lunes, 20 de agosto de 2007

Conductas supersticiosas y otras gilipolleces.

Lo prometido es deuda. Aquí va otra sesión de... [léase con voz de narrador de documentales] El apasionante mundo de la psicología de pacotilla (¡Chan tata cháaan!).

En fin, gilipolleces aparte, el primer psicólogo que utilizó el término de conductas supersticiosas fue R.B. Skinner. Este señor utilizaba en sus experimentos sobre condicionamiento operante la llamada caja de Skinner (muy original), es decir, una caja experimental con botones y/o palancas en la que metía palomas y podía administrar refuerzos en función de los comportamientos de los animalicos. Un buen día descubrió (creo que se averió la caja... así que fue una serendipitia, o un serendipity que es más fisno) que cuando el refuerzo se administraba aleatoriamente las palomas empezaban a desarrollar conductas ajenas al experimento o supersticiosas: ladeaban la cabeza, giraban sobre sí mismas, picoteaban en un determinado punto, etc. La explicación que dio Skinner a estas conductas fue que había una contingencia entre la emisión de la conducta y el refuerzo, lo que aumentaba la probabilidad de esa respuesta. Es decir, si la paloma estaba dando vueltas como una loca y recibía comida tras eso, era más probable que volviera a dar vueltas sobre sí misma.

Skinner vio que esta explicación se podía generalizar a las supersticiones humanas. Me explico con un ejemplo: Si un día te pones unos calzones (o bragas) nuevos, sales de marcha y ligas y triunfas como el colacao, es probable que vuelvas a ponerte esos gallumbos para salir de marcha. Al ponértelos para salir más veces es lógico que la mayoría de las veces que ligues los lleves puestos, con lo cual se acaban convirtiendo en tus calzones (o bragas) de la suerte. Es un ejemplo un poco prosaico, pero da una idea... XD

Yo también he vivido un ejemplo de esto en mis propias carnes (no tengo bragas de la suerte ¿eh?): a mi ascensor a veces se le pira un poco la pinza y tarda una eternidad desde que le das al botón del piso hasta que reacciona. Cuando estás ahí esperando, empiezas a darle insistentemente al botón, comprobar si la puerta está bien cerrada, dar saltitos para ver si se despierta de la siesta... y tarda lo mismo si haces esta gilipolleces que si te quedas cruzado de brazos. Pero ahí estoy, cada vez que está perezoso, dando saltitos y tocando botones cual paloma en la caja de Skinner...

Y para rematar la faena, desmontando el mito de los horóscopos: El efecto Barnum. Son una descripción muy general y vaga de la personalidad de una persona, que en realidad es aplicable a todo el mundo (demostrado científicamente por B.R. Forer). Se puede aplicar a videntes, astrólogos, futurólogos y demás brujas Lolas en general. Si es que no hay vergüenza en este mundo, y si encima somos crédulos... nos las dan con queso.

PD: En el próximo capítulo de El apasionante mundo de la psicología de pacotilla descubriremos cómo los personajes de Friends (esos queridos y entrañables seres) ejemplifican algunos Trastornos de la Personalidad (según el DSM IV TR). Soy malvada, lo sé... Muahahahahaha... Vale, ya.
PD2: Esta canción siempre me ha puesto de muy buen humor (como casi todo lo que escucho, que pa eso soy una popera de mierda).



4 comentarios:

Chubasco dijo...

Me ha gustado mucho :P
Me ha encantado la explicación sobre lo del Horóscopo y la explicación "general"
Esperar a la segunda edición de Psicóloga de Pacotilla a sido bueno. Espero con curiosidad la tercera edición.

Ana dijo...

Me alegra que te haya gustado, porque lo he escrito principalmente por ti y tu insistencia, que lo sepas :P
El próximo capítulo está en marcha, pero necesita un poco de documentación todavía.

Quico dijo...

Cucurrucucu Paloma...

Hay que ver cuánto se aprende de este blog. Lo de Friends promete, no me lo pierdo!!!

Pd: Ese -Muahahahahaha... - al final de tu PD, ¿¿¿es al estilo Doctor Maligno y Miniyo???

Ana dijo...

Pretendía ser una risa malvada, pero puede ser "maligna" también. XD