martes, 3 de marzo de 2009

Tres frikis y una rubia en Japón (pon pon).

Parecía que nunca iba a llegar, que era un sueño lejano, y aquí estoy de vuelta en casa, con mi amigo el jet lag acompañándome todo el día, mirando foticos de los diez días ya pasados. Qué rápido se acaba lo bueno, yisuscraist...

Contar todo lo que hemos pasado y lo que hemos visto podría dar para mucho, así que intentaré ser breve, dentro de mi capacidad de enrollamiento natural :P

El viernes pasado nos encaminamos rumbo a Japón los señores OfTheChurch (judge level 1), Alarcón (player), Chubasco (judge level 1.9 al parecer) y una servidora (sin nada que ver con MTG). El viaje de 15 horas fue tirando a horrible, y llegar allí por la mañana después de haber dormido ná y menos en el avión fue casi peor. Para el que no tenga esa ingrata experiencia, decir que el jet lag es una cosa mu mala, mu mala, que te hace querer dormir a horas que no debes, y te deja como si te hubieran pegado siete palizas y media. Pero merece la pena, of course.

El choque cultural para una españolita de a pié, como la menda, al llegar al país del sol naciente es impresionante. Es como estar en otro planeta: no hay ni un papel ni una mísera colilla por el suelo (y tampoco hay papeleras o ceniceros, mandagüevos), la gente va en silencio y/o dormida en los transportes públicos, hacen una fila ordenada para entrar en el tren o el metro, conducen por el carril contrario, nunca cruzan en rojo o por en medio de la calle, comen arroz blanco y soso en lugar de pan, no se sirven la bebida a sí mismos pero sí al compañero de mesa, hacen reverencias a diestro y siniestro, pueden dejar el móvil/ portátil/bolso o whatever encima de la barra de un bar e irte al servicio y nadie ni siquiera lo mira... Y así miles de cosas más, que te sorprenden aunque no quieras.

Pero no todo es choque cultural. En Japón, sobre todo en la zona de Kioto, que es por donde hemos andado, hay muchas maravillas que ver. Templos, jardines, castillos, pagodas, casas, tiendas, calles, y más.

Hemos visto pagodas para aburrir, a cual más bonita, más alta o más antigua. Hemos visto templos de todos los colores, de madera, dorados, rojos o de colorines. Hemos paseado entre ciervos mensajeros de los dioses por Nara, que sonaban como matasuegras y se dejaban tocar. Hemos visto la estatua de bronce más grande del mundo, que era un buda, claro. Hemos andado por callejones solitarios, por calles comerciales con techo, por jardines tranquilos, por estaciones entre una multitud. Hemos comido de todo sin saber el nombre de los platos. Hemos paseado por debajo de toriis infinitos. Hemos hecho fotos a todo almendro o cerezo en flor que hemos visto (menos mal que no eran muchos aún). Hemos visto Osaka desde arriba. Mis compañeros de viaje también hicieron el friki un poco, mientras yo turisteaba con la novia de otro friki italiano.

Esta es mía, de verdad de la buena.

Hemos compartido ronquidos y gases corporales, risas y mosqueos, bromas, cansancio y muchas experiencias que recordaré mucho tiempo.

Y, en fin, ahora sólo quiero recuperarme de mi amigo el jet lag, que me acompaña guanmortaim, y dejar de pensar que para mi cuerpo son las cinco de la mañana sin haber dormido, cuando son sólo las nueve de la noche. Debería haber pedido más días libres, para la recuperación post-viaje XD

2 comentarios:

Quico dijo...

Que,(pausa)
pedazo, (pausa)
de, (pausa)
viaje!!!

Es increible lo diferentes que llegar a ser los terricolas... eh? xxDDD

Ale, échate una siesta.

Ana dijo...

Pues sí, es impresionante lo diferentes que podemos llegar a ser. A veces parecía que estábamos en otro mundo XD

Ya estoy en proceso de recuperación de mi jet lag :)

Taluego!