viernes, 22 de mayo de 2020

Más canales entretenidos en Youtube.

En esta entrada recopilé hace unos meses algunos canales de Youtube que había empezado a seguir y que me parecían entretenidos e interesantes. Hoy os traigo otra ración de canales que me gustan, me enseñan y entretienen a partes iguales. 


A raíz de buscar información sobre la Mambo de Cecotec, que al final me he acabado comprando, llegué al canal de Anaïs, Bake or Die. Es un canal con muchas recetas, no sólo con el robot de cocina, y algunas cosas de su vida diaria. Me gustan sus vídeos de meal prep, o cómo organiza las comidas de la semana, y cómo da ideas para introducir verduras y legumbres para los que no les gusta. Aunque lo que más me gusta es que ella es muy maja y natural. 


Bueno, no recuerdo cómo llegamos al canal de James Blick, un neozelandes que vive en Madrid arrejuntado con una española, Spain Revealed. Lo que sí sé es que me hace mucha gracia ver cómo se ha mimetizado con nuestra cultura y, sobre todo, con nuestra forma de comer y beber. Me encantan sus vídeos recomendando sitios para tapear en el centro de Madrid, ya tengo unos cuantos apuntados para cuando el estado de alarma pase. Y todo eso, practicando inglés :P 


No suelo ver, leer, consumir mucho sobre psicología en mi tiempo libre (aparte de los libros de Oliver Sacks), pero a través de Instagram llegué a conocer a Alberto Soler y su canal Píldoras de Psicología. Me gusta su forma de divulgar contenidos sobre crianza, aunque le da a todos los palos. En general me parece un buen divulgador, que explica cosas de psicología con rigor científico, que en nuestro campo no es poco.



Hace poco que he descubierto los canales de Javier Santaolalla, un físico y divulgador responsable de los canales Date un Vlog y Date un Voltio, entre otros. Pues eso, física y ciencia de forma inteligible para los comunes mortales :P



Buscando en Youtube cosas de viajes llegué al canal de Alanxelmundo. Bueno, de hecho creo que fue por un vídeo del Wizarding World of Harry Potter en Orlando, otra necesidad que me he creado. Pero bueno, frikadas aparte, este canal de chifla. Tiene millones de sucriptores y es por algo: sus vídeos son una maravilla. Es como tener guías de viajes de un montón de sitios en formato audiovisual, y muy entretenidas. Repito, una maravilla.



Y dos extras:

Ayer descubrí este vídeo que presenta Harry Potter como si fuera Friends. OH-DIOS-MÍOOO



Y de vez en cuando veo vídeos de Tucker, un perro subtitulado (en inglés) que me hace mucha gracia.



Ale, y ya vamos servidos por hoy :)

lunes, 18 de mayo de 2020

Ejercicios de respiración (para relajarte o dormir).

Parece mentira que haya retomado el escribir sobre mi trabajo después de tantos años, pero creo que la situación lo merece, sobre todo si le sirve a alguien para aliviar parte de la ansiedad que se puede sentir en estas circunstancias.


Aquí conté algunos trucos que pueden ayudar en el día a día, y aquí algunos recursos de ayuda más profesionales. Hoy traigo ejercicios de respiración o meditación que pueden servir cuando nos encontramos angustiados o cuando nos cuesta conciliar el sueño. Todos estos ejercicios y sus variantes tienen como objetivo el centrar la atención en el aquí y ahora, intentando que nuestros pensamientos nos se vayan hacia el futuro o el pasado, y que la respiración se haga más lenta y profunda, lo que activa el sistema nervioso parasimpático y las sensaciones de relajación y calma a nivel vegetativo.

Os propongo probar estos dos ejercicios:

Respiración 4-7-8

Vamos a inhalar siempre por la nariz y exhalar por la nariz o la boca según nos resulte más cómodo. Podemos hacer este ejercicio en cualquier situación, pero es más fácil lograr una respiración abdominal o profunda cuando no tenemos mucha práctica si estamos tumbados o reclinados. Inhalamos contando hasta 4, retenemos el aire en los pulmones contando hasta 7 y exhalamos despacio contando hasta 8. Repetimos tantas veces como necesitemos hasta sentirnos más tranquilos. Si nos sentimos mareados al hacer este ejercicio, habría que intentar hacer las inspiraciones y espiraciones más lentas, porque puede que estemos hiperventilando. 

Atención en la respiración 

Con este ejercicio podemos centrar nuestra atención en la respiración durante diez minutos y resulta de mucha ayuda si no estamos acostumbrados a hacerlo. Es como contar ovejitas, pero centrándose en la respiración, por lo que puede ser de ayuda cuando nos cuesta coger el sueño. Al principio vamos a contar mentalmente las inspiraciones y las espiraciones, siempre las hacemos por la nariz y a un ritmo normal y cómodo, no es necesario forzar una respiración profunda. Inhalamos y cuando exhalamos nos decimos 50, al inhalar nos decimos 49, al exhalar nos decimos 48, al inhalar nos decimos 47, al exhalar nos decimos 46... Seguimos así hasta el 0. 

Si aún no hemos conciliado el sueño, vamos a continuar sólo contando las exhalaciones desde 50 otra vez: cogemos aire despacio y al exhalar nos decimos 50, cogemos aire despacio y al exhalar nos decimos 49, cogemos aire despacio y al exhalar nos decimos 48... Y así hasta el 0. 

Si aún no hemos conciliado el sueño continuamos respirando fijándonos en el ritmo de la respiración, en cómo el aire entra y sale por nuestra nariz, en cómo cambia de temperatura al inhalar y al exhalar, en cómo lo notamos en la garganta, como se mueve nuestra caja torácica, nuestras costillas, nuestro abdomen...

Con estos ejercicios el objetivo no es evitar las emociones negativas, sino aprender a regularlas, a que no se hagan tan intensas que nos acaben condicionando, dejar de hacer determinadas cosas que intensifican la emoción (normalmente darle vueltas y quedarnos enganchados en pensamientos negativos o que nos generan ansiedad). En definitiva, a aprender a convivir con ellas.

Ánimo y serenidad. 

jueves, 30 de abril de 2020

Abril confinado.

¿Quién nos ha robado el mes de abril? Pues el p*to coronavirus, quién va a ser... La verdad es que se me ha pasado bastante rápido el mes. Hacer, lo que se dice hacer, no hemos hecho mucho. La rutina de todos los días: fichas con la peque, hacer comida, poner lavavajillas, poner lavadoras, ir a la compra, ver Netflix y películas, tomar el sol en la terraza y aperitivear cuando se puede, leer, hacer un poco de yoga o de boxeo con Dani, y esta última semana, salir a dar algún paseo con la chiquinina. Pues eso, todo muy de esta rutina nueva en la que nos hemos instalado, en la que más o menos estamos cómodos, y de la que nos va a costar salir, pero esto lo dejo para otra entrada. Hemos celebrado el cumple de Sofía con muchas videollamadas y merienda de guarrerías y tarta. También celebramos Sant Jordi, como tradición importada por Dani de sus tiempos en Bacelona.

Arcoíris, cumpleaños y manualidades.
Tarta de la cocinillas, lecturas y Sant Jordi.
Vermú al sol. arma mortífera y primeras salidas.
No sé si mayo será el mes de desconfinamiento o si el futuro va a ser en algún momento como era nuestra vida antes. Iremos intentando adaptarnos a las cosas como vengan y sacarle algo bueno a cada día.

martes, 28 de abril de 2020

Del arte de la crispación.

Si de algo me está sirviendo esta cuarentena, tanto a nivel personal como profesional, es para confirmar que es mucho más fácil mirar para fuera que para dentro. Esta reflexión la estoy teniendo de forma muy intensa desde el principio del confinamiento. Es algo que con mucha frecuencia intento transmitir a los pacientes cuando hacen terapia: Es muchísimo más fácil enfadarse con los demás que con uno mismo, es mucho más sencillo poner el foco en los demás que en ti mismo, mirarnos por dentro y vernos tal y como somos nos suele producir miedo, rechazo, dolor, si no estamos acostumbrados a hacerlo.

La primera vez que tuve este pensamiento fue en los primeros días del confinamiento, cuando algunas personas que sigo en IG, que son de fuera de Madrid, compartían fotos de atascos un viernes por la tarde, echando pestes como si los madrileños fueran los únicos culpables de lo que estaba pasando. Luego resulta que el atasco había sido en una carretera porque había un accidente, pero era mucho más fácil volcar toda la rabia y la frustración de lo que estaba pasando con los madrileños, y que les encierren a todos en casa. Fueron muy famosas las imágenes de la Pedriza el primer fin de semana de confinamiento. También pasó más tarde con barceloneses que se iban a la Cerdanya, los vascos que se iban a Cantabria o los sevillanos que se iban a Cádiz. Mira, al final hemos acabado encerrados todos en casa.

También me ha ocurrido en las dos o tres primeras semanas, cuando una amiga se quejaba en un grupo de guasap de lo mal que lo hacían sus vecinos, de que todo el mundo estaba en la calle, de que la gente salía de paseo. Ha sido también noticia los policías de balcón, increpando a todo aquel que pensaban que estaba incumpliendo. Hasta el punto de increpar a trabajadores esenciales que iba a o volvía de trabajar o plantear el marcar a las personas con TEA (con una muñequera azul) para que no tuvieran que aguantar insultos de los demás. Mi pensamiento era ¿y de qué te sirve fijarte en los que lo hacen mal? Para sentirte frustrada, para sentirte tonta porque ellos son unos "listos", para enfadarte y estar crispada. ¿Acaso puedes controlar lo que hacen los demás, por mucho que creas que lo están haciendo mal? Seguramente no. A día de hoy sabemos que casi todo el mundo lo está haciendo bien.

La última situación en la que he tenido estos pensamientos ha sido el domingo, con el desconfinamiento de los niños. Tres o cuatro fotos y un par de vídeos que han sido virales, mostrando lo malos que son los padres y las madres, lo mal que lo están haciendo, y tuiter ardiendo en llamas contra ellos, vomitando toda su rabia y su odio (como de costumbre). Que sí, que siempre va a haber quien lo haga mal, que siempre está quien se cree más listo que los demás por saltarse las normas, y más en este país donde está tan ensalzada la "picaresca". Las cuestiones son: ¿De qué me sirve a mí fijarme en esas personas que lo hacen mal? ¿Cómo me hace sentir? Y lo que es más importante, si no estoy pendiente de los demás, ¿cómo me siento? Porque lo mismo la cuestión está ahí, que prefiero estar enfadada con los demás a sentirme triste, sola, aburrida, nerviosa...

Esta situación nos está dando una buena oportunidad de conocernos mejor, de empezar a aceptar cómo somos, de entender las cosas que nos gustan y las que no de uno mismo, de aprender a convivir con nuestras emociones y a gestionarlas, de querernos un poco más. No la desperdiciemos estando constantemente enfadados con los demás, intentando cambiar o controlar situaciones que no podemos cambiar ni controlar, estando mas pendientes de los demás que de nosotros mismos. Seamos más responsables de nuestros actos, en lugar de juzgar a los demás de forma indiscriminada.

viernes, 24 de abril de 2020

Cuarentena, pero aún nos queda.

¿Te acuerdas cuando pensabas que una cuarentena eran cuarenta días? Qué ilusa. ¿Te acuerdas cuando pensabas que quince días en casa se te iba a hacer cuesta arriba? Qué inocencia. ¿Te acuerdas cuando sólo tenías que preocuparte de trabajar, llevar a la niña al parque, hacer la compra y poco más? ¿Cuando no tenías que ser profesora, animadora, chef realfooder, monitora de gimnasio, cuentacuentos, chica fitness, monje budista en estado zen entre otras muchas cosas? Pues eso... Que esta situación está superando todas nuestras expectativas. Llevamos cuarenta (y pico) días de confinamiento y aún nos queda bastante tiempo para volver a una cierta normalidad, si es que podemos volver a tener la vida que teníamos antes. Yo ya llevaba tiempo, desde antes de Semana Santa, pensando que el puente de mayo lo pasábamos en casa encerrados, aunque lo que no había previsto es que también tendríamos que cancelar el viaje del puente de San Isidro. En fin. Lo que sí tengo cada vez más claro es que la peque no va a volver al cole este curso.

Aunque también estoy sacando muchas cosas buenas de todo esto. Es un curso intensivo y acelerado de aprender a vivir (y disfrutar) el presente. Porque si no vivimos el presente, pues vivimos en una tristeza constante (por lo que hemos perdido) o una angustia constante (por no saber lo que va a pasar). Así que el aquí y ahora es nuestro refugio de tranquilidad y estabilidad. Para mí antes una fuente muy importante de alegría era planificar, idear, soñar con viajes, escapadas y planes futuros. Con esta situación, lógicamente, ni planes, ni viajes, ni escapadas caben y no sabemos hasta cuándo. Al principio de la cuarentena no podía ni pararme a pensar en ello, porque me ponía muy triste y enfadada. Ahora lo voy llevando mejor, sigo sin pensar mucho en ello (ni pasarme por mi blog o mi Instagram de viajes), pero voy aceptando que esas cosas que tanto me gustaban y ocupaban una parte importante de mi tiempo y mi espacio mental, ahora ya no son posibles, y en un futuro cercano tampoco. Así que me centro en las cosas que ahora me ayudan: volver a leer, ver muchas series y películas nuevas o ya vistas, hacer fotos caseras, hacer puzzles, escuchar música y de vez en cuando pegar a Dani intentar aprender un poco de boxeo con Dani y sudar un rato juntos o pasar un rato en la esterilla.

Ayuda mucho también que todos estamos bien, no hemos tenido a nadie en situación crítica por el virus, no hemos tenido grandes conflictos en la convivencia y la chiquinina lo lleva con mucha tranquilidad. Parece mentira que lleve cuarenta y tantos días sin pisar la calle. Sí que es verdad que lleva unos días un poco más sensible e irritable, pero no más que los adultos de esta casa, que todos empezamos a notar en cierta medida el estar tanto tiempo encerrados y nuestra paciencia se va agotando poco a poco. Pero como digo, en general estamos bien, salimos a nuestra terraza cuando se puede a recargar un poco de vitamina D. Y cuando a partir del domingo podamos salir un ratito con la chiquinina, daremos un pequeño paseo cerca de casa para que ella pueda desfogarse un poco.

Y así seguiremos mientras haga falta. Cocinando y poniendo lavavajillas como nunca en nuestra vida. Haciéndonos expertos en vivir el aquí y ahora. Convirtiéndome en una artista marcial/máquina de matar. Multiempleada como nunca en mi vida pero cobrando el paro. Pasando el rato, vamos XD