domingo, 20 de marzo de 2016

Celebraciones y planes.

Este fin de semana lo hemos tenido completito.

El viernes fue el cumple del sobri, dos añitos ya, qué mayor y qué salao está el jodío. Ayer lo celebramos, con una comida familiar, en la que los dos peques se portaron como mayores, casi toda la comida sentados y tranquilos. Sofía hasta se echó una siesta en el carro dentro del restaurante (y su padre y yo no dábamos crédito). Vamos, que tenemos unos chiquinines que son unos campeones y lo ponen superfácil.

Ayer también fue el día del padre, el primero de Dani como papá. No voy a volver a repetir lo buen padre que me parece, y lo que quiere a la chiquinina, porque me repito un montón. Y del mío (mi padre) aunque no le vi ayer, sí que hablamos. Y poco le puedo decir para agradecerle todo lo que ha hecho por mí, y sigue haciendo, sólo que pocas personas conozco como él, y ninguno mejor como padre y como abuelo.

Y hoy otra vez de celebración. No porque empiece la Semana Santa, que me toca currar hasta el miércoles, sino porque hemos estrenado primavera por fin. No es que el invierno haya sido muy invernal, valga la rebuznancia, pero que llegue la primavera significa que ya queda menos para el verano (y las vacaciones, y la playa...). Y mientras espero que llegue el verano, he planificado un par de viajes para que la espera sea más leve. El primero empieza el jueves, que nos vamos a Vizcaya cuatro días. Y el siguiente será en Mayo, que me llevo a mi marido (y la peque) a darnos besos bajo la torre Eiffel. Cómo mola cumplir propósitos viajeros :D



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