viernes, 28 de marzo de 2008

Sexología de pacotilla.

Bienvenidos a otro anestesiante capítulo de psicología de pacotilla. Hoy el título deja bien claro de qué voy a hablar. Cualquiera que espere porneces puede dejarlo aquí mismo, todavía no le doy a los relatos eróticos (en público).

Llevo ya unos días dándole vueltas a esta entrada. ¿Por qué hablar de un tema tan manido, tan utilizado, tan desgastado?

Mis razones:

Son varias: Primera, porque el sexo lo inunda todo en nuestra vida, hasta tal punto que no nos damos cuenta ya de ello. En nuestra sociedad casi todo está sexualizado, sobre todo lo que tiene que ver con el consumo, ya que es un buen reclamo. La música, la publicidad, el cine, la televisión... cualquier manifestación audiovisual tiene su parte sexualizada para que la consumamos más a gusto. Y eso sin entrar en Internet, este medio que sigue vivo por y para el sexo. Segunda, precisamente esta sexualización (o erotización) de casi todo nos da una visión bastante sesgada de lo que en realidad es el sexo. La era de la información y de los medios de comunicación muchas veces estereotipa nuestra forma de ver las cosas. Y tercera, porque el sexo es una parte muy importante de una vida sana.

(La cuarta razón sería que este es mi blog y hablo de lo que me da la gana, pero ya la he dado muchas veces y está bastante claro).

Un poco de introducción:

Nuestra cultura judeocristiana, que nos tiene bien calaítos a todos, nos da una visión básicamente machista y procreadora del sexo. El acto sexual es el coito, sólo se folla para engendrar hijos, y si la mujer no disfruta tampoco pasa nada. Por suerte lo estamos superando, para mayor disfrute general, en parte gracias a la liberación de las mujeres (poquito a poquito) y al cambio de mentalidad de los hombres (algunos) y en parte gracias al auge de la sexología como ciencia.

Uno de los primero estudios científicos de los hábitos sexuales se lo debemos a Kinsey, en la década de los años 40 (!). En su informe entrevistó a más de 20.000 personas (una muestra muy respetable) sobre sus hábitos y preferencias sexuales. Una conclusión muy curiosa (a la par que esclarecedora) a la que llegó Kinsey es que casi nadie es totalmente hetero u homosexual. Casi todo el mundo es más bien bisexual, con preferencia por uno u otro sexo. Más tarde le seguirían los estudios sobre la respuesta sexual.

La respuesta sexual humana es básicamente idéntica para todos los humanos (obvio) sexualmente adultos. Los primeros que la estudiaron fueron Masters y Johnson, y establecieron cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Un poco más tarde la sexóloga H. Kaplan añadió la fase de deseo, que es psicológica y que tiene un papel más destacado en la sexualidad de lo que se le dio en un principio. El deseo es ese estado psicológico en que miras al otro y piensas ¡Ay! Te cogía y... y... y..., o cosas así, pero no se ha producido aún ningún cambio físico, que es lo que ocurre en la excitación (erección o lubricación según el caso).

Después llegó la feminista Shere Hite con su descubrimiento al mundo de ese gran desconocido para los hombres y escondido por las mujeres: el clítoris. Lo que vino a decir Hite, entre otras muchas cosas, es que el hecho de que la mujer no alcance el orgasmo sólo con la penetración es perfectamente normal ya que el Órgano Sexual Femenino (sí, con mayúsculas) es el clítoris y los orgasmos se suelen alcanzar con su estimulación.

Tópicos y reflexiones:

Entonces, el primer tópico nos viene dado por nuestra propia tradición cultural (judeocristiana). Cuando pensamos en sexo casi todo el mundo piensa automáticamente en el coito. Pero el sexo es mucho más que la penetración vaginal. No voy a poner ejemplos porque los hay a montones. Sólo quiero apuntar que la monotonía lo estropea todo. Incluido el sexo. Es más, casi todos los problemas sexuales serios se dan por esa centración en la penetración y por la obsesión por cumplir. El modelo de trabajo de Masters y Johnson para las patologías sexuales se basa en la focalización sensorial, que consiste básicamente en quitar importancia a la penetración y al logro, centrándose en aprender qué nos produce placer.

También me hace mucha gracia lo que nos empeñamos en separar el sexo de la ternura. Esto creo que trae muchos más problemas de lo que parece, sobre todo a las parejas estables. Hay un dicho popular, el hombre da cariño para tener sexo y la mujer da sexo para tener cariño, que muchas veces se cumple. ¿Por qué establecer una división tan clara? Se puede tener sexo salvaje y también sexo muy tierno. En la variedad está el gusto. Esta idea se mezcla un poco con el tópico (absolutamente falso) de que las mujeres tienen menor apetito sexual que los hombres. La causa puede que sea esa idea (y práctica) de sexo=coito. Si a cualquier mujer se le propone una buena sesión de besos y caricias (lascivas, claro), el resto viene rodado. Y esto nos lleva a otro punto espinoso: Los preliminares.

En esto la culpa muchas veces la tenemos nosotras. La mujeres muchas veces nos quejamos del poco tiempo que nuestras parejas dedican a los preliminares. Pero también ponemos toda la responsabilidad sobre ellos y nos dejamos hacer. Es como si los hombres tuvieran la obligación de excitarnos, porque ellos se excitan con nada (y como el pensar que tienen la obligación de dar el primer paso en todo, o que siempre tienen ganas). Si queremos igualdad, también hay que asumir un rol activo en la relación sexual. Si a ella le gusta que le hagan un traje de saliva antes de, ¿por qué no le va a gustar también a él? Y creo que a nadie le importa alargar algo que está disfrutando.

La única conclusión a la que he llegado después de mucho estudiar (y vivir un poquito también) es que lo mejor es hablar. Antes, durante, después o en cualquier otro momento, dependiendo del gusto de cada uno. Porque nadie puede adivinar lo que se te pasa por la cabeza, lo que piensas o lo que sientes si no lo dices.

Y podría decir más cosas pero ya son suficientes por hoy. Maemía que tochazo he soltao asín, en un momentico. Soy una pesada de pacotilla.

Edito para poner una canción más que apropiada. Creo que no la había puesto aquí, aunque me la hayan dedicado por ahí :P



Aunque no lo parezca me parece una canción muy romántica XD

2 comentarios:

Quico dijo...

Muy currao! Pedazo de post. Me ha gustado el título del tercer párrafo: "Un poco de Introducción" Creía que te ibas a poner escatológica... XD Además, con esta frase el número de visitas serguro que se multiplica porque lo de introducir un poco tiene mucha demanda... xxDDD

Muy bueno, one more time. Feliz finde!!!

Ana dijo...

¡Graciñas Quico! No se me había ocurrido el doble sentido pero ahora que lo dices... ¡es muy apropiado! XD

Podría haberme puesto muy escatológica, pero una es muy fisna y profesional, y nunca dice burradas XDDD

¡Pasa buen finde tú también!