lunes, 26 de septiembre de 2016

Otoño guay / otoño plof.

Como se puede comprobar en el título de esta entrada, estoy con una labia y una facilidad de palabra que no me aguanto ni yo. No me autoexijo mucho más, que es lunes.

Empecemos por lo plof:
Es lunes (esto ya lo he dicho).
No quedan días de verano. Y ahora estoy practicando con todos los lectores un tipo de sutil tortura que consiste en tener la susodicha canción de Amaral metida en la cabeza lo que queda del día. Esto lo hace mi marido conmigo cada vez que me quejo porque se ha terminado el verano.
Se nota que los días son bastante más cortos, sobre todo por la mañana, que casi es de noche cuando llego al curro. Por las tardes no está mal, así la chiquinina se acuesta cuando está anocheciendo, y no con un solazo de flipar.
Pasar en el cercanías por delante de la piscina y ver que ya está de color verde-marrón. Depresión total. Con lo bien que lo hemos pasado este verano en la pisci.
Ya estamos todos. En el tren, en la cola del bus, en los huecos de aparcamiento cerca de casa, en el centro comercial el fin de semana...
Mi pelo empieza su proceso de caída otoñal. Y eso que yo creo que no ha terminado con la caída primaveral. Pero bueno, lo esperable, bañera atascada, cepillo como un gato de angora y pelillos rebeldes saliendo de mi cabeza hasta dentro de unos meses.
Cambio de armario. Esto parece que puede esperar un par de semanas aún, pero me da pereza infinita. Cuando saco la ropa de invierno mola, porque es como volver a estrenarla, pero guardar la de verano me da muchísima pena. Todos mis vestidos, los pantalones cortos y las sandalias. Con lo cómoda que es la ropa de verano y no ir como una cebolla andante.


Terminamos por lo guay:
Hace buen tiempo y tiene pinta que va a durar todavía. A ver si tenemos suerte y dura hasta la boda del año.
Bodorrio por todo lo alto. Que sólo tengo un hermano, y espero que sea su única boda, así que habrá que celebrarlo bien.
Ir a coger castañas. Y de paso un finde en el pueblico. Y excursiones y turisteo de fin de semana. Y el viaje a Lisboa.
Poder volver a arrimarme a mi maridito. Que en verano da mucho calor, pero cuando empieza el frío da un gustico que sea una estufa andante... XD
Cómo amarillean y se caen las hojas de los chopos, y los arces completamente rojos.
Poder aprovechar más las tardes, sin tener que estar encerrada en casa hasta las mil para que no nos dé una lipotimia de camino al parque o de paseo.
La buena noticia de hoy, que le han dado el alta de cardiología a la chiquinina.

Y ya, que tengo que ir a recoger a la chiquinina y se me acaba el tiempo de escribir. Ale.

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