sábado, 31 de diciembre de 2016

Despidiendo el 2016.

Éste ha sido un año que se me ha pasado demasiado rápido. Ha tenido sus cosas buenas y malas, como todos, pero ha sido mucho menos intenso que el año pasado. Lo mejor creo que ha sido que Dani, la chiquinina y yo hemos encontrado el equilibrio como familia de tres. Parece que las cosas fluyen más fáciles, sobre todo en la rutina del día a día. De lo peor ha sido que mi madre ha estado bastante pachucha y no termina de remontar. A ver si el año que viene se recupera del todo. Pero bueno, voy con mi repaso.

Empezamos el año bastante regular, en enero la peque estuvo ingresada, a finales de febrero empezó la guardería y yo empecé a currar, y las dos lo llevamos bastante mal. También terminó mi puerperio y empecé a sentirme yo misma nueve meses después del parto. Después, hasta el verano, la vida pasó entre trabajo, viruses, el cumpleaños de mi chiquinina, hicimos el plan padre, fuimos a Mundaka en semana santa y a París en el puente de mayo, le salió el primer diente a Sofía, nació nuestro segundo sobri que es un bollito precioso, fuimos una semana a Conil a finales de junio y pensamos que nos quedábamos sin conejo justo antes de las vacaciones.

En verano la chiquinina se soltó a andar solita, pasamos bastante calor y algunas tardes de piscina con los abus, curré como una desgraciada mientras todo el mundo se iba de vacaciones, y a finales de agosto fuimos al pueblo e hicimos un peazo viaje increíble por Escocia. Nos putearon con la guardería pero al final fue para mejor. En verano también le salieron otros tres dientes a la peque, uno de ellos escocés. Y fuimos a un festival de música con la chiquinina, a ver a Izal y a Second (fue por la tarde, era gratis y estuvimos sólo un rato, no somos muy cafres XD).

Y el otoño se me ha pasado en un pestañeo. Ha hecho muy buen tiempo y le hemos dado mucho al parque, con el totoán y el pupo. A Dani le cambiaron el turno y ahora llega antes a casa, lo que agradecemos un montón. La chiquinina en verano decía muchas palabras, pero en estos tres meses ya habla muchísimo. Se casó mi hermano y lo celebramos como está mandado. Hace poco nos hemos quedado sin asistenta y ha sido una gran tragedia, después de tener su gran ayuda unos meses, se hace muy cuesta arriba volver a tener que dedicar tanto tiempo a limpiar. Este otoño también llevo más tiempo con mocos y tos que bien del todo, parece que la que se está inmunizando soy yo, en vez de la niña. En el puente de diciembre fuimos a Lisboa y nos encantó (sí, tengo un par de entradas pendientes). Y en las últimas semanas a la peque le han salido a la peque otros dos dientes y tres muelas.

Otros hechos, algunos chorras y otros interesantes: he ido al cine dos veces (sí, en todo el año), aunque la idea era ir tres veces, y a dos cenas / fiestas, aunque estuviera en casa antes de que cerrase el metro. He hecho de travel planner y me encanta preparar viajes aunque no sean para mí, me podría plantear trabajar en eso. También me he planteado cambiar de trabajo y dedicarme a otra cosa porque la vuelta al curro fue realmente dura, pero ya estoy mejor. He vuelto a tomarme algún vinico, con la cena, porque la peque ya aguanta toda la noche del tirón, y qué bien sienta después de un duro día de trabajo. La revista Time dice que ha sido el año de The Reaper, por todos los personajes públicos que han fallecido. Algunos me han dado más pena que otros, como Alan Rickman, Gene Wilder o Carrie Fisher... Hemos votado dos veces y ha servido de poco. También me he avergonzado de vivir en Europa y ver lo que hacemos con los que vienen buscando seguridad y un futuro. Y Leonardo Dicaprio ganó el Oscar™ :P

Ha sido un año de adaptación, el año en que mi bebé creció demasiado deprisa, y un año muy viajero, y aunque sólo sea por eso, por todos los sitios en los que hemos estado los tres juntos, lo recordaré con una sonrisa en la boca.

También ha sido un año de darle bastante al Instagram, así que ahí va también un resumen gráfico:


Y para el año nuevo no hago propósitos, sólo le pido salud para mi familia y poder seguir disfrutando de ellos como hasta ahora. Y algún viajecito también estaría bien. Y no voy a pedir que nos toque el euromillon porque nunca cuela.

Pues eso, que feliz año nuevo. Que 2017 os traiga salud, amor de los vuestros y mucha tranquilidad, que el resto es accesorio.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Los entrañables, guanmortaim (o nuevo disco de Travis).

Este año Travis sacaron disco. Siempre es una alegría escuchar algo nuevo de estos chicos, o bueno, ya más bien señores, que han pasado por delante de nuestros ojos de ser los vecinos guiris del quinto con los que te irías de cañas a hippie cuarentón buenrrollero (por lo menos el cantante lo parece XD). Aún así, siguen pareciéndome muy entrañables y cercanos, y tienen un sentido del humor con un toque ácido que se refleja siempre en sus vídeos. Se nota que son Escoceses :)

Y sobre el disco, hasta hace poco no le he dado unas cuantas escuchas con tranquilidad. Me gusta mucho. Tiene toda la esencia de Travis: un sonido muy cuidado, con unos arreglos muy característicos, un pop fácil, optimista, que habla de lo que nos ocurre a todos. Es más de lo mismo, pero es algo que no cansa porque lo hacen muy bien y es su estilo inconfundible.

En fin, toda esta parrafada para poner un vídeo. Me hizo mucha gracia cuando lo vi, me encanta la canción y tiene cameo de Daniel Bruhl, que aquí no hace de malo.



Y ya.

Bueno, sólo decir que esta noche empieza el invierno. Ya no se acerca, ya está aquí. Lo bueno es que en breve los días empezarán a ser un poquito más largos. Y que, aunque no tengo vacaciones, la próximas dos semanas sólo tienen cuatro días laborables. Y que nos esperan varias celebraciones familiares y con amigos. Y dar y recibir muchos regalitos. Y ver a la peque fliparlo porque este año ya se entera de todo. Y que pronto el resumen del año. Espero.

Y ya de verdá.

lunes, 19 de diciembre de 2016

30 days music challenge (como me da la gana).

Corre un meme/reto por las redes sociales y el Internet, que consiste en, durante 30 días, poner una canción cada día con unas características determinadas. Como no me gusta spamear el feisbuk de mis amigos y suelo hacer un poco lo que me da la gana, lo voy a hacer aquí y en una sola entrada. Así, quien quiera lo puede ver y quien no, lo puede ignorar olímpicamente.

Este es el reto original:


Y ahí va mi versión:

Día 1: Una canción que te guste con un color en el título. Al principio Coldplay me gustaban bastante y Yellow era una de mis favoritas, además de mi color favorito.



Día 2: Una canción que te guste con un número en el título. Los míticos Celtas Cortos, que escuché muchísimo en mi adolescencia. 20 de Abril.



Día 3: Una canción que te recuerde el verano. Esta me recuerda a tomar un mojito el Conil, así que supongo que me recuerda al verano. Fuel Fandango con su Shiny Soul.



Día 4: Una canción que te recuerde a alguien que te gustaría olvidar. Hubo un tiempo en que quería olvidarle, ahora ya sólo forma parte de una etapa de mi vida. El estanque de Héroes del Silencio.



Día 5: Una canción que hay que escuchar a todo volumen. Si no se escucha a todo volumen, no tiene gracia. Song 2 de Blur.



Día 6: Una canción que te dé ganas de bailar. Cuando salíamos de juerga era sinónimo de bailoteo a tope, y siempre que la escucho se me mueve el cuerpo sin querer. What you know de Two Door Cinema Club.



Día 7: Una canción para conducir. Mi canción favorita para empezar un viaje. Sultans of Swing de Dire Straits.



Día 8: Una canción sobre drogas o alcohol. Los más grandes, Cigarettes and alcohol de Oasis.



Día 9: Una canción que ponga contenta. Es raro, porque no habla de cosas felices, más bien de insatisfacción, pero la escucho y me pone de buen humor. Tecnicolor de Supersubmarina.



Día 10: Una canción que te ponga triste. Me pone un poco melancólica aunque me encante, siempre que escucho Push de Matchbox Twenty.



Día 11: Una canción que nunca te cansas de escuchar. The Killers nunca me cansan y For Reasons Unknown una de mis favoritas.



Día 12: Una canción de tu preadolescencia. Nunca fui muy de boy bands, ni de solistas ñoños, menos mal que me dejaron un disco de Bon Jovi y no me pasé al bakalao... Pero voy a poner una que me encantaba cantar a voz en grito, Ironic de Alanis Morissette.



Día 13: Tu canción favorita de los 70. Hay bastantes canciones que me gustan de los 70, supongo que por culpa de Dani, pero una de mis favoritas es Rock'n'roll de Led Zeppelin.



Día 14: Una canción que te gustaría que sonase en tu boda. Como ya pasó mi boda, pondré la que más me gustó. Fly me to the moon de Frank Sinatra.



Día 15: Una canción que sea una versión de otro artista. Iba a poner Romeo and Juliet de los Killers, pero como no me quiero repetir mucho diré Hush de Kula Shacker



Día 16: Uno de tus clásicos favoritos. Uno de mis más clásicos han sido Green Day y Basket Case es una de mis más favoritas.



Día 17: Una canción que cantarías a dúo en un karaoke. Me moriría de vergüenza si canto en un karaoke, pero puestos a hacer el ridículo... Don't go breaking my heart.



Día 18: Una canción del año que naciste. Los ochenta no son mi fuerte musicalmente hablando, así que pondré a Police, que siempre están bien.



Día 19: Una canción que te haga pensar en la vida. My Eyes de Travis me hace pensar mucho en lo que cambia la vida.



Día 20: Una canción que tenga muchos significados para ti. La escuché mucho en una época de mi vida en que pasé por el despecho, la exaltación de la amistad y el reencuentro conmigo misma, If things where to go wrong de Deluxe.



Día 21: Una canción que tenga un nombre en el título. Como no puedo hacer este reto mencionar a Phoenix, diré Napoleon Says.



Día 22: Una canción que te haga tirar para delante. Me gusta mucho la mentalidad de cambio, de seguir y no estancarse, que transmite Mi Realidad de Lori Meyers.



Día 23: Una canción que debería escuchar todo el mundo. Todo el mundo debería escuchar el tributo a la mejor canción del mundo, o Tribute de Tenacious D.



Día 24: Una canción de un grupo que te gustaría que no se hubiese separado. Ains, me tengo que repetir con Oasis. Voy a decir Whatever, que es una de mis favoritas.



Día 25: Una canción de un artista que ya no esté vivo. Uno de los más grandes, Freddie Mercury.



Día 26: Una canción que te haga querer enamorarte. Una de las canciones de amor más bonitas que he escuchado, Love Song #1 de The White Buffalo.



Día 27: Una canción que te rompa el corazón. Cada vez que la escucho me da ganas de llorar y desde que soy madre, mucho más. Me resulta inimaginable pasar por un dolor así. Tears in Heaven de Eric Clapton.



Día 28: Una canción de un artista que te encante su voz. Hace no mucho he descubierto que me encanta la voz de Eddie Veder.



Día 29: Una canción de tu infancia. Phil Collins se escuchaba bastante en mi casa y Hang in long enough me gustaba un montón.



Día 30: Una canción que te recuerde a ti misma. Voy a decir Great DJ de The Ting Tings, porque es alegre y bailonga, es facilona y sencilla, sale una rubia guapa (:P) y porque la llevé muchísimo tiempo como tono en el móvil y cada vez que la oigo la asocio con eso XD


lunes, 12 de diciembre de 2016

¿No querías dientes? Pos toma.

Que la chiquinina lleva un poco de retraso en la dentición creo que ya lo he comentado alguna vez. En su primer (y único hasta ahora) cumpleaños no tenía ni un diente fuera, y fue con trece meses cuando le empezó a salir el primer diente, uno de los incisivos centrales inferiores. Que sea tardía con los dientes no nos preocupaba, porque su primo mayor también fue tardío y el pequeño va por el mismo camino. Aunque resultaba más raro para los demás lo de darle comida sin triturar y la niña sin un dientecico con que ayudarse XD

Con el orden de erupción de los dientes tampoco ha sido muy normativa. Entra dentro de lo normal, pero no es lo habitual que le salgan primero los incisivos laterales superiores y después los centrales... Esto fue en Agosto, que entre Agosto y Septiembre le salieron los cuatro de arriba, y desde entonces no habíamos tenido más erupciones, hasta la semana pasada. Antes de irnos a Lisboa le empezó a salir uno de los incisivos laterales inferiores y una semana después ya tiene casi fuera los dos incisivos que le faltaban y los dos premolares de abajo. Los premolares de arriba se supone que salen antes que los de abajo, pero no he podido vérselos aún y cualquiera mete un dedo en esa boca de tiburón que tiene ya...

Ni los tiempos ni el orden, aquí vamos por libre

En fin, y para terminar de llevar la contraria, a pesar de que le salen los dientes por andanadas de tres o cuatro a la vez, no hemos notado nada hasta que los tiene ya fuera. Ni culo rojo, ni babeo, ni fiebre, ni dolor, ni dormir peor... Lo único que he notado yo, todas las veces que le han salido dientes, es que durante un par de semanas cambia el agarre al mamar y me es un poco más molesto, porque me roza un poco con los susodichos dientes, pero después vuelve a mamar normal.

¿Y no muerde? La verdad es que era uno de mis mayores miedos cuando se fue acercando el momento de la dentición, pero nunca me he llevado ningún mordisco serio. Un par de pellizcos dolorosos sí, pero como ya va entendiendo, simplemente le digo que no haga eso, que me hace daño y parece que lo ha entendido.

¿Cuando no tenía ni un diente venga a darle trozos de comida y ahora que parece una piraña y puede comer de todo sigue con la teta? Sí, soy de hacer lo que me da la gana. Lo que creo que es mejor para mi hija, como la inmensa mayoría de los padres del mundo.

Ale, dentro de nada con sonrisa Profident XD

Edición de última hora: después de escribir la entrada me atreví a meter un dedo en la boca de la piraña y, efectivamente, le está saliendo también uno de los premolares de arriba. Dos dientes y tres muelas a la vez, y sin decir ni pío, la chiquinina.

viernes, 9 de diciembre de 2016

El colecho no es por j*der (simulado y en diferido).

Hace unos meses escribí una entrada sobre cómo habíamos llevado a cabo el plan padre. Resumiendo mucho, la chiquinina cuando me incorporé a trabajar se despertaba cada hora y tomaba teta en cada despertar. Yo me moría de sueño y cansancio. No queríamos descolechar, pero sí intentar un destete nocturno. Así que Dani empezó a dormir a su lado y tranquilizarla él cuando se despertaba, y después de pocos días la niña empezó a dormir del tirón toda la noche.

Después de todo el verano durmiendo bastante bien, casi siempre del tirón, o como mucho con un despertar, hace un mes me hice la valiente e intenté volver a dormir en mi lado de la cama y al lado de la chiquinina otra vez. Todo empezó una noche que Dani salió de cena y como llegó a altas horas de la madrugada, yo me acosté en mi lado para que la peque no tuviera toda la cama para rodar. Esa noche dormimos bastante bien, así que decidí volver a cambiar a mi lado de la cama. El problema fue que el fin de semana se despertaba muy temprano y le daba teta para que se durmiera otro rato. A veces funcionaba y podíamos dormir un poco más. Pero ese despertar también empezó a hacerlo entre semana, y como a las cinco y media o seis de la mañana. Lo justo para no poder volverme a dormir antes de que suene el despertador y quitarme casi una hora de sueño. Como a lo bueno se acostumbra muy bien y rápido el cuerpo, pero volver a lo regular cuesta un huevo, ese despertar me estaba matando. Y se juntaba con que desde que soy madre tengo el sueño muy ligero y cualquier ruido o movimiento ne despierta. Y si es mi hija que me pega una patada en la cara cuando da una de sus vueltas en la cuna, pues peor... Como ya no es un bebé de tamaño recién nacido, cuando se atraviesa en la cuna y da vueltas, pues acaba con los pies o la cabeza en la cama o en la cara/riñones del que esté a su lado.

Así que después de intentarlo un par de semanas, hemos vuelto al plan padre con Dani durmiendo a su lado guanmortaim, pero además hemos bajado un poco el somier de la cuna, para que no pueda rodar a la cama y dar patadas y cabezazos. Y bueno, la peque ha vuelto a dormir del tirón, así que supongo que al final no habrá sido casualidad... Por su parte no tenemos mucha queja, creo que un día se despertó pidiendo teta y yo me fui un rato al salón mientras Dani la calmaba, pero no hemos tenido mayores dificultades.

En fin, que llegará el momento en que la peque quiera irse a su cuarto a dormir sola, y echaremos de menos todo esto, sus ronquiditos, sus patadas, sus despertares pidiendo teté, o cuando se despierta con una sonrisa de oreja a oreja y dice hola mamá, hola papá y nos da besos y abrazos a los dos. Pero también será el momento en que vuelva a recuperar mi lado de la cama, me da a mí XD

Eso sí, lo de dormir doce horas del tirón como cuando era adolescente, yo creo que ya nunca lo recuperaré, independientemente del colecho, que duerma sola o acompañada, en mi cama o en otro sitio. Supongo que es lo que tiene hacerse mayor...

*El título de la entrada tiene su origen en esta frase que escribí en la entrada anterior que hablaba sobre el tema: El plan padre no es para que por las noches se fastidie el susodicho, en lugar de la madre, por mucho que mi marido se empeñe en chincharme con esto. Desde entonces el susodicho siempre dice que el colecho no es por j*der.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Casi de puente.

Hoy tengo ya mentalidad de puente y no me apetece mucho currar, así que, aquí estoy, actualizando el blog en lugar de curar pacientes XD

Y es que me quedan pocas horas para estar en el aeropuerto, y poco más para llegar a Lisboa. Al parecer nos va a llover un montón, pero bueno, qué se le va a hacer... Estamos entrenados después del viaje a Escocia, así que no nos vamos a amilanar por un poco de agua.

Tengo muchas ganas de pasar unos días con mi maridito sexy y mi chiquinina, los tres solos, sin nada más que hacer que dormir, comer, pasear y disfrutar de Lisboa. A ver si lo de dormir, nos deja un poco la peque XD

Y si podemos turistear un poco, pues mejor. Un poco de anticipación ^-^

Foto de Nol Anders. 
Foto de Ramón Peco
Foto de Bex Walton

jueves, 1 de diciembre de 2016

Viaje en coche por Escocia (XII). Vuelta a casa y consejos.

Venga, voy a cumplir mi palabra y, aunque sea en el último momento, terminar el diario de viaje por Escocia antes de irnos a Lisboa. Nos vamos mañana, lo sé. Pero yo cumplo.

Como los dos días anteriores, nos levantamos para desayunar a las ocho y media. Y como los desayunos anteriores tomamos tostadas y huevos revueltos con cosas. Cuando terminamos de desayunar, recogemos las cosas y pagamos la habitación, 300£, con tarjeta. Hemos quedado a las nueve y cuarto con el taxi de Kids Cabs. Llega puntual, con una silla para que la peque pueda hacer el trayecto hasta el aeropuerto con seguridad. El conductor es un señor muy majo, que se pasa todo el viaje dándole conversación a Dani, aunque a Dani no le hace falta que le den mucho hilo para pegar hebra XD

Llegamos al aeropuerto sobre las diez y nos cuesta 27 libras, con la propina 30 al final. Entramos en la terminal y facturamos la maleta. Las tarjetas de embarque las llevamos ya impresas de casa. Pasamos el control de seguridad, aunque hay bastante gente y a Dani le toca que le revisen la maleta de mano, así que la chiquinina y yo le esperamos mientras tanto. Cuando nos volvemos a organizar todo el equipaje de mano que llevamos, pasamos por la tienda de la terminal y compramos un whisky para mi padre. Miramos la puerta de embarque pero todavía no está puesta, así que tenemos que esperar un poco mientras Sofía corretea dando vueltas a las maletas y a nosotros. Cuando ponen la puerta de embarque, vamos para allá. Está literalmente en la punta de la terminal, así que hay que andar un rato. Al final llegamos a una sala de espera donde está la puerta, que es bastante pequeña y acaba petadísima de gente. Le cambiamos el pañal a la chiquinina antes de embarcar y le damos un yogur. Embarcamos de los primeros, ventajas de viajar con niños :P

El vuelo sale sobre las doce y llega a Madrid como a las tres. Durante casi todo el vuelo la peque se echa la siesta encima de mamá. Se despierta cuando estamos aterrizando en Madrid. Al llegar, recogemos la maleta y vamos a comer algo, allí mismo en la terminal, que nos queda todavía una hora y pico de metro hasta casa. Al final llegamos a casa sobre las seis de la tarde, bastante cansados, pero muy contentos con el viaje. Todo salió a pedir de boca, no tuvimos ningún percance grave y nos llevamos muchos recuerdos preciosos de esa tierra tan espectacular.

Algunos consejos e ideas.

  • Comprar casi todo allí, en los supermercados hay de todo, incluso si se quiere comer de bocadillos. Es cierto que es un poco más caro que es España, pero si se quiere viajar ligero de equipaje, es una opción estupenda.
  • Los escoceses son muy amables y cercanos. El acento no es un problema. Ya comenté que me daba miedo enfrentarme a ese acento tan cerrado, pero en cuanto ellos ven que eres de fuera, intentan hablar mucho más despacio y claro, y no hay problema de comunicación.
  • Pagar con tarjeta casi siempre. Nosotros preferimos no cambiar mucho dinero en efectivo en los viajes, para evitar posibles pérdidas o robos, y lo que supone. En casi todos los sitios puedes pagar con tarjeta. Sólo nos pusieron problemas en un par de Guest House, que no tenían esa posibilidad.
  • No entrar en todos los castillos. Al final hay dos tipos de castillos en Escocia, los que están en ruinas, que no tienen mucho que ver por dentro, y los que están reconstruidos, que al final son muy parecidos por dentro unos a otros. El de Stirling y el de Edimburgo me parecen imprescindibles, el de Glamis estuvo bien porque era más moderno, me quedé con las ganas de el de Eilean Donan, pero no hubiera entrado en muchos más.
  • Llevar entretenimiento para los desplazamientos en coche si se viaja con niños. Al final hemos hecho muchos kilómetros, 1600 en siete días, y muchas horas de coche porque las carreteras no son muy allá. Así que los capítulos de La Patrulla Canina y otros juguetes han sido nuestra salvación con la peque. También intentábamos que los desplazamientos coincidieran con sus siestas, así era mucho más llevadero para ella.
  • Si viajas con un bebé, mejor hacerte con un buen portabebés (ergonómico, por favor), porque el carro es inviable en muchos sitios. Incluso en Edimburgo no lo vi muy adaptado para los carritos de bebé, pero también es verdad que no me iba fijando mucho. Aunque cuestas y escaleras hay para aburrir. 
  • Al conducir invertido, el copiloto ayuda. Tener a alguien que te vaya recordando, sobre todo en los cruces, que te tienes que mantener a la izquierda, ayuda mucho a no despistarse. Y más cuando llevas muchos kilómetros y estás cansado de conducir, que acabas poniendo el piloto automático. El coche me parece imprescindible para visitar Escocia, es de las cosas que más nos echaban para atrás, pero al final no ha sido tan terrible. Eso sí, también me parece interesante contratar el seguro sin franquicia porque lo más complicado es calcular donde está el coche (a tu izquierda y no a tu derecha, como estás acostumbrado) y algún roce se le puede hacer fácilmente.
  • Llevar ropa de abrigo y de lluvia, aunque vayas en Agosto. El tiempo es muy variable. Lo mismo te levantas y el tiempo está para ir en manga corta y a las dos horas te cae la del pulpo y baja la temperatura diez grados. Nosotros llevamos unos impermeables con un forro polar desmontable, y nos han hecho muy buen apaño. Y llevar calzado cómodo e impermeable también está bien. Nosotros no hemos hecho senderismo, pero sí que acabas por caminos de tierra o zonas poco urbanizadas, que si llueve encima se convierten en barrizales, así que calzado todoterreno. La peque también llevaba un impermeable amarillo, para no perderse por las Highlands XD

Y yo creo que ya no se me ocurre nada más. Me da penica terminar el diario, aunque ha sido un curro importante. Espero que le sirva a alguien que esté planificando visitar Escocia.

Y yo ya estoy con un pie en Lisboa, así que cuando volvamos, seguiré dando el coñazo con nuestros viajes :P

domingo, 27 de noviembre de 2016

Y ahora, traductora.

Bien es sabido que las madres cumplimos múltiples oficios en el desempeño de nuestra maternidad: chef, chófer, enfermera, limpiadora, animadora de ocio y tiempo libre, maestra, proveedora, directora financiera, fotógrafa, guardaespaldas... Pero últimamente la que más me llama la atención es la de traductora. En las últimas semanas la chiquinina ha tenido una explosión del lenguaje alucinante. Cada día dice varias palabras nuevas, pero todavía le cuesta pronunciar. Yo, que estoy con ella todas las horas del día menos las que estoy currando, pues la voy entendiendo a base de ensayo y error.

-Mamá, esche...
-¿Esche? ¿Qué quieres, cariño?
-Esche, ¡amooo!
-Vamos, sí, ya vamos. Pero no sé qué quieres...
-¡Ameee!
-¿Hambre? ¿Tienes hambre?
-Tí. Esche.
-¿Leche?
-Tí.
-Acabáramos...

Y así todos los días. Algunas veces me entero y otras no. Y cuando estamos con otros, voy traduciendo para los demás.

-¡Abuuuu! Pitáaa.
Mi madre me mira con cara de no entender nada.
-Abuela, que quiere pintar.

Así que cuando la niña dice algo, los demás suelen mirarme para saber qué le pasa o qué dice. Eso sí, cuando suelta una parrafada tipo amanischepitichiaiéeeee... y todos me miran se me queda la misma cara de tonta que a los demás, aclaro que no la he entendido, mientras ella nos mira con cara de perdonarnos la vida XD

Me imagino que esto acabará en unos meses y lo echaré de menos, como muchas cosas que ya van pasando y se recuerdan con ternura*.

Y hablando de lenguaje, esta semana creo que es la primera vez que hemos oído a la chiquinina nombrarse a sí misma claramente. El viernes le estaba enseñando un vídeo que salía ella no hace mucho tiempo y se reconoció, se señaló y dijo Tutía. Es normal que me parezca la niña más bonita y más lista del mundo, ¿no? XD

*El otro día vi en el feisbuk que la última vez que la peque se echó una siesta encima de mamá fue el día de mi cumpleaños. Y los primeros meses parecía que nunca iba a dormir en otro sitio que no fuera en mis brazos... Ains, qué rápido se pasa todo, aunque en el momento parezca eterno :)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Varias cosas variadas.

Un revoltijo de cosas, que todavía no he terminado la última entrada del viaje a Escocia, y llevo un montón sin actualizar.

Primero. La peque parece que ya está recuperada. Estuvo varios días con algo de gastroenteritis que se le juntó con mocos y tos. El apogeo fue el sábado, que tuvo casi 39° de fiebre. Llevamos como diez días durmiendo bastante mal, con varios despertares durante la noche, pero sorprendentemente el fin de semana hemos dormido hasta tarde los dos días. Tarde son las diez, un lujazo para cualquier progenitor reciente. En fin, que parece que ya está bien, con los mocos y un poco de tos, pero que son los habituales de estar en la guardería.

Segundo. Estoy releyendo mi propio blog desde el principio. La razón no es un narcisismo exagerado, sino que en enero hace diez años que empecé a escribirlo. Mientras lo hago, estoy sintiendo una mezcla de emociones muy curiosa. De las primeras entradas siento sobre todo vergüenza ajena. ¿Y por qué ajena si soy yo la que escribió aquello? Pues porque me cuesta mucho reconocerme en algunas cosas de aquella veinteañera posadolescente y salidorra XD Después siento pena y rabia con algunas cosas, sobre todo comentarios malintencionados y lo mal que me lo hizo pasar una "amiga". También añoranza de otras amigas de verdad con las que ya no tengo contacto. Pero sobre todo siento mucha alegría y morriña de muchas cosas buenas e increíbles que me han pasado estos diez años. Probablemente aquella Ana de 2007 se hubiera puesto loca de alegría si hubiera podido saber el futuro que la esoeraba: conocer al hombre con quien iba a compartir su vida, conseguir dedicarse a la profesión por la que estaba luchando, independizarse, conocer a nuevos amigos increíbles, casarse, tener el regalo más maravilloso del mundo en forma de una chiquinina que le hace rebosar de amor, viajar por medio mundo... No sé si dentro de diez años seguiré escribiendo este blog, pero espero que la futura Ana de 2027 pueda escribir algo parecido a esto (qué vértigo da pensar en eso).

Tercero. Nos queda una semana para irnos a Lisboa de puente. Ains, qué ganas. De momento dan buen tiempo, pero tan a largo plazo y en esta época es difícil predecir. Mientras no los llueva los cuatro días me conformo. Me apetece un montón, sobre todo desconectar del curro unos días. Después me esperan unas semanas un poco chungas en el trabajo, de más curro, así que me va a venir bien cargar pilas para terminar bien el año. Y a ver si termino la entrada del viaje a Escocia antes de irnos a Lisboa, que siempre me pasa lo mismo y se me acumulan los viajes.

Cuarto. Menos mal que mañana ya es viernes. Se me está haciendo la semana eterna. Últimamente siento bastante conflicto en relación con la chiquinina y hacer planes sin ella. Por un lado me apetece hacer cosas, como ir al cine y a una fiesta de cumpleaños que tenemos el sábado por la noche. Pero por otro lado me siento mal porque todavía lo pasa regular cuando la dejamos con alguien. En fin, que me imagino que es ley de vida y normal, tanto lo mío como lo suyo, pero cuesta. Supongo que como yo tampoco llevo bien la separación, se lo transmito a ella, pero también es pequeña aún para entender nada. Con lo claro que lo tenía hace unos meses, que no cambiaba nada por estar con ella y lo que va cambiando la perspectiva con el paso del tiempo. En fin, ya veremos si nos animamos a salir de fiestuqui como cuando éramos veinteañeros o nos quedamos en casa como los padres maduritos que somos XD

Y quinto. Aunque no sea viernes, un poco de musicote nunca viene mal. Además es una costumbre que tenía al principio del blog, que he ido perdiendo, y las buenas costumbres hay que conservarlas. Últimamente escucho mucho AOR (me imagino que por ser una madre madurita XD), pero ayer me vine en coche al trabajo, y a la vuelta empezó a sonar Phoenix, y a pesar del día gris, el atasco y la mierda de reunión que acababa de tener, me dio un subidón increíble. Es que me encantan profundamente.


martes, 15 de noviembre de 2016

De la niña del exorcista (o incidentes caseros de madrugada).

Muero de sueño. Y escribo esto en el tren porque si me pongo a leer se me cierran los ojos.

Esta noche la cosa prometía nada más empezar. Cuando nos metimos en la cama, Dani me preguntó ¿se ha hecho caca la niña? Yo acerqué la nariz al pañal pero fue poco revelador porque tengo una buena congestión. Se acercó él a oler y al parecer no hacía falta meter la nariz en el pañal. Es una de las mayores ventajas de estar acatarrada, ser inmune a la peste de las cacas infantiles. Pero tiene la desventaja también de no enterarte de cuándo ha hecho caca tu hija. Por suerte Dani se levantó a cambiarla y después se durmió enseguida (la niña, no Dani, que también, pero es menos importante), así que no fue tan malo como parecía. En el transcurso de la jugada yo me fui al salón, porque me había tomado una copa de vino con la cena y si la peque me huele, pide teta impepinablemente.

A eso de la una de la madrugada (y a esas horas llevamos ya un par de horas durmiendo normalmente), oí un blurp a mi lado. Me quedé dos segundos pensando qué podía ser cuando se repitió el sonido y me di cuenta que era la chiquinina vomitando. Y ahí empezó la juerga. Le digo a Dani que encienda la luz pero la niña ya ha vomitado en la sábana, el saco de dormir, el pijama, el body y su propio pelo porque estaba boca arriba. La incorporo para que no se atragante con la siguiente arcada y no se me ocurre otra cosa que ponerle la mano para que no manche más la cama. Con la mano rebosante le pido a Dani una toalla y me trae una toallita de bebé... No sé cómo le miré, pero no muy amorosamente. Cuando trae la toalla, la chiquinina parece que ya ha echado todo lo que tenía que echar y me levanto a cambiarle el pijama, el body y limpiarle el pelo. Mientras, Dani cambia la sábana de la cuna e intenta limpiar el saco, cosa que resulta imposible. Nos volvemos a meter todos en la cama.

La chiquinina se quedó como en trance unos minutos, tumbada a mi lado y cogida de la mano, sin pestañear casi. Pero volvió a la carga. Esta segunda vez fui un poco más rápida en sacarla de la cama, pero no lo suficiente, y se manchó el pantalón del pijama y nuestra sábana bajera, así que vuelta a cambiar todo... Todo esto se repitió una vez más, aunque la última ya no hubo que cambiar nada, porque fui bastante rápida en reaccionar (y eso que me estaba quedando dormida) y la peque ya no tenía mucho que echar, la pobre.

Al final, a las dos y pico se quedó dormida acurrucada contra mí, y ya nos atrevimos a apagar la luz e intentar dormir el rato que nos quedaba. La chiquinina hizo la croqueta hasta la cuna y la tapé con una manta y no se ha movido el resto de la noche.

Por la mañana ha tomado teta y la hemos llevado a la guardería, y no me han llamado porque esté mal, así que tiene pinta de que le haya sentado mal la cena y no de gastroenteritis (o cruzo los dedos para que no sea, plis).

Ains, lo que me he acordado de Lorz y sus desventuras con algún incidente parecido. Sobre todo cuando he llegado al trabajo y la mano aún me olía a vómito, después de tres o cuatro lavadas...

Argh.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Viaje en coche por Escocia (XI). Edimburgo, New Town.

Nuestro último día en Escocia, vamos a seguir explorando Edimburgo. Aunque el tiempo no está ayudando mucho, el día anterior disfrutamos mucho del Old Town.

Nos levantamos y para las ocho y media estamos listos para el desayuno. Desayunamos tostadas y huevos con cosas (yo champis, Dani bacon). Nos duchamos, y la chiquinina lo pasa regular porque la ducha es tipo lluvia, la tengo que duchar en brazos. Cuando estamos listos, cogemos el bus en la puerta del alojamiento y nos lleva a North Bridge en diez minutos. Ese día vamos a ver el New Town. Subimos a Calton Hill y hacemos unas cuantas fotos de las preciosas vistas de Edimburgo. Hay bastante gente haciendo lo mismo que nosotros, así que es complicado sacar fotos sin que salga algún turista. Bajamos hacia Princes Street y la peque ya se queda dormida en la mochila, no perdona su siesta mañanera. Damos un paseo viendo los edificios y el parque. Entramos en el Primark a comprar algo de ropa para la peque y un regalo para nuestros sobris. Pasamos un rato en los jardines para que la chiquinina ande y juegue un rato. Vamos hacia el final de la calle y como empieza a llover un poco, buscamos un sitio para comer. Terminamos en un italiano que se llama Ask. Tienen menú infantil y nos pimplamos una botella de rosado para celebrar nuestro último día en Escocia.

Vistas desde Calton Hill.
Calton Hill.
Scott Monument en Princes Street.
El castillo desde los jardines de Princes St.
Uno de los bancos de los jardines, que está dedicados a personas ya fallecidas.
Vistas del Old Town.
Jugando por los jardines.
Otra vista del castillo.
Después de comer volvemos dando un paseito por Rose St hasta North Bridge otra vez, planificando ya nuestro siguiente viaje (posible road trip por el norte de Italia, puente en Copenhague, sur de Francia con nuestro coche... Me encanta planificar cuando aún no hemos vuelto XD). La chiquinina se vuelve a dormir un rato en la mochila. Vamos hasta la Royal Mile para comprar algunos detalles para la familia: bufandas de lana escocesa para las abuelas y las tías, a Sofía una Nessie para la bañera, a los cuñados unas camisetas, al abuelo le cogimos una botella de whisky en el aeropuerto porque no me atrevía a meterla en la maleta, por si se rompía. Compramos algo para cenar en la habitación y nos volvemos para hacer la maleta.

Una última vista de Edimburgo desde North Bridge.
Aprovechamos la wifi para mirar cómo ir al aeropuerto y decidimos pedir un taxi. La señora del alojamiento nos comenta que su marido es taxista, y que los niños normalmente van el el propio cuco del carro o abrochados con el cinturón en el regazo de un adulto. Como no nos convence mucho llevar a la chiquinina así dentro de un taxi, Dani busca por Internet una empresa de taxi con sillas para bebés. Habla con ellos por teléfono y quedamos al día siguiente a las nueve y cuarto. Queríamos estar en el aeropuerto sobre las diez porque el vuelo salía a las doce. Hacemos la maleta, cenamos lo que habíamos comprado (incluido un trifle que nos recuerda a un episodio de Friends) y a dormir.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Viaje en coche por Escocia (X). Edimburgo, Old Town.

Ya estamos en Edimburgo. Vamos a estar dos días enteros disfrutando de la ciudad. Pero lo primero que tenemos que hacer es ir a devolver el coche que nos ha acompañado durante siete días de road trip.

Después de una noche regulera (la peque se ha despertado de madrugada y la cama no es muy allá), estamos listos para el desayuno a las ocho y media, aunque la peque ya ha desayunado un yogur en la habitación. Hay otras dos parejas mayores desayunando. Tomamos café y tostadas, y yo, unos huevos revueltos con bacon. Cogemos el coche y vamos a dejarlo a Arnold Clark en Seafield. Buscamos de camino una gasolinera para dejar el deposito lleno y damos un par de vueltas antes de encontrar el sitio, pero llegamos como a las diez a la oficina. Aparcamos, avisamos en la oficina, miran el coche un poco por encima y nos vamos.

Al final hicimos 1040 millas en siete días.
Justo enfrente de la oficina hay una parada de autobús, que pasa el 12. Compramos el Day ticket, que son 4 libras cada uno, y nos lleva hasta Princess St. En el autobús hay que llevar el dinero justo para el billete y se mete en una máquina al lado del conductor. También me llamó la atención que se sube y se baja por la misma puerta. Justo cuando llegamos empieza a chispear y la peque pide teta. Así que allí estamos, en un banco, con el chubasquero puesto y dando teta en el parque de Princess St. Cuando la niña termina vamos hasta el castillo dando un paseo y escalando cuestas. La chiquinina se queda dormida en la mochila y entramos al castillo. La entrada son 16,5 libras y para comprarla tenemos que hacer cola un rato. Durante toda la visita está chispeando a ratos. Vemos un poco de la exhibición de presos de guerra, las joyas de la corona escocesa y el gran hall. El castillo es muy grande y está muy bien conservado. Hace frío y mucho viento. Cuando la peque se despierta, le damos un tentempié, porque es casi la una y queremos ver el disparo del cañón. Pero justo cuando estábamos esperando se pone a llover a mares. Yo busco refugio con la niña y Dani se queda a grabarlo. El disparo es impresionante incluso desde lejos.

Llegando al castillo de Edimburgo.
Entrada al castillo.
Vistas desde dentro.
Una de las puertas interiores.



Nos vamos a comer, dando un paseo por la Royal Mile. Comemos en una especie de italiano. Yo pasta, la peque salchichas con puré, y Dani una pizza. Después de comer seguimos recorriendo la calle y alguno de los callejones. Llegamos hasta el palacio de Holyroodhouse. Ahí tenemos la duda de si volver un rato a la habitación a descansar o quedarnos a tomar algo y volver pronto a dormir. Como no nos acordamos del bus que vuelve a la Guest house y no sabemos donde se coge, vamos por Holyrood Rd y Cowgate hasta Grassmarket a tomar algo y ver la zona. La peque se vuelve a dormir en la mochila de camino.

Royal Mile
El café Hub, que era una iglesia.
La catedral de St Gilles
La parte de atrás de la catedral
Interior de la catedral
Royal Mile.
White Horse Close.
Writers' Museum
Victoria St.
Siesta en la mochila.
En Grassmarket pillamos una wifi y miramos lo del bus. Cuando la peque se despierta, vamos a un pub a tomar algo (Dani coronita, yo un chocolate caliente, que estoy helada) y a Sofía le damos la merienda. Vamos a coger el bus y nos lleva en diez minutos hasta la zona de nuestro alojamiento. Bajamos en el centro comercial, compramos algo de cena (aunque en teoría no se puede llevar comida "take away" a la habitación, pero son sólo unos sándwiches) y nos vamos a la habitación. En la guest house jugamos un rato con la peque, cenamos todos, aprovechamos un rato la wifi y nos vamos a dormir prontito.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Viaje en coche por Escocia (IX). Llegando a Edimburgo.

Ese día nos levantamos en Drymen. Habíamos pedido el desayuno a las ocho y media, pero a las siete y poco la peque ya está en marcha. De desayunar nos dan yogur y fruta para la peque y tostadas y zumo, con café para nosotros. Nos ofrecen huevos, bacon, etc, pero no nos apetece mucho. Recogemos el equipaje y pagamos la habitación al contado, son 85 libras. Es nuestro último día con el coche en ruta y lo vuelve a coger Dani para ir a Doune a ver el castillo de Ántrax*. Está como a media hora, unas veinte millas, y la peque se queda dormida por el camino, así que cuando llegamos, aparcamos en el parking y salimos primero Dani y luego yo a dar una vuelta y ver el castillo por fuera mientras la peque sigue su siesta en la silla del coche.

*Doune Castle es famoso por ser el lugar donde los Monty Python grabaron Los Caballeros de la Mesa Cuadrada. Todos los castillos que salen en la película son Doune Castle desde diferentes ángulos. También se han grabado en Doune escenas de Ivanhoe, Juego de Tronos (donde es Invernalia) y Outlander (donde es el castillo de Leoch). Unas fotos:

"De residencia Real a película ridículamente absurda,
escucha a Terry Jones explicarlo todo dentro".
Doune Castle
Doune Castle.
La peque sigue frita, así que en lugar de entrar al castillo, decidimos ir ya a Stirling, que es nuestra siguiente parada de ese día. Son sólo ocho millas desde Doune, y tardamos como quince minutos en llegar. En Stirling aparcamos muy cerca del castillo en el centro y ponemos tiquet, que son dos libras para cuatro horas. Son las doce menos cuarto así que nos dará tiempo a ver el castillo y comer después de la visita. Subimos dando un paseo al castillo y vemos la iglesia del Holy Rude y el cementerio.
Argyll's Lodging
Cementerio.
Ya en el castillo compramos las entradas, que son 14,5 libras cada uno, nos dan un mapa del castillo y vamos para dentro. Acaba de empezar un tour guiado, pero con la peque es complicado seguirlo porque no para quieta, así que decidimos verlo por nuestra cuenta. Nos tomamos algo en la terraza que hay en el patio, porque desde que desayunamos ya va entrando hambre. Dani toma una Coca Cola con una bolsa de patatas fritas y yo un latte con un trozo de brownie. Vemos el castillo, que es muy bonito, y está ambientado para que te hagas a la idea de cómo era en el siglo XV, más o menos, pero sin ser muy recargado. A mí me gustó más que el de Edimburgo, pero no sé si tendría que ver el tiempo, ya que el día de Stirling nos hizo muy bueno y el de Edimburgo bastante malo.

Entrada al castillo.
Entrada al castillo.
Uno de los patios
El monumento a William Wallace desde el castillo.
Interior del castillo.
La capilla.
Otro de los patios. 
Detalles del interior

Terminamos como a la una y media, así que buscamos algún sitio para comer en una calle bastante comercial. Al final comemos en un Filling Station, que es una cadena de comida americana. Después de comer volvemos al coche y como es pronto, decidimos pasar por la capilla de Rosslyn antes de ir a Edimburgo. Antes de salir de Stirling, paramos un momento a los pies del castillo a hacerle unas últimas fotos.

Casa en Stirling
Vamos a comer.
El castillo.
Hasta Roslin son cuarenta millas, casi una hora. La peque se vuelve a quedar dormida de camino y cuando llegamos esperamos un rato en el coche hasta que se despierta. Le damos la merienda y entramos a la capilla. La entrada son 9 libras cada uno, un robo a mano armada. Es bastante bonita y curiosa, aunque, como dice Dani, si no fuera por Dan Brown, no vendría nadie, y desde luego no vale las 9 libras que cuesta la entrada, a no ser que seas megafriki de los masones y esas cosas... Cuando entramos en la capilla hay una señora explicando algo de la simbología y unos señores (turistas o peregrinos, quien sabe) cantando en la cripta, lo que da un poco de yuyu. La chiquinina, que no discrimina a nadie ni nada por creencias religiosas o pertenencia a sociedad secreta, pide teta y salimos al jardín para dársela. Aunque el papa vea bien que se dé teta en la basílica de San Pedro, no sé si lo masones opinan lo mismo.

La capilla de Rosslyn.
Capilla de Rosslyn.
Volvemos al coche y vamos al Guest house. No tardamos nada en llegar, con como seis millas hasta allí. La casa tiene un pequeño parking en la puerta, donde dejamos el coche. El alojamiento se llama Alpha Guest House, está algo retirado del centro, aunque bien comunicado. Las tres noches nos cuesta 300 libras. La señora nos enseña la habitación, que no está mal, es bastante grande, tiene cuna y está limpia. Lo malo es que da a la calle principal, que tiene mucho tráfico, la cama es un poco regulera y el baño Dani dice que era un armario, tiene ducha y el lavabo es el más pequeño que he visto nunca. La señora nos explica como ir al centro (un autobús que se coge en la puerta) y que hay un centro comercial que está muy cerca. Como está solo a una manzana, decidimos no coger el coche otra vez. Nos acercamos al centro comercial, pero a esas horas (las siete) sólo hay un Sainsbury abierto. Compramos comida para la peque y nos vamos a buscar algún sitio donde cenar. Al final la zona es muy residencial y solo hay casas y guest houses. Encontramos un pub, pero nos dicen que no tienen licencia para que estén los niños y que no podemos estar con la niña. Enfrente hay una gasolinera, así que compramos un sándwich, bebidas y guardadas varias, y nos volvemos a la habitación. Es un paseo largo y llegamos hechos polvo, así que antes de las nueve estamos todos en la cama.

La habitación para las siguientes tres noches.