sábado, 23 de abril de 2016

El día del libro.

En mi familia, la que he formado con Dani y ahora la chiquinina, existe la tradición milenaria, no es por exagerar, e importada de la época en que Dani vivió en Barcelona, de celebrar Sant Jordi. Ya lo he dicho otros años, me parece una forma muy bonita de celebrar dos de las mejores cosas que hay en esta vida: la lectura y el amor.

Así que, este año, para variar un poco porque siempre es Dani el que me compra un libro y una rosa, he comprado libros para todos. Para la chiquinina un cuento muy bonito (y de hojas duras para que pueda jugar con él) que se llama ¿Quieres ser mi amigo?. Para Dani un libro para padres frikis que, no podía titularse de otra manera: ¡Yo soy tu padre!. Y para mí una guía de París que tiene hasta un plano plastificado (el culmen de gozo para un cuadradito como yo). Es la Citypack de El País Aguilar.


Y además la peque se ha llevado otro cuento de parte de los abuelitos, que se llama El monstruo de colores, un libro sobre emociones con unas ilustraciones muy chulas.


Pues no sé si hoy me tocará rosa, pero celebrar el día del libro es una tradición genial.

PD: Con la muerte ayer de (el artista anteriormente conocido como) Prince, me acordé de un sketch de La Hora Chanante.



"Espera, ya Boy George". XD

Sé que es un poco irreverente en estos momentos, pero también es un homenaje irreverente para un artista transgresor.

jueves, 21 de abril de 2016

Soñar es gratis...

Esta semana, sorprendentemente, está siendo menos dura de lo que esperaba. Después de haber pasado casi toda la semana pasada en casa, no la estoy llevando muy mal. También es verdad que estoy empezando el jueves, que laboralmente no suelen acabar bien. Los jueves me gustan porque tengo poco trabajo y lo suelo dedicar a ver de forma individual a mis pacientes. Pero los jueves también, a última hora tenemos la reunión general, lo que suele hacer que salga del trabajo de mala leche. Luego se me pasa rápido, porque voy a buscar a la chiquinina y con ella todo se me olvida. Pero sí, los jueves suelen ser buenos y malos a la vez. Como todo en esta vida.

Noto que ya tengo la cabeza en París, y eso que me quedan nueve días para irnos, pero me hace especial ilusión. Miro el mapa de la ciudad y planifico lo que vamos a hacer los dos días escasos que estaremos allí. Sin ser exagerada, que con una bebé de un año tampoco es plan de hacer turismo extremo, pero ya nos veo paseando por esas avenidas enormes, enseñándole a Dani la torre Eiffel, Notre Dame o las vistas desde el Sagrado Corazón, descansando en cualquiera de sus plazas o a la orilla del Sena, y en una terraza tomando él una cerveza y yo un Chardonnay o un Sauvignon blanc, mientras le damos a Sofía un trozo de baguette para que se entretenga. Luego la realidad no se parecerá nada a mis planes, pero soñar despierta mola un montón. Espero que, por lo menos, no nos llueva mucho.

También tengo en la cabeza la semana de playa que vamos a pasar en Junio, y estoy empezando a tener más presente el súperviaje que estoy planificando para Agosto: un road trip por Escocia. Visto que los road trip se nos dan bien, estamos a punto de pasar al modo experto, con niña y conduciendo por la izquierda :P

Y ná, que a ver si este finde hace bueno y convenzo a mi maridito para que me lleve a algún sitio chulo. Voy teniendo ya necesidad de sol y buen tiempo. Las golondrinas (o los vencejos) ya están por aquí y cuando las oigo por las tardes me trasladan a los días de verano que están por llegar. Tengo ganas de buen tiempo, de quitarme ropa de encima y pasar más horas en la calle. Tengo ganas de llevar más a Sofía al parque, a que disfrute comiendo arena, mientras aprende a usar la pala y el cubo. Tengo ganas de terracitas y de usar mi terraza.

Y en esas estoy, soñando y esperando que lleguen cosas buenas.

domingo, 17 de abril de 2016

Un año de lactancia.

El otro día vi un hilo en el "foro mamás" (como lo llama Dani, para mí es el foro de mamás hippies :P), de una madre que celebraba un año de lactancia con su bebé. Y, tonta de mí, fue cuando caí que yo también llevo un año de lactancia con mi chiquinina. Y eso es para celebrarlo.

Ya conté que los tres primeros meses fueron complicados. Muy duros, de hecho. Me recuerdo a mí misma pensando "Venga, que ya llevas un mes, sólo son seis meses de lactancia materna exclusiva". Por suerte, o por cabezonería, a los dos meses la cosa mejoró mucho y todo fue mucho más fácil a partir de ahí. Hasta los seis meses no me he tenido que preocupar de nada para alimentar a mi hija, sólo estar cerca de ella. Le he dado de comer en cualquier sitio donde lo ha necesitado. También ha facilitado las cosas que fuera verano, porque le he podido dar de mamar en todas partes sin pasar frío.

A partir de los seis meses, la lactancia también me ha facilitado mucho la introducción de la alimentación complementaria. Vamos que pudimos hacer la introducción directamente con trozos gracias a que seguíamos con la lactancia y que yo estaba en casa y podía seguir siendo a demanda. Porque hasta el año los bebés son lactantes y su comida principal tiene que ser la leche. En el caso de la chiquinina así ha sido. Eso ha ayudado a que ahora ya coma de todo, y eso que todavía no tiene ni un diente. Ahora que tiene el año sí que noto que come mucha más cantidad de comida en comparación con lo que mama. Mi incorporación al trabajo ha sido otro momento de adaptación, sobre todo para mis tetas, que han sufrido un poco los primeros días, pero ya están adaptadas al nuevo ritmo de comidas.

En este año nunca me he sentido incómoda o juzgada por darle el pecho a la niña. En todo caso, la gente suele mirar con curiosidad, porque sigue sin ser muy habitual ver a un bebé mamando. Al principio sí me molestaban un poco los comentarios de algunos familiares, cuando me decían que dar el pecho a demanda era muy cansado, sobre todo porque Sofía no aguantaba más de dos horas sin comer, ni siquiera con cinco o seis meses. Supongo que a fuerza de verla mamar siempre que ha querido y que yo nunca me haya quejado (porque no me parece cansado, peor sería preparar biberones) al final se han aburrido de hacer el comentario.

En este año he comprobado que la lactancia ayuda a perder peso. Sé que no le ocurre a todas las mujeres, pero yo estoy comiendo como una lima y ya peso cinco kilos menos que antes del embarazo. También es verdad que la reincorporación al trabajo ha sido un poco estresante y me ha hecho perder un poco más de la cuenta. Pero bueno, este año la operación bikini que no hago nunca, la tengo hecha por mí y por todos mis compañeros. Dani dice que a ver si dejo ya de perder kilos, que se los va encontrando él XD También dicen que la lactancia no hace que el pecho se caiga... En fin, pues habrá sido todo el cambio de peso, pero mis tetas ya no son las que tenía de veinteañera. Pero vamos, si esa es toda la secuela que va a tener la maternidad en mi cuerpo, me puedo dar por muy satisfecha. Bueno, las ojeras de oso panda y las arrugas de falta de sueño también están ahí, son cosas de ser madre.

Ahora entramos en otra etapa diferente, la lactancia prolongada, o a partir del año. Por suerte, tengo el apoyo total de mi pediatra, que cada vez que vamos a consulta (últimamente muchas veces, por los malditos viruses) me "amenaza" con que no se me ocurra ahora dejar de darle el pecho, que le siga dando todo lo que pueda, porque es lo mejor que puedo hacer por mi niña. También cuento con el apoyo de mi señor esposo, que ya está resignando a que mis pechos sean propiedad de su hija hasta que ya no los quiera XD Y cuento con mi propio convencimiento y cabezonería, que es muy grande. Estoy convencida de que la lactancia es lo mejor para las dos, y lo más cómodo, así que seguiremos con ella hasta que las dos queramos. Aunque es cierto que todavía hay días que me planteo el destete nocturno, porque llevo un mes que voy zombi por la vida. Este finde estamos intentando el plan padre. Ya veremos si funciona o nos toca esperar unos meses más.

Sé que a partir de aquí es más probable encontrarme con gente que no entienda por qué continúo dando el pecho. Está mal visto ver a un bebé que ya camina pegado al pecho de su madre. Bueno, no sé si mal visto, pero no suele ser lo habitual, por lo menos en nuestra sociedad. Hay muchos mitos y creencias erróneas sobre dependencia emocional, desnutrición, caries y más en relación con la lactancia prolongada, que están muy arraigados en el inconsciente colectivo. Yo misma, por ejemplo, hace cuatro o cinco años, recuerdo haber visto a un bebé de unos dos años en el metro, que se acercó a su madre y le pidió teta. La madre se lo sentó encima y le dio teta tranquilamente. Y recuerdo haber pensado que el niño ya era un poco mayor para tomar teta. Y ahora aquí estoy, llevando la contraria a mi yo del pasado XD

En fin, que no sé si nuestra lactancia durará otro año más, porque ya no me planteo ninguna meta y estoy muy contenta de haber llegado hasta aquí.

miércoles, 13 de abril de 2016

Viruses guanmortaim, salidas nocturnas y no-bodas molonas.

Venga, va. Ya me lo voy a tomar a cachondeo, pero esto de la guarde es un suplicio. El domingo caímos los tres malos, con mocos, tos y fiebre, y esta semana me he tenido que coger la baja (eso que no me cogía desde hacía años) porque no había manera de ir a trabajar hecha un trapillo. ¡Fiesta de pijamas de 72 horas! En fin, parece que ya estamos recuperados, pero vaya dos meses de guarde que llevamos...

Bueno, vuelvo al principio. El viernes le pusieron a la peque las vacunas de los 12 meses. Ya el viernes por la noche empezó con fiebre, y pensaba que era la reacción de las vacunas. Aunque luego, visto lo visto, debe haber coincidido con un virus o algo así. Al final no era revisión, sólo vacunas. Así que nos hemos quedado sin saber peso y talla hasta los 15 meses, que es la próxima revisión. Para mí que el bajón que tuvo cuando estuvo malita ya lo ha recuperado totalmente. La peque ahora sí que va ganando peso, se le nota en la ropa. Tanto, que nos estamos quedando sin ropa y estamos en proceso de compra para el verano. De momento no muchas cosas, pero ahora es cuando noto toda la ropa que nos prestaron para el primer año, y que ya no le sirve, ha sido un ahorro de pasta enorme. Por suerte para su cumple le han regalado mucha ropa y los abuelos siempre le están comprando cositas, lo que se agradece un montón, porque no tenemos ni bodys de más de 12 meses :S

Que me voy del tema. El sábado nos habían invitado a la no-boda de una de mis R pequeñas. No-boda porque se hizo pareja de hecho con su novio y tenían ganas de celebrarlo. Hasta el último momento estuve dudando si llevarme a Sofía, porque estaba medio mala y porque no me apetecía mucho separarme de ella. Sí, un año después sigo con hijitis, lo reconozco... Al final la dejamos con su abuela, que la dio de cenar y la durmió sin mayor problema. Sólo lloró un poco cuando la dejó su padre, después estuvo tranquila y durmió hasta que volvimos a buscarla a las doce y pico. Eso sí, el domingo cuando volvimos a comer a casa de la abuela, se puso a llorar un rato desconsolada porque debía pensar que la íbamos a volver a dejar allí :(

La no-boda me gustó un montón. La compañía genial, poder estar con mis resis mayor y pequeñas (aunque ya sean señoras adjuntas) es un gustazo. Es una pena que cada vez sea más complicado vernos, pero el esfuerzo merece la pena. La comida y los detalles, de lujo. Y el salir un rato a solas con mi señor esposo, pues fue recuperar un placer que tenía un poco olvidado, aunque sólo fuera un ratito. La verdad es que me lo pasé mejor de lo que esperaba, no me sentí muy culpable por haber dejado a la chiquinina, al menos en el momento. Al día siguiente cuando lloraba en casa de la abuela sí que me sentí un poco mal. En fin, que las salidas nocturnas en pareja es algo que echo de menos, pero no me importa esperar un poco para la siguiente :P

Y el domingo, yo ya me levanté fatal de mocos y tos, durante el día empecé con fiebre y por la noche cayó Dani, así que el lunes por la mañana nos fuimos todos juntos al médico, que nos recetó fiesta de pijamas unos días. Y en esas estamos. Dani ya ha ido hoy a currar, y mañana yo voy a por el alta y la peque vuelve a la guarde. A ver cuánto aguantamos hasta los siguientes viruses. Crucemos los dedos para que, por lo menos, nos respeten un par de semanas, que el día 30 volamos a París...

¿Será mucho pedir?

domingo, 3 de abril de 2016

Doce meses. El primer añito de mi chiquinina.

Mientras escribo esto, hace un año me estaba preparando para conocer a mi hija. Me vienen muchos recuerdos, endulzados por el efecto del tiempo y de las hormonas ;P

Hoy la chiquinina hace un añito. De verdad que se me ha pasado demasiado rápido. Han sido doce meses muy duros e intensos, pero también muy felices. Pero bueno, no voy a hablar de todo el año, sino del último mes, como siempre.

Este mes ha sido el primero completo yendo a la guardería. La adaptación ha ido mejor de lo que esperábamos. Come estupendamente las papillas y los purés que le dan allí. Tan bien que se nos está yendo un poco a tomar vientos el baby-led weaning. Está claro que con los purés come mucho más, aunque nunca le insisto para que coma si no quiere. Entre eso, y que este mes ya no ha estado malita (o nada fuera de lo normal para un bebé que va a guardería), creo que ha cogido bastante peso. En las revisiones, de los 8 a los 10 meses no cogió casi nada, pero en la de los 12 yo creo que va a recuperar bastante. Como no la tenemos hasta el viernes que viene, habrá que esperar, pero ha echado una barrigota importante. Por lo demás, ya come de todo, menos lo que no se le debería dar por edad, pescados azules grandes, marisco y frutos secos enteros. Es una suerte que no tenga ninguna alergia o intolerancia porque le podemos dar cualquier comida sin preocuparnos.

Ha estado malita, con varios días de fiebre, no sabemos si por un virus o una otitis. La pediatra le vio un oído regular, así que estuvimos una semana con antibiótico. También ha tenido mocos y tos, y me da que los dientes le han estado molestando estos últimos días, porque ha estado durmiendo fatal. Pero todavía no tiene ni un piquín, la tía. Menos mal que tenemos claro que los dientes no se le van a quedar ahí, porque cada vez que nos preguntan qué edad tiene y la ven sin dientes, nos ponen unas caras de preocupación... XD

El sueño este mes ha sido horroroso. Entre los días que ha estado mala, los dientes (o la crisis del año o lo que sea) y que yo me levanto antes de las siete, voy zombi perdida todo el día. Lo de incorporarme ha sido una gran putada para mi descanso nocturno. Pero bueno, me consuelo pensando que no hay mal que cien años dure (ni cuerpo que lo aguante). Los días buenos se despierta a mamar dos o tres veces, y los peores se ha podido despertar cada hora u hora y media. Y sí, por recomendación de la pediatra (y convicción propia) seguimos con la lactancia materna, todo el tiempo que nos dure. Aunque tengo que reconocer que cuando lleva varias noches durmiendo mal me dan ganas de destetarla y hacer el plan padre, el resto del tiempo lo seguimos disfrutando las dos y no mama muchas veces al día. Suelo darle sí o sí antes de levantarme, cuando llego de trabajar y para dormirla, y luego hay días que suele hacer otra toma entre la merienda y la cena. Y las tomas nocturnas, claro, que son entre dos y ¿ocho? ¿Diez? Los días que son más de cuatro pierdo la cuenta. En fin, esperemos que lleguen tiempos mejores pronto.

Sigue en plena etapa de balbuceo. La verdad, yo creo que todavía no ha dicho su primera palabra, aunque hay veces que dice má o memé, mirándome tan convencida que me hace dudar. Ya señala un montón, cuando quiere que le demos algo o quiere enseñar algo. Dice adiós con la manita, aunque la mayoría de las veces cuando ya nos hemos ido. Sigue siendo bastante siesa y cuesta bastante hacerla reír. Le encanta la música y es muy bailonga, en cuanto escucha alguna canción ya está dando botes o meneándose. Le encanta estar de pie y dar pasitos agarrada de la mano. Está en la fase de sacar cosas de los sitios y le encanta vaciar cajas de juguetes y cajones de casa. Las llaves y los mandos son los mejores juguetes que se le pueden dar. Y tirarlo todo al suelo desde la trona le mola cantidad.

Le sigue costando mucho irse con otras personas si estoy yo delante. Cuando no estoy, se porta fenomenal. Por ejemplo, por las mañanas con Dani o alguna vez que se ha quedado con la abuela o los tíos, no llora y está tan tranquila. Pero como esté mamá, entonces no le vale nadie más. Desde hace poquito empieza a colar si se la llevan a andar, pero en brazos no hay tu tía.

Y que está preciosa. Hace un par de semanas le cortamos el pelo por primera vez en una pelu. Fuimos a una que me recomendó mi cuñada, que la peluquera es muy respetuosa y tiene mucha paciencia, así que casi no lloró nada, solo algún puchero al principio. Le arregló la parte de atrás, los laterales y el flequillo. Cada día está más rubia, y los ojos parece que los va a sacar como los de su padre, grandes y marrones.

Y poco más. Este segundo año que empieza, intentaré seguir contando su desarrollo y cambios, aunque no mes a mes porque no me llega la vida pa tó. Intentaré que sea una vez cada tres meses pero no prometo nada. Aunque sí que seguiré dando el coñazo con el tema de la maternidad y la crianza.

Felicidades, chiquinina. Eres lo más bonito que hay en el mundo y me estás enseñando tantas cosas que sólo puedo estar agradecida por ser tu mamá.