté en normopeso (IMC entre 18 y 25), sobrepeso (entre 25 y 30) u obesidad (por encima de 30). Lógicamente las madres con infrapeso tendrán que aumentar más de peso, para tener más reservas durante el embarazo y poder alimentar mejor al bebé cuando nazca. Estas recomendaciones dicen que sería saludable aumentar entre 12,5 y 18 kilos si hay infrapeso, entre 11,5 y 16 kilos si hay normopeso, entre 7 y 11,5 kilos si hay sobrepeso y entre 5 y 9 si hay obesidad.

Así que, según esto, mi matrona me está exigiendo un aumento de peso como si tuviera obesidad (porque para ella el máximo debería ser un kilo por mes de embarazo), cuando yo siempre he estado en normopeso, tirando a infrapeso a temporadas... Cuando la dieta que hago no es una maravilla (no me he privado de los pocos antojos que he tenido), pero como de todo, variado y no en cantidades muy exageradas... Cuando no es que me mate, pero llevo un estilo de vida normal sin haber reducido mucho mi actividad...

En fin, que no es algo que me preocupe mucho, ya me lo tomo a cachondeo cuando voy a revisión, entiendo que a mi matrona le preocupen los peligros de un aumento de peso exagerado (hipertensión, preeclampsia, diabetes gestacional, macrosomía fetal, no tener un buen estado de forma para el parto...), pero no me parece bien que no se tengan en cuenta las recomendaciones actuales (igual que me pasa con las de atención al parto normal, pero de esto ya hablaré) por las convicciones personales de cada profesional. Y más cuando se acaba presionando tanto a las futuras mamás con este tema.

Creo que es mejor concienciar a la gente de la importancia de tener un peso dentro de la normalidad y hacer una vida sana antes (y después) del embarazo, que presionar a las mujeres únicamente en ese periodo, precisamente cuando además no deben restringir lo que comen ni hacer dietas.

Foto de Torsten Mangner

domingo, 22 de marzo de 2015

La felicidad.

El día 20, aparte de tener un eclipse de sol y dar la bienvenida a la primavera, fue el día internacional de la felicidad. Durante mi corta (bueno, ya no tanto) vida me he encontrado con algún cínico (bueno, casi siempre cínicas) que me han echado en cara que mi actitud feliz ante la vida era una pose, que la felicidad no existe. Pero bueno, es difícil convencer a quien no quiere ser feliz de que tú realmente sí que lo eres, y que no es por fastidiar(le), sino que es un trabajo que haces día a día, un esfuerzo para que tu vida merezca la pena.

Está claro que si no quieres ser feliz, siempre vas a encontrar algo que te lo impida. También es verdad que hay períodos que es complicado ser feliz, cuando te faltan cosas básicas como la seguridad, la salud o tener a alguien que te quiera y a quien querer (y no hablo de amor romántico). Pero igual que la felicidad no creo que sea un estado continuo, tampoco creo que haya alguien que no tenga sus momentos de felicidad (alegría, satisfacción) por muy mal que le vayan las cosas.

Por eso creo que la felicidad es más una actitud ante lo que la vida te depara que un estado. Creo que se trata de buscar lo que te produce satisfacción, alegría, paz, etc. e intentar potenciarlo o darle la importancia que se merece, intentar que lo bueno no desaparezca entre lo neutro o lo malo, intentar no dejarse dominar por el tremendismo, no exagerar ni perder la medida de las cosas que nos ocurren. También creo que gran parte de la infelicidad que sentimos actualmente tiene que ver con el intentar ser perfectos y que tu vida sea perfecta, no tolerar la frustración que supone que las cosas nunca van a salir o ser exactamente como quieres, no aceptarse a uno mismo y a los demás como somos. No digo que no haya que intentar mejorar, pero hay muchas cosas que no podemos controlar, y en la medida en que no podamos hacer nada, hay que aceptarlas.

En resumen, la felicidad no viene de algún sitio para iluminarnos, es más una actitud que necesita ser trabajada día a día, buscar qué es lo que nos aporta algo bueno incluso en las cosas más pequeñas, aprender a aceptarnos y aceptar lo que no podemos controlar. O por lo menos es lo que es la felicidad para mí. Cada uno tendrá que buscar su propia forma de sentirse feliz con su propia vida.

Y ya :)

viernes, 20 de marzo de 2015

De celebraciones, estar a término y, por fin, primavera.

Ayer estuvimos de celebraciones varias. Primero, del cumpleaños del sobri, que hizo un añito el miércoles. Y no es porque sea mi sobrino, pero creo que nunca he conocido un niño más guapo y simpático que él. Y encima es un bendito y se porta superbien. Fuimos a comer por ahí, nos pusimos ciegos mientras él se lo pasaba pipa con un aspito, cantamos el cumpleaños feliz y le pusimos una vela en un bombón helado, que al final sopló su madre, porque el pobre se meaba de risa pero lo único que hacía era intentar coger la llama. Está para comérselo.

Cuando por la tarde íbamos Dani y yo en el coche, tuvimos un momento de cachondeo por lo difícil que lo va a tener la chiquinina con un primo tan perfecto... En fin, que va a ser la niña más perfecta para sus papis, aunque el resto de la humanidad no lo vea XD. También estuvimos celebrando el día del padre, con el mío, tomando unas cañas. A Dani este año no le ha tocado por poquito, no sabemos cuánto, pero menos de un mes casi seguro. Porque ya estoy a término (ponga aquí la cara de Solo en Casa).

Sí, ayer hice 37 semanas de embarazo, lo que quiere decir que si nace la peque ya no se considera prematura, ya está preparada para empezar su vida fuera de la barriga de mamá, aunque preferiríamos que se esperase un par de semanas más por lo menos. El miércoles estuve en el gine y por suerte está todo perfecto: mis análisis, la posición y el peso de la peque, la placenta y el líquido amniótico. Todo preparado para el día P. Hay días que me da la impresión de que me voy a poner de parto en cualquier momento, porque me encuentro bastante rara a ratos, pero aunque he tenido alguna contracción dolorosa, sobre todo por las noches, no han sido regulares todavía. Otras veces me da por pensar que me plantaré en el 22 de Abril, cuando esté de 41+5, y me tendrán que inducir el parto... En fin, que voy a intentar no pensarlo mucho y disfrutar de mi barrigota el tiempo que me quede con ella, que seguro que después la echo de menos :P

Y... ¡por fin ha llegado la primavera! Bueno, quedan unas horas de invierno y hasta las 23:45 no llega oficialmente, pero me puede el ansia. No es que el tiempo acompañe mucho, lleva una semana bastante gris y triste, y creo que la que viene va a ser igual, así que habrá que tener un poco de paciencia para que llegue el solete, el buen tiempo y los abrigos olvidados en el armario. Ya tengo ganas de paseos al sol, terracitas, recoger dientes de león para dárselos a los conejines, escuchar a las golondrinas, planear las vacaciones de verano, guardar la ropa de invierno... y lo mejor de esta primavera, que será la primera que pase con mi chiquinina :)

Y encima es viernes, ¡TOMA!


sábado, 14 de marzo de 2015

Cuando la realidad acojona.

Llevo una semana durmiendo fatal. Entre las veces que me levanto a hacer pis, el calor y los sofocos, la peque que me patea la costilla o le entra hipo, y mis propios ronquidos o los de Dani, llevo ya unas cuantas noches que no duermo más de dos horas seguidas. Supongo que me viene bien como práctica, porque dentro de un mes será así todas las noches durante unos meses, pero me jode no poder descansar ahora que puedo.

El culmen fue el jueves por la noche, que me desperté a las seis y ya no pude dormir más. Creo que aparte de todo lo anterior, tiene que ver con la visita que hice esa tarde al paritorio en el hospital. Es una visita que hacen en la semana 36 los matrones, para que el día del parto vayamos sabiendo lo que nos espera. Está muy bien porque te permite concretar muchas cosas, y acojona porque de repente todo es muy real. Después Dani se reía un poco de mi, porque me puse bastante ñoña, y me preguntaba si no me había dado cuenta de que iba a ser mamá (con la peazo panza que me gasto ya). Y me di cuenta que no. No he interiorizado que voy a parir y a tener una hija. Hasta ahora sólo había asumido que estaba embarazada de una chiquinina. Que parece lo mismo, pero no lo es...

El hecho de estar allí, aparte de hacer que me visualizara a mí misma en el momento del parto, también me hizo ser más consciente de las cosas que pueden ir mal, porque también nos enseñaron el quirófano y la unidad de neonatos. Todo tiene su parte buena y mala, me confirmaron cosas que me gustan bastante de mi hospital (intentan partos de baja intervención, la unidad de neonatos es de puertas abiertas para los padres, dicen que apoyan la lactancia materna...), pero también me hizo bajar de mi nube rosa del embarazo y darme de morros contra la realidad de mi futura maternidad.

Buf...