miércoles, 26 de septiembre de 2012

Costa Oeste de EE.UU: La Ruta 66.

Sigo con nuestras peripecias en el viaje de fin de novios.

Este día, el miércoles, fue un poco más aburrido de lo que pensábamos.

Nos levantamos a las ocho y media y desayunamos, yo un baggle con queso de untar y un chocolate de máquina. Recogemos las cosas, hacemos las maletas y hacemos check out. Echamos gasolina, 48$. Dani conduce hoy, no le voy a quitar el placer de recorrer la mítica Route 66.

Ruta del día: Williams - Seligman - Historic Route 66 - Kingman - Desierto del Mojave - Barstow, 336 millas.

Ruta del día.
Vamos por la autopista hasta Seligman y allí cogemos la Ruta 66. Ya en la autopista vemos a unos moteros que cogen el mismo desvío que nosotros. Seligman no tiene mucho para ver, sólo la ambientación típica, algunos coches antiguos y muchos moteles y bares.

Detrás de los moteros, entrando en la Ruta 66.

Pasando por Seligman.

Ambientación típica.


La Ruta 66 en este tramo es una carretera de un carril por sentido, muy recta en la mayoría del recorrido y con muy poco tráfico. El paisaje no tiene mucha emoción tampoco. Lo que más me llamó la atención fueron unos anuncios que había , no sé si conservados desde los años 50 o de ese estilo. Cómo no, Dani pone el Born to be wild de Steppewolf para ambientar.

Anuncios antiguos.

Ambientación musical.

Vista de la Ruta 66.


Llegamos a Kingman bastante pronto, a las doce y media, pero como hay mucho camino hasta Barstow todavía, decidimos hacer ganas e ir a comer al Mr D'z, que había leído en el foro de Los Viajeros que es una parada casi obligatoria. La hamburguesa no me decepcionó, casi tan buena como la del Galaxy Dinner, y Dani se comió un hot dog gigante, acompañados por dos Cocacolas también enormes, todo por unos 25$. El ambiente del sitio también mola, ambientado en los años 50. Cuando terminamos de comer, como el pueblo no tiene mucho más que ver, cogemos de nuevo el coche para ir a Barstow.

Llegando a Kingman.

El Mr D'z

Peazo perrito que se comió Dani.

De camino pasamos por el desierto de Mojave, donde hay poco que ver, lógicamente, aparte de los trenes kilométricos (literalmente) que cruzan el país de costa a costa y los Joshua Tree (sí, como el disco de los U2). También me llamó la atención la cantidad de neumáticos y trozos de neumático que vimos en los arcenes de las carreteras. La verdad es que esta parte del camino fue muy poco entretenida, pero ¡ya estábamos en California!

El desierto de Mojave con sus Joshua Tree.

Peazo tren.

Arcenes llenos de trozos de neumático.


A media tarde llegamos a Barstow, a nuestro hotel, el California Inn Barstow. El hotel es un poco cutrecillo, pero tiene lo mismo que todos los hoteles: microondas, cafetera, nevera, wifi... Tiene hasta piscina, pero no la aprovechamos. Salimos a dar una vuelta a ver si encontramos un sitio para tomar algo. El sitio donde está nuestro hotel  está lleno de moteles, sitios de comida rápida y gasolineras, no está pensado para pasear, ya que casi no hay ni aceras y todos los sitios tienen aparcamientos enormes, pero no queremos ir a tomar una cerveza con el coche... Vamos andando a un bar irlandés que se ve desde el hotel. De irlandés sólo tiene un trébol de cuatro hojas y un anuncio de Guiness, en España lo llamaríamos tugurio, pero bueno... Tienen una oferta de cervezas locales a 2$, y las Bud son locales, asi que... Cuando llevamos un par de ellas el local empieza a llenarse de pandilleros y decidimos salir corriendo e ir a cenar.

Cenamos en un Ihop (que allí no sabía que significa Intenational House of Pancakes, casa internacional de tortitas ^^) que también está al lado del hotel. Es como la típica cafetería americana. Mola. Yo ceno unos crepes de pollo que no me puedo terminar, y Dani una tortilla de jamón y queso, con unas tortitas de regalo. De beber pido un iced-tea, que es de verdad, té con hielo, no un refresco de té, y está muy bueno. La cena nos sale por 24$. Rodamos hasta la habitación y a dormir.

Al día siguiente nos esperaban las secuoyas gigantes...

viernes, 21 de septiembre de 2012

Sigo siendo una víctima.

Como se puede ver en su página oficial, The Killers han sacado nuevo disco y se llama Battle Born. Todavía no lo he escuchado, sólo el single que presenta el disco, así que no puedo hacer una crítica del mismo.

Me encantan los Killers. Me flipó su primer disco, Hot Fuss, muchísimo y tuve una época que no dejaba de escucharlo. Me encantaba el sonido tan bailable y popero que tenían. Pensaba que iban a ser un grupo de un discazo y luego iban a versionarse a sí mismos eternamente, pero cuando sacaron el segundo, Sam´s Town, me llevé un sorpresón. Nada de versionarse, el sonido era bastante diferente, mucho más cercano al rock, con varias canciones que te costaba poco imaginarte a un estadio de fútbol lleno coreándolas. Su mejor disco, sin duda alguna. Luego llegó el éxito, Sawdust (un disco de caras B, rarezas y esas cosas que hacen los grupos en la cresta de la ola) y discos en directo. El tercer disco, Day&Age, me resultó un poco más regulero. Tiene buenas canciones, como Spaceman o Joyride, parecía que volvían al sonido poperillo, pero con un punto más discotequero y hortera, aunque es un disco que no me ha convencido mucho. Luego se separaron un rato, sacaron discos en solitario con más pena que gloria, y este año han vuelto a juntarse y han sacado Battle Born.

¿Y a qué viene todo este repaso? Pues a que el sábado pasado estuve en el único concierto que han dado en España para presentar el disco. Fue en el festival DCode en Madrid, en Ciudad Universitaria. Convencí a Dani para que me acompañara, ya que a él también le gustan (para ser unos poperillos de mierda).Ya habíamos ido a otro concierto en 2009, cuando sacaron el Sam's Town y fue uno de los mejores conciertos a los que he ido en mi vida. Hasta Dani dijo que fue muy buen concierto. Y no sólo por el sonido, las canciones o la pedazo de voz que se gasta Brandon Flores, sino por lo cercanos que son al público y el espectáculo que saben dar.

Bueno, pues en el DCode no me decepcionaron. A pesar de tocar sólo poco más de hora y media (por ser un festival), lo dieron todo, el señor Flowers se mostró muy cercano y simpático, no se dejaron casi ningún éxito de los discos anteriores (cosa que se agradece) y las que tocaron del nuevo sonaban bastante bien, parece que han vuelto un poco al sonido de Sam's Town. Y son tan majetes, con esa cara de buena persona que se gastan XD

Runaways.




Aunque cuando estábamos en Las Vegas (de dónde son ellos) no podía dejar de acordame de esta otra:



Creo que son una de las mejores bandas actuales, y han demostrado que no pierden su sonido y su buen directo a pesar del éxito que han tenido.

PD: En el DCode también pude ver a Supersubmarina, que tocaron menos de una hora y con un sonido un poco regulero (luego leí en feisbuk que no habían podido hacer prueba de sonido y se notó mucho, no se oía ná al Chino). A pesar de ello, estuvieron bien, en su línea, aunque no me pude despendolar y bailar tanto con cuando voy con Andrea XD
PD2: El título del post es raruno, pero tiene su sentido, y es que los fans de The Killers se llaman a sí mismos The Victims, las víctimas. No tiene mucho más.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Costa Oeste de EE.UU: El Gran Cañón.

Creo que esta entrada va a ser más larga, porque dedicamos dos días para ver el Gran Cañón.

El lunes otra vez Dani se despierta antes que yo pero, como la habitación tiene dos camas de matrimonio, se va a la otra cama a aprovechar la Wifi. Yo me despierto sobre las ocho. Nos duchamos, nos vestimos y bajamos a desayunar. Yo tomo cereales y una tostada. El café es odioso. Terminamos de recoger las maletas y devolvemos las llaves, porque la habitación ya estaba pagada en el check in. Hoy conduzco yo. Mi primera vez con un coche automático XD

No cuesta mucho acostumbrarse, y sólo doy un frenazo nada más cogerlo por poner el pie izquierdo en el freno y pisarlo a fondo pensando que era el embrague. Varias veces toco la palanca cuando voy a parar, pero Dani me avisa para que no la líe. Salimos a la carretera y a las pocas millas paramos en Horseshoe Bend, un meandro del río Colorado, bastante impresionante.

Horseshoe Bend.
Dani desafiando al vértigo, todo por el arte.


Ruta del día: Page - Horseshoe Bend - Flagstaff - Williams - Grand Canyon - Williams, 290 millas.

Ruta del día.
Nuestra primera idea era entrar al Gran Cañón por la parte este, según íbamos hacia el sur desde Page, y después, por la noche ir a Williams, que era donde teníamos el hotel, pero el GPS nos jugó la única mala pasada del viaje, o la carretera no estaba bien señalizada, y nos pasamos el desvío. Como había que hacer varias millas para dar la vuelta, decidimos continuar hasta Flagstaff y Williams, dejar las maletas en el hotel, y pasar la tarde en la South Rim, o la parte sur del Gran Cañón. El camino de Page a Flagstaff se me hace largo. Es una carretera de un carril por sentido, sin mucho tráfico, y recta en la mayoría del recorrido. Al final el cansancio se hizo notar.


No hay mal que por bien no venga, al llegar a Flagstaff, paramos y decidimos buscar un sitio para comer. En la guía que llevamos (la Trotamundos de Anaya, Parque Nacionales de la costa oeste de EE.UU.) recomiendan el Galaxy Diner. Es un sitio ambientado en los años cincuenta y dedicado a la Ruta 66. La ambientación es genial, te trasladas en el tiempo, pero lo mejor es la comida. Allí comimos la mejor hamburguesa de todo el viaje, sólo igualada por la del Mr D'z, en Seligman, también en la Ruta 66.  En el Galaxy también vemos otra de las guarradas culinarias del viaje, los "Floats" que son helado flotando en Cocacola... Argggg... Además, el sitio está muy bien de precio. Tomamos una bacon-cheese burguer, una hamburguesa a los tres quesos, una Cocacola y una Bud por 24$ más propina.

¿Estamos en 1950?

Arrrggghh....

Ummmm... ¡Ñam, ñam!


Después de comer seguimos hasta Williams. Son sólo quince minutos y por autopista. Al llegar al hotel nos espera la mejor sorpresa del viaje. El hotel está genial. Es el Days Inn Williams. La habitación es enorme y digna del mejor cuatro estrellas. Tiene nevera, microondas y cafetera, como de costumbre. Incluye Wifi y desayuno, y tiene una piscina climatizada y un jacuzzi. Hacemos check in y descansamos un rato en la habitación. A las cuatro salimos hacia el Gran Cañón, tenemos aproximadamente una hora de camino. La carretera hasta allí es de un carril por sentido y se hace pesada porque hay bastante tráfico. Entramos con el pase anual y nos dan los consabidos mapa y folleto del parque con toda la información necesaria. Nos lo tomamos con tranquilidad, mañana tenemos todo el día y la paliza en coche ha sido notable. Damos un paseo por el rim, el borde del cañón, hacemos unas fotos, y vemos atardecer.

La habitación del hotel.

La única palabra para describir la primera vez que ves el Gran Cañón es impresionante. Te impresionan las dimensiones que tiene, que son casi inabarcables, te impresiona la altura, los colores, la distancia al fondo, que casi no se ve, y al otro borde. El atardecer también te deja sin palabras. Los colores van cambiando del rojizo al verdoso y al azulado, mientras que el cielo cambia al revés, del azul al rojizo y al morado. Es alucinante. A pesar de tener una excursión de abuelos japos del imserso alrededor, sacando fotos a cholón y comentándolo todo XD





Un cóndor que pasaba por allí.




Volvemos a Williams y cenamos en el Denny's que hay al lado del hotel, porque es "tarde", las nueve y media, y el hotel está un poco apartado del centro de la ciudad. Tomamos cuatro Buds, yo unos espaguetis con albóndigas y Dani una tortilla de jamón y queso, por 32$. Me hace gracia que la camarera nos pida el pasaporte por pedir cerveza... Rodamos hasta el hotel y a dormir en la peazo cama comodísima.

El martes me despierto a las ocho, justo antes de que suene el despertador. Dani ya está mirando internet en el móvil. Nos vestimos y vamos a desayunar. Hay lo de siempre más salchichas: tostadas, bollos, cereales y gofres, fruta y zumos y un café asqueroso. Quién me iba a decir que echaría de menos el Starbucks. Cogemos el coche para ir al Gran Cañón. Hoy conduce Dani. No hay mucho tráfico, pero cuando llegamos a las once sí que hay un poco de cola para entrar al parque. Pasamos por la cola "Pre-paid", que es para los que ya tienen entrada y es más rápido.

Aparcamos el coche y vamos al supermercado que hay dentro del parque para comprar agua y algo de comer. Después cogemos el bus que nos lleva hacia la parte oeste del rim. Vamos a Maricopa Point y a Powell Point y después hacemos andando un trozo del Rim Trail, que va justo por el borde del cañón, tanto que a veces da vértigo y todo. Hace mucho sol y me quemo un poco los hombros a pesar de la crema de factor 50. En uno de los miradores nos comemos un bocata a la sombra disfrutando de las vistas. Seguimos viendo los miradores de la ruta, pero con el bus, porque hace mucho calor. En cada mirador hay una parada y puedes subir y bajar del bus todas las veces que quieras. Volvemos al parking a media tarde y cogemos el coche para volver al hotel. Después de la experiencia, he decidido que, si alguna vez vuelvo al Gran Cañón, tengo que bajar al río, aunque sea bajar andando y subir en helicóptero XD


Una de las pocas vistas del Colorado.

Aquí también se veía el rio.

Una vista panorámica para hacerse un poco mejor a la idea de lo monstruoso de las dimensiones...



Cuando llegamos al hotel, decidimos probar la piscina climatizada. Una gran idea porque sólo hay una pareja cuando llegamos y se van al rato, por lo que nos queda la piscina y el jacuzzi para nosotros solos. Estamos allí más de una hora, relajándonos. Luego nos pegamos una ducha y cogemos el coche para ir a Williams, que está a un par de kilómetros del hotel, pero el camino es por carretera y no me gusta la idea de ir por el arcén siendo de noche. Además, como en casi todas partes en los Estates, hay mucho sitio para aparcar en el centro del pueblo. Williams es como un parque temático de la Ruta 66. El pueblo sólo tiene la calle principal, que está llena de restaurantes, bares y tiendas de souvenirs de la Ruta 66. Dani se compra una placa con el símbolo de la ruta, y tienen cualquier objeto que se pueda imaginar con el símbolo. Damos un paseo por el pueblo, por la calle principal, que es la propia Ruta 66.

La calle principal de Williams es la mítica Ruta 66.

Cenamos en un italiano, en el que la comida que pedimos está buenísima.Dani pide una pizza bianca, yo unos fetuccine Alfredo y 4 cerves (las mías, sin alcohol) por 50$. No me acuerdo del nombre del restaurante y no lo apunté, pero con lo pequeño que es el pueblo no tiene mucha pérdida. A las nueve ya estamos de vuelta en el hotel. Dani se hubiera quedado tomando otra cerveza en un bar de moteros de la Ruta 66, pero yo estoy agotada. Como siempre, aprovechamos un rato la wifi del hotel y caigo inconsciente sin darme cuenta.

Y, aunque ya hemos visto un trozo de la mítica carretera, el día siguiente lo dedicamos entero a hacer un tramo de la Ruta 66.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Costa Oeste de EE.UU: Antelope Canyon y Monument Valley.

Después de una semana con Dani de vacaciones en la que no he tenido tiempo de actualizar, sigo con mi diario del viaje a los Estados Unidos. Hoy uno de los días más intensos del viaje, en el que vimos dos parques nacionales en un sólo día... ¡Y vaya parques!

Pasen y vean :P

El domingo a las siete y media Dani ya está despierto, pero yo remoloneo hasta las ocho. Bajamos a desayunar. En este hotel hay más variedad y desayuno un té, una tostada, dos mini-magdalenas de arándanos, un yogur de melocotón y un huevo cocido. Cuando terminamos vamos a la oficina de Antelope Canyon Tours, que está cruzando la calle. Pagamos la excursión que son 35$ cada uno. Con la excursión te llevan hasta el cañón y un guía navajo te lo enseña. Sin excursión, hay que ir en coche hasta la entrada del parque, paga la entrada y allí contratar un guía que te lleve hasta el cañón y te lo enseñe. Sale un poco más barato, pero si lo contratas todo de primeras no hay que esperar la cola para pagar a la entrada del parque. Antes de salir, van llenando los coches, que son camionetas y la gente va detrás. Primero montan a los grupos grandes, para no separarlos y las parejas nos quedamos al final, para el último coche. Casi mejor, cuanto más tarde sea, más vertical estará el sol y mejor será la luz en el cañón.

El camino de ida es tranquilo. La guía que nos toca nos va enseñando todo, nos dice dónde sacar fotos bonitas, e incluso las saca ella con su móvil y nos las enseña para que veamos cómo quedan. Como dice Dani, son fotos de wallpaper, las que se ponen de fondo de pantalla en el ordenador. En este caso las fotos son mejores que el sitio en sí. El cañón es más bien una garganta de arenisca de unos 200 metros, que no tardamos más de media hora en recorrer. Además hay mucha gente y resulta difícil sacar fotos sin que salga alguna cabeza o alguna mano o la cámara de alguien.

La camioneta en la que nos llevaron.

La entrada al cañón.

El interior de Antelope Canyon.





El "interior" de la camioneta, de vuelta.
En definitiva, Antelope Canyon mola, pero lo masificado que está le quita bastante encanto. Aunque no lo quitaría de la ruta, me parece interesante verlo si se tiene la oportunidad.

La vuelta a Page en la camioneta es más accidentada porque la guía va a toda leche para no llegar tarde a la siguiente excursión. Al llegar a Page, pasamos por el hotel para que Dani se cambie de ropa, porque hace más calor del que pensábamos, y cogemos el coche para ir a Monument Valley.

Ruta del día: Page - Monument Valley - Scenic Drive US-163 - Page, unas 280 millas.



Comemos por el camino, en un McDonalds en Kayenta. La entrada al parque son 5$ por persona y no vale el pase anual porque está gestionado por los indios navajos, igual que Antelope Canyon. Al entrar en el parque nos llueve un rato y esperamos dentro del coche, lo que empieza a ser costumbre. Y yo blasfemando del desierto y la madre que lo parió.

Al rato para de llover, nos hacemos unas fotos desde el mirador del visitor center y cogemos el coche para hacer el recorrido del parque. Es un recorrido circular, más o menos, en el que hay diferentes miradores donde parar para hacer fotos y contemplar el paisaje. Si no hace mucho calor y puedes ir con las ventanas bajadas, casi parece que vas en caballo por un decorado de western, por el paisaje y por todos los baches del camino, que parece que vas cabalgando XD. Lo que recomiendan en el parque es que no entres en el recorrido con un coche muy bajo, deportivo, porque el camino es de tierra y con muchos socavones. En el mirador de John Ford nos encontramos con otra pareja de españoles, que están haciendo casi el mismo recorrido que nosotros pero al revés y nos cuentan un poco sobre el Gran Cañón y nosotros a ellos sobre Las Vegas. Cuando terminamos el recorrido salimos del parque y cogemos la US-163 hacia Mexican Hat. A unas pocas millas del parque está el punto donde grabaron la escena de Forrest Gump, donde se cansa de correr, y me hace ilusión hacer unas fotos allí. Hechas las fotos, volvemos hacia Page. De vuelta echamos gasolina en Kayenta, 43$. Son dos horas de camino por el desierto, atardeciendo y el paisaje es bastante impresionante. Además, vemos a lo lejos una tormenta gigante cuando estamos llegando a Page.

Llegando por la carretera ya se ven las "mesas".

Vista desde el centro de visitantes, lloviendo.

Sale el sol.

Desde el mirador Jonh Ford.

Vista desde abajo.
En la Scenic Drive US-163

De vuelta las vistas desde el coche eran impresionantes.

La peazo tormenta, que por suerte no tuvimos que atravesar.

En Page decidimos ir a cenar al Sleckers, pero está cerrado. ¡Mierda! Me quedo con las ganas de comer una hamburguesa, que tenían una pinta buenísima. Son las nueve y es domingo, no entendemos muy bien los horarios estadounidenses... Vamos a otro restaurante que está a la vuelta de la manzana llamado Dam Bar. Tomamos cuatro Buds, Dani pide un steak y yo tomo pasta, lo que nos sale por 60$ más propina. Nos vamos al hotel dando un paseo ya que está muy cerca. Recogemos las maletas y preparamos todo para el día siguiente, que nos espera un largo camino hasta Williams y el Gran Cañón.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Dos meses casada.

Esto lleva diciéndome Dani toda la semana... Que el viernes hace dos meses que nos casamos... Y lo dice muy ñoñito y cariñoso, resulta muy gracioso ^-^

Ayer, precisamente, estuve tomando café con mi madre, unas amigas suyas y sus hijas, que eran amigas mías en el colegio, pero hacía muchos años que no nos veíamos. Al parecer les había impresionado mucho saber que me iba a casar, y yo pensaba normal, yo tampoco había pensado que me iba a casar... Pero no, resulta que no era por mi anterior alergia a firmar unos papeles por lo que se habían sorprendido, sino porque les había hecho plantearse que también están en edad de casarse. Bueno, en ese caso ya no es cosa mía, por tener edad de casarse, hay mucha gente que lo hace mucho antes (y mucho después, también). En fin, que me hace gracia, porque supongo que les he hecho sentirse como me sentía yo cuando Isa se quedó embarazada... muy mayor y adulta XD

Pues eso, que además, me preguntaban todo el rato ¿Y qué tal la vida de casada? Y yo decía que exactamente igual que antes. Creo que ya lo he dicho antes, pero mi vida cambió mucho más cuando nos fuimos a vivir juntos. Y ahora noto el cambio de estar parada, pero si siguiese trabajando, mi vida sería exactamente igual que antes de la boda. Bueno, no. No es cierto del todo. Ahora tengo muchos, muchísimos buenos recuerdos del día de la boda y del viaje de fin de novios (que continuará con su reportaje en breve, lo prometo). Eso son dos grandes experiencias que han enriquecido mi vida.

En fin, que me alegro que mi relación siga siendo la misma, porque me gusta mucho como está, ya sea arrejuntados o con un papel que diga que somos un matrimonio.

Y esta noche a celebrarlo a las fiestas del pueblo, y a ver los fuegos artificiales. Qué romántico, ¿no?

Y ya.

martes, 4 de septiembre de 2012

Más festivales veraniegos.

El fin de semana del 24 y 25 de Agosto me fui con mi inseparable compañera festivalera a Astorga para disfrutar de otro de nuestros festivales musicales veraniegos, el Intro Music Festival. Este festival ha sido organizado por Dani Martínez, un cómico que participa en Otra Movida, el programa de Florentino Fernández, aparte de hacer otras cosas... Esta era la primera edición del festival, y el cartel era inmejorable para nosotras: El viernes Second, Iván Ferreiro y Love of Lesbian, y el sábado Cooper, Supersubmarina y Lori Meyers. Si cambias a LoL por cualquier otra cosa, ya hubiera sido perfecto :P

En fin... La cosa es que estuvimos buscando alojamiento, pero demasiado tarde, así que nos tocó acampar en la zona del festival. La zona de acampada estaba muy bien, un parque todo lleno de césped y árboles. Había duchas y baños en un polideportivo, justo cruzando la calle. Lo malo es que eran las fiestas del pueblo y la noche del sábado no pudimos dormir hasta las seis de la mañana porque el parque estaba en la zona de botellón, con todos los adolescentes del pueblo con sus coches, bebiendo y con la música a toda pastilla. Además (aunque esto no tenga nada que ver con el festival) pasamos bastante frío por la noche, a pesar de ir con los sacos y una manta.

Sobre el ambiente del festival, la verdad es que es de los que más me ha gustado. La gente bastante joven (no como el Sonorama...) y casi no vimos a nadie muy pasado de nada, así que por ese lado bien, aunque la gente en la zona de acampada no se comportó tan bien.

Los conciertos eran en la plaza de toros, muy cerca de la zona de acampada, pero algo retirado del pueblo. Había barras de bar fuera de la plaza, pero no se podía meter bebida dentro. Aunque tambien hay que decir que dentro la bebida estaba bien de precio, nos apretamos unas cuantas copas a cuatro euros y lo mejor es que el vodka que tenían era Absolut y se notaba que no era garrafón. Sobre los grupos, genial. Disfruté muchísimo los conciertos de Second, Supersubmarina y Lori Meyers, como esperaba, se mantuvieron en su nivelazo acostumbrado. Iván Ferreiro bien, se notan las tablas que tiene, y nos reímos con su guitarrista espídico como en el Ebrovisión de hace dos años. Love of Lesbian, nos fuimos a dormir, porque ya estábamos en ello en la grada mientras tocaban. Y Cooper, bastante bien, no les conocía pero me gustó la música que hacen.

Sobre el pueblo, la verdad es que se notaba que era el primer año de festival, porque en muchos bares no estaban preparados para atender a tanta gente. En general no nos pareció un sitio para ir un fin de semana a tomar vinos y tapas, son más de cocido maragato, así que habrá que ir en invierno. Eso sí, el vino del Bierzo muy rico :)


Lo que más me gustó del festival fueron los conciertos, el cartelazo y lo que disfrutamos con ellos. Lo que menos me gustó fue la falta de organización, se notaba que era el primer año. El domingo no abrían las duchas hasta las doce, con lo cual nos fuimos sin lavarnos ni la cara... El que coincidiera con las fiestas del pueblo tampoco fue buena idea, aunque yo al principio pensara lo contrario. Tampoco me gustó que el festival no informara a través de internet, nos enteramos de los horarios de los conciertos por otra página, porque el festival no tenía ni página web propia. ¡¡¡Que estamos en el siglo XXI!!! Aprended del Sonorama (en ese aspecto) que tiene hasta aplicación para smartphones...

Veredicto: volvería si el cartel es tan bueno como este año y con alojamiento en el pueblo.

Y un poco de musicote.