viernes, 30 de octubre de 2015

Nos vamos de boda.

Mañana nos vamos de boda a Segovia, a la boda de mi R pequeña*. Va a ser la primera boda de la chiquinina, a ver qué tal se nos da. Lo malo es que es una boda de tarde y coincide con el momento que suele estar más tontorrona, que es a última hora. Lo bueno es que cada vez lo lleva mejor, que llevamos la súpermochila mágica para cuando tenga sueño. Y a una mala, tenemos una habitación reservada para quedarnos a dormir, si la peque está muy incómoda, nos retiramos pronto y ya está.

Esto de las bodas con frío es un poco trajín porque no sé muy bien qué ponerme. Además, como estamos todavía con la teta a tope, tenía que ser un modelito accesible para que la niña pueda comer y yo no tenga que enseñar todo... Al principio pensé en una falda y una camisa mona, pero no encontraba nada que me gustase. Me puse a mirar por Internet y en Zalando encontré un vestido de premamá de Mamalicious, que también es de lactancia, bastante mono y no muy caro. Lo pedí, y la verdad es que me ha gustado mucho. Lo malo es que es de tirantes, pero llevaré una chaquetilla y un abrigo-capa que tengo.

Voy a tener que plantearme seriamente lo de montar una tienda de ropa premamá y de lactancia, como hablaba el otro día con Andrea, porque está complicada la cosa. Lo malo es que no nos ponemos de acuerdo en el target, yo digo que ropa asequible y Andrea dice que mejor si es más cara... Habrá que hacer un estudio de mercado. Que al final, de tanto repetirlo, se nos queda grabado lo de que la culpa de ser pobres es nuestra porque no somos emprendedores (que no emprendéis, coño). En fin, que me voy por las ramas.

Pues eso, que nos vamos de boda, a comer, beber (unos más que otros), a ver a mis pires y pasarlo pipa.

*Es la residente que entró un año después que yo, pero siempre será mi errepequeña, aunque ya sea una señora adjunta. Me hace mucha ilusión compartir este momento especial con ella y su chico, porque llevamos con él en mente mucho tiempo ;)

jueves, 22 de octubre de 2015

Una de música cojonera (de esa que no te la sacas de la cabeza).

Llevo varios días con la canción Rude, del grupo Magic!* en la cabeza. No sé ni donde la escuché, pero hasta que no he dado con ella no me he quedado tranquila.



Y también con una de Two Door Cinema Club. Creo que esta es culpa de Andrea :P



Todo esto cuando Soy una taza y los pollitos me dejan alguna neurona libre claro...

*Pongo Magic en Google y me sugiere un montón de tiendas donde venden cartas del juego este tan friki. No entiendo por qué :P

martes, 20 de octubre de 2015

Crianza respetuosa o con apego.

Cuando estaba intentado quedarme embarazada sólo lo sabían unos amigos que ya son padres desde hace unos cuantos años. Mi amiga me dejó varios libros sobre lactancia y crianza, entre ellos varios de Carlos González, y así fue como descubrí la crianza respetuosa o con apego. Algo traía estudiado de casa, porque siempre he tenido muy presente el trabajo de John Bowlby en mi día a día profesional, ya que pienso que hizo aportaciones muy importantes que siguen estando muy vigentes en el campo de la psicoterapia. Respecto a Carlos González, no comparto al cien por cien las ideas de este pediatra, pero mucho de lo que leí se parecía a lo que me decían mis tripas o mi instinto. Creo que cada madre y cada padre debe criar a sus hijos como cree que es mejor, y no dudo que la gran mayoría de los padres hacen lo que creen que es mejor para sus hijos. Cada uno tiene que buscar aquello con lo que se sienta más cómodo, lo que mejor le sirva a su familia, porque cada bebé y cada niño es un mundo, y cada padre y madre somos diferentes.

Para mí la crianza respetuosa significa sólo (nada más y nada menos) que mi hija se merece el mismo respeto o más que cualquier adulto. Que sus necesidades son igual de importantes que las mías o las de su padre (o las de cualquier otro adulto). Que los niños aprenden a través del ejemplo, no de lo que les decimos. Que mi hija sabe mejor que nadie qué es lo que necesita, igual que yo sé mejor que nadie cuales son mis necesidades, y que ella tiene su manera de expresarlas, que es a través del llanto, principalmente.

Lo que más recuerdo de los libros de Carlos González, es un ejemplo que quiero contar aquí. Es de su libro Bésame Mucho, y me hizo darme cuenta cómo en nuestra sociedad los niños todavía son ciudadanos de segunda. Iba a citar el ejemplo tal cual, pero haciendo caso a mi editor*, mejor lo explico.

El ejemplo habla de Jaime, "un padre tolerante y buen esposo", y Sonia, que "tiene un carácter difícil, nunca obedece y encima es respondona". Cuenta cómo se comporta Sonia con ejemplos como que no se hace la cama, no quiere ni probar la comida que no le gusta, coge dinero sin pedirlo, interrumpe conversaciones y cuando se enfada, llora, grita y se encierra en el baño. Cuenta también que una de esas veces, Jaime tuvo que echar abajo la puerta del baño a patadas. Cuenta una situación concreta en la que Sonia coge unos papeles del escritorio de Jaime, éste le dice que tiene que pedir permiso y ella le contesta mal y le insulta hasta el punto en que él pierde los papeles y le pega un bofetón. Luego reflexiona sobre la necesidad de límites y disciplina en este caso. Pero la cosa tiene trampa. Después pide que se reflexione sobre qué nos parecería si Sonia tuviera diecisiete años. Hasta ese momento todos hemos asumido que Sonia era una niña pequeña (sobre siete años, dice el autor). Si fuera adolescente, el comportamiento de Jaime ya no parece tan aceptable. Raya en el maltrato. Pero el ejemplo va más allá y nos pide que pensemos qué nos parecería la situación si Sonia tuviera veintisiete años y fuera la mujer de Jaime. En ningún momento ha dicho que fuera su padre, lo hemos asumido por el comportamiento y la dinámica que muestran. Si fuera su mujer a casi nadie le parecería tolerable ese comportamiento con ella, por mucho que Sonia sea difícil y respondona. Termina el ejemplo reflexionando sobre la mayor tolerancia que existe en nuestra sociedad a la violencia ejercida hacia los niños.

Este ejemplo me dio para unos cuantos momentos de reflexión. Desde que lo leí, cada vez que me planteo cómo criar a mi hija, cómo tratarla, cómo actuar con ella, pienso en cómo lo haría con mi marido, por ejemplo. No dejaría que Dani se hiciera daño a sí mismo, o cuando hace algo que me molesta o no me gusta, se lo digo o le pido que no lo haga. Igualmente, cuando Dani me pide algo (aunque sea tan nimio como un beso, un abrazo o estar con él) se lo doy de buena gana si está en mi mano, porque quiero que esté bien y hacerle feliz. Así que con mi hija no puedo hacer menos, aunque lo que me pida sea estar conmigo, tenerla en brazos, mimos o juegos, si puedo se los voy a dar sin dudarlo, sin pensar que la estoy acostumbrando mal, porque son sus necesidades y son tan importantes como las mías o las de su padre.

Está claro que con los bebés no se puede razonar, porque no lo entienden. Pero aunque hasta cierta edad, dos o tres años, las cosas tienen que ser como los padres decidimos, sin razonamientos o negociaciones, es importante pensar hasta qué punto ejercemos nuestra autoridad por el bien de nuestros hijos o sólo "para que no se nos suban a la chepa", o autoridad por autoridad. Hay que tener en mente que nuestros hijos nos quieren incondicionalmente, y lo que más desean es estar con nosotros y hacernos felices, exactamente igual que nosotros con ellos, con nuestras parejas, familia o amigos íntimos.

*Y maridito sexy.

martes, 13 de octubre de 2015

Cosas varias en martes y trece.

Hoy toca post popurrí, porque me apetece contar varias cosas, pero no me dan para una entrada entera. Así que punto por punto.

Guan: hemos tenido un puente completito, hemos pasado un día los tres por ahí, hemos hecho cosas de bodas (ya lo contaré más adelante, de momento no puedo), hemos celebrado el santo de mi suegra, hemos perdido la Sophie (gran tragedia), hemos visto a Fer y nos hemos reído mucho con el sobri.

Chú: llevamos un par de semanas que no dormimos ná de ná. Creo que no he dormido tan mal ni cuando la chiquinina era recién nacida (o las hormonas han hecho tan bien su trabajo que ya se me ha olvidado). Hemos tenido días de despertarse cada hora u hora y media. Ahora parece que vamos remontando un poco otra vez, anoche por ejemplo, se despertó sólo cuatro veces.

Zrí: al final ni he cambiado la ropa de verano ni nada. A ver si esta semana lo puedo hacer a ratos, porque empieza a hacer un tiempo regulero. Lo que me recuerda...

For: vaya asco de día que hace hoy. Ya dejo de llorar.

Faif: he descubierto un blog que me mola mogollón. Se llama Lorzagirl y es lo más gracioso que he leído en mucho tiempo. He estado un par de semanas leyendo su blog de principio a fin, y ahora me da la impresión que Lorz, Zarajota, Bebechan (ahora Niñachan) y Bebekun son como de la familia.

Sics: mi hija me sigue enseñando cosas. Primero fue que si las cosas no salen como quiero, no pasa nada. Y ahora que da igual lo mucho que me anticipe o planee la crianza, ella tiene sus propias ideas y me lo hace saber bien claro. Todo viene porque yo llevaba un par de meses agobiada con cómo introducir la alimentación complementaria, si con papillas y purés o haciendo baby led weaning (básicamente introducir sólidos directamente). Lo primero hemos intentado darle papilla de cereales, leche con cereales en biberón, en vaso de aprendizaje, con cuchara... Y todas las veces ha dicho que nanay. Si embargo, si le doy un trozo de fruta, zanahoria o brócoli cocido, patata cocida o trozos de pan, lo acepta y le encanta. Así que mis tribulaciones las ha solucionado de un plumazo: ella quiere experimentar y jugar con la comida (y ya va comiendo algo), así que de purés y papillas, ni hablar. Ya escribiré una entrada más detallada sobre el tema.

Seven: hablando de temas de crianza, dos recomendaciones, el "monólogo" de Carles Capdevila (no tiene desperdicio) y este artículo sobre la alimentación de los niños, los complementos alimenticios y la publicidad.

Eit: el sábado me compré flores. Porque yo lo valgo. Bueno, las pagó Dani, así que aceptamos "el sábado mi maridito me compró flores". Porque yo lo valgo :P

Nain: tengo pendientes varias cosas. Entre ellas, una paella a medias con Andrea y otra sesión teta en el cine, que se me va a olvidar, una boda en Halloween en Segovia, un viaje a Dublín en noviembre que será el primer vuelo y viaje al extranjero de Sofía (y según se porte, empezar a planear viaje para el año que viene), una visita al Ikea, ir a la guarde para empezar a planear la incorporación y adaptación (miedo me da), varias entradas sobre maternidad y crianza (siento el monotema), ir a la pelu y convencer a Dani para ir a Cuenca el finde de la Almudena.

Y ya.

viernes, 9 de octubre de 2015

En brazos... o porteando.


#sicb2015

Esta semana es la semana internacional de la crianza en brazos. La peque siempre ha sido muy de brazos. Las siestas que se echa encima de mí, nunca se han podido comparar a las que duerme en el carro o en la cama. Y el carro de paseo sólo lo quiere a ratos. Por eso nuestra mochila Emeibaby, ha sido mi salvación (o la salvación de mi espalda) desde que la empezamos a usar cuando tenía menos de un mes. Y por eso quería hablar un poco de mi experiencia en el porteo.

Desde antes de quedarme embarazada ya me llamaba la atención ver a mamás y papás llevando a sus bebés pegaditos en una mochila, fular o bandolera. Sabía que cuando fuera mamá quería llevar así a mi bebé porque me producía mucha ternura. Durante el embarazo me fui informando de la diferencia entre los portabebés tradicionales y los ergonómicos, y de los beneficios de éstos últimos para el desarrollo del bebé (la postura respeta el desarrollo de la espalda y la cadera del niño) y para la comodidad de los padres (los ergonómicos suelen repartir el peso del bebé entre los hombros y la cadera, con lo que se puede llevar más peso sin que te duela el cuello o los hombros).

No voy a hablar en profundidad de los beneficios del porteo (un par de artículos interesantes aquí y aquí), pero sí de lo que ha supuesto para mí, para Dani y para la chiquinina. Como digo, la peque no aguanta mucho rato separada de mí o de su padre, así que la mochila nos ha permitido hacer muchas cosas que no se pueden hacer (o cuesta hacerlas) con un bebé en brazos. Cosas como las tareas de casa, comidas o cenas fuera de casa, hacer la compra, ir a sitios donde es complicado llevar un carro, vacaciones o excursiones, todo ha sido más fácil con la mochila, básicamente porque te deja las dos manos libres. Además, Dani y yo siempre decimos que la mochila es mágica: es meter en ella a la niña y se suele quedar frita en menos de cinco minutos, por lo que también viene muy bien cuando tiene sueño pero le cuesta dormirse.

Y además es que nos encanta a todos. A la peque le gusta sentirse cerca de mamá o papá, y ahora que ha crecido y saca la cabeza, le gusta ir cotilleando todo desde las alturas. Y a mí (y a Dani creo que también) me encanta la sensación de llevarla pegadita, poder ir dándole besitos en la cabeza, cómo se queda frita con la cabeza apoyada en mi pecho o cómo me mira desde la mochila cuando va despierta.

A veces me acaba doliendo la espalda o los hombros, es verdad. Normal, si la llevo muchas horas encima, pero no más de lo que me dolería llevándola en brazos. Son ya casi siete kilazos de lechona... A veces otros padres me preguntan si no me resulta incómodo, si no me molesta, y me cuentan que ellos dejaron de portear a los dos o tres meses porque les dolía llevar a su peque. Y yo que soy muy prudente no digo nada, pero pienso que seguramente no tenían un portabebés ergonómico. A veces me cruzo con mamás o papás que portean y nos miramos como con comprensión. A veces veo a mamás y papás que portean niños grandes (de dos o tres años) y veo donde quiero llegar, porque las satisfacciones que nos ha traído la mochila en estos seis meses han sido muchas y no quiero que se acaben pronto.



sábado, 3 de octubre de 2015

Seis meses.

Hace seis meses que la chiquinina llegó para quedarse y a mí me parece increíble lo rápido que se ha pasado este medio año. Este mes ni siquiera me ha dado tiempo a escribir la entrada con antelación, así que si me queda un poco churro, es porque está hecha así, sobre la marcha.

Este mes la peque ha mejorado un montón la coordinación mano-boca. Ya se lleva a la boca cualquier cosa que cae en sus manos, y los juguetes y mordedores los manipula para morderlos por la parte que más le guste. Ha empezado a echar mano a las cosas que quedan a su alcance, con lo que hay que tener mucho cuidado cuando la tenemos sentada encima. Se mantiene sentada con apoyo y ya hace la croqueta para ambos lados con bastante soltura. En el carro ya la llevamos un poco más incorporada, porque si no, no hay manera de que aguante un rato. Empieza a hacer los cinco lobitos cuando se lo canto, o algo parecido, y se ríe un montón cuando la lanzo al aire. Hemos pasado de los ajos y los nnngaaanngaanngaa, a variaciones con ma, pa y ba... Eso sí, es la campeona mundial de pedorretas, es un no parar.

El sueño es lo que me trae por el camino de la amargura. Desde hace una semana o diez días ha empeorado bastante y se despierta entre cinco y ocho veces por la noche. Vamos, que no aguanta ni dos horas seguidas a veces. Sé que es una etapa, que su sueño está evolucionando, está adquiriendo las fases del sueño, y eso hace que se despierte cuando pasa de una fase a otra. Llegará un momento en que vuelva a dormir varias horas seguidas, pero ahora es agotador para mí. La mochila sigue siendo su mejor amiga para las siestas. Eso sí, para dormirse por la noche, cada vez tarda menos rato.

Seguimos con la teta a todas horas. El lunes, que vamos a revisión, la enfermera nos contará cómo empezar con la alimentación complementaria. De momento la peque ha probado la pera, la manzana y el zumo de naranja. No le he dado ninguna papilla, sólo trozos grandes de esas frutas cuando yo las estaba comiendo, para que las chupe y vaya experimentando con el sabor y la textura. La pera le gusta mucho y la chupa con tanta intensidad que va sacando algo de chicha. No sé si le están saliendo ya los dientes porque a veces muerde los juguetes como si le molestase, y está todo el día babeando. Los baberos no le duran medianamente secos ni medio asalto.

Estuvo un par de días medio mala, vomitó varias veces y las cacotas eran raras, pero como no dejó de comer y estaba contenta, no fuimos al pediatra. De peso, debe andar cerca de los siete kilos, aunque ya nos lo dirán el lunes en la revisión. A ver si esta vez no le dan fiebre las vacunas.

Al coche le ha cogido un poco de manía últimamente, no sabemos por qué. Antes se quedaba siempre dormida y ahora no hay manera. Siempre se coge un berrinche antes de dormirse en la silla. Lo único que le calma un rato son los tarados que cantan en peto (léase cantajuegos), sobre todo si son los pollitos o la taza en bucle unas treinta veces. Así luego me levanto yo tarareando soy una taza, una tetera... y no sé por qué...

En fin, que cada día está más guapa. Tiene unos ojazos enormes y lo mira siempre todo con mucha curiosidad. Le está saliendo bastante pelo en la cabeza, por las zonas que antes sólo tenía pelusilla, y lo tiene bastante más claro que cuando nació. Sigue siendo bastante tranquila y mientras tenga a su madre cerca y esté en brazos de su padre o míos, ni se la oye. Yo la llevo conmigo a todas partes, en estos seis meses aún no nos hemos separado más que lo que tardo en ducharme o alguna siesta que me echo mientras ella se queda con papá. Creo que es lo que ahora necesita (o necesitamos las dos). Ya vendrá la "conciliación familiar" dentro de un par de meses a golpearnos con la dura realidad. Pero hasta entonces, nos seguiremos disfrutando.